En las últimas décadas se ha producido un interés creciente desde el ámbito de la psicología clínica por las posibles aplicaciones y utilidades del uso de la simulación 3D o la Realidad Virtual tanto para la evaluación como para el tratamiento de los diferentes trastornos psicopatológicos existentes. En concreto, el uso de este tipo de tecnologías presentaría diversas ventajas, tales como serían la posibilidad de simular situaciones de manera realista y experimentar reacciones emocio