La agresión no es un fenómeno sencillo y monolítico, sino que implica niveles de realidad de distinta complejidad, por lo que es preciso considerarlo como internamente complejo. En apariencia, la conducta agresiva que podemos presenciar es la conducta de individuos singulares y depende de mecanismos conductuales que operan, por así decir, dentro de los individuos. Sin embargo, a poco que se analicen los episodios de agresión, se aprecia que éstos implica