Última actualización web: 21/01/2021

Aplicaciones de la relajación y del entrenamiento sugestivo de autocontrol en el tratamiento grupal de las toxicomanias.

Autor/autores: Carmen Prior
Fecha Publicación: 01/01/2002
Área temática: Adicciones .
Tipo de trabajo:  Comunicación

RESUMEN

Este artículo trata de la aplicación de las técnicas de relajación y del Entrenamiento Sugestivo de Autocontrol (ESSA) en terapia grupal, para facilitar el aprendizaje de estrategias de afrontamiento del estrés, habilidades para el manejo de la ansiedad y herramientas para el autocontrol, en el proceso de rehabilitación de las personas con problemas de toxicomanías y sus familiares.

El programa se ha desarrollado para su aplicación en el entorno de los Equipos de atención a los Drogodependientes del Consell Insular de Mallorca en los diferentes Centros Comarcales de Palma, Inca y Manacor. Las intervenciones realizadas vienen a complementar otros niveles de atención individual, grupal y familiar de las toxicomanías, y pretende incrementar la probabilidad de comportamientos más adaptativos dentro de un tratamiento integral de estas personas.

Palabras clave: Comportamientos adictivos, Entrenamiento sugestivo de autocontrol, Reducción de la ansiedad

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Aplicaciones de la relajación y del entrenamiento sugestivo de autocontrol en el tratamiento grupal de las toxicomanias.

(Relaxation and suggestive self-control training in the treatment of addictive behaviors. )

Guillermo Morales; Luis M. Gallego; Carmen Prior.

GUILLERMO MORALES HOMAR

LUIS MIGUEL GALLEGO SÁEZ

PALABRAS CLAVE: Comportamientos adictivos, reducción de la ansiedad, Entrenamiento Sugestivo de Autocontrol.

(KEYWORDS: Addictive behaviors, anxiety reduction, Suggestive Self-control Training. )

página 1
 
[otros artículos] [4/2/2002]


Resumen

Este artículo trata de la aplicación de las técnicas de relajación y del Entrenamiento Sugestivo de Autocontrol (ESSA) en terapia grupal, para facilitar el aprendizaje de estrategias de afrontamiento del estrés, habilidades para el manejo de la ansiedad y herramientas para el autocontrol, en el proceso de rehabilitación de las personas con problemas de toxicomanías y sus familiares. El programa se ha desarrollado para su aplicación en el entorno de los Equipos de atención a los Drogodependientes del Consell Insular de Mallorca en los diferentes Centros Comarcales de Palma, Inca y Manacor. Las intervenciones realizadas vienen a complementar otros niveles de atención individual, grupal y familiar de las toxicomanías, y pretende incrementar la probabilidad de comportamientos más adaptativos dentro de un tratamiento integral de estas personas.

Abstract

The Relaxation and Suggestive Self-control Training (SST) is a treatment approach of intervention in group therapy, in the maintenance stage of behavior change for people with addictive behavior problems, that complement other levels of treatment attention (individual, group and family) by the Treatment Service for Addictions (Equipos de atención a los Drogodependientes - E. A. D. ) of the Consell Insular de Mallorca - C. I. M. (Autonomic Council of Majorca). The SST is a multi-component treatment proposal, a group of procedures, that can be considered as a cognitive-behavioral technique of psychotherapy, and integrates the theories of behavior learning and communication, and the principles of hypnotic suggestions (Morales and Gallego, 2000). The general objective outlined in the program is to teach patients coping skills that permit to increase their abilities in the managing of the stress and the anxiety, as well as to facilitate these persons the attainment of a greater perception of self-control and increase their self-esteem and enhancing self-efficacy. That is, to help maintain other treatment gains and prevent relapse, as well as an improvement in their quality of life.



Introducción

Los Talleres de relajación y Entrenamiento Sugestivo de Autocontrol (ESSA) surgen como una estrategia de intervención de terapia grupal para la rehabilitación de las personas con problemas de toxicomanías, que viene a complementar otros niveles de atención individual, grupal y familiar que se desarrollan en los Equipos de atención a los Drogodependientes (E. A. D. ) del Consell Insular de Mallorca (C. I. M. ). Estos talleres se iniciaron en 1999 en los Centros Comarcales de Palma y Manacor (2 talleres), para dar respuesta a la necesidad de tratamientos específicos para los problemas observados de alta ansiedad, estrés y falta de autocontrol en la población de personas alcohólicas y toxicómanas. En el presente se año se han realizado talleres en Palma, Inca y Manacor (3 talleres) al tiempo que se ha ampliado la posibilidad de tratamiento a los familiares de los alcohólicos y toxicómanos.

El objetivo general planteado en el programa es el aprendizaje, por parte de los usuarios de los E. A. D. , de estrategias de afrontamiento que permitan incrementar las habilidades en el manejo del estrés y la ansiedad, así como facilitar a estas personas la consecución de una mayor percepción de autocontrol e incremento de su autoestima, que dé como resultado incrementar la probabilidad de comportamientos más adaptativos y una mejora en su calidad de vida.

 

Estado actual y justificación

El fenómeno social del abuso y/o uso indebido de drogas constituye, en nuestros días, uno de los problemas más importantes a los que tienen que hacer frente nuestra Comunidad. La expansión de la drogadicción, la problemática social que conlleva, el incremento de los costes humanos y económicos asociados, han hecho que se convierta en uno de los problemas de salud pública más graves de la actualidad, no sólo por la problemática que entraña en sí mismo, sino además por su relación con otros problemas, como por ejemplo el SIDA y/o los accidentes de tráfico. Los problemas causados por la dependencia de drogas no sólo afectan al propio drogodependiente sino que por la constelación de elementos psico-sociales que conforman las situaciones de dependencia, también producen problemas a otras personas, especialmente a los familiares con los que conviven e incluso a su círculo social y a su vecindad.

El acercamiento actual más heurístico a los comportamientos adictivos es el de la perspectiva biopsicosocial, el cual asume que la dependencia, a una o varias drogas, es una conducta que tiene varias causas, es decir, se trata de una problemática multicausal. En este sentido se considera una adicción como una pauta de conducta compleja que se caracteriza por una serie de componentes biológicos, psicológicos, sociológicos y conductuales.

Las conductas adictivas de mayor prevalencia en nuestra sociedad son el abuso de alcohol (en aumento entre los adolescentes), el tabaco, la heroína, la cocaína y las drogas recreativas o lúdicas, otras sustancias psicoactivas, así como el juego patológico. Estas conductas, susceptibles de emitirse de forma repetitiva, compulsiva y/o abusiva, tienen una serie de propiedades comparables que las caracterizan, de las que cabe destacar tres desde el punto de vista que nos ocupa:
a) El contraste afectivo. La sustancia y/o actividad tiende a producir un estado afectivo inicial de euforia («estar colocado») que disminuye con el mantenimiento de la adicción, en el que prevalece un estado afectivo opuesto – disforia o malestar.

b) La capacidad de la sustancia y/o actividad de actuar como un eficaz estímulo incondicionado pavloviano, produciéndose respuestas condicionadas a las señales ambientales en las que tiene lugar el desarrollo de la adicción.

c) La presencia de estados emocionales caracterizados por un intenso nivel de activación general y los efectos del estrés y de la ansiedad, que intervienen de forma negativa en el consumo abusivo de sustancias y/o en la realización de actividades adictivas.

Por otra parte, con frecuencia los síntomas, trastornos psicológicos y neuropsicológicos se encuentran enmascarados por el abuso de alcohol u otras drogas, y es difícil dilucidar si los diagnósticos observados son previos, coexistentes o secundarios. Los principales trastornos psiquiátricos que coexisten con las adicciones son: la esquizofrenia, los trastornos de ansiedad (trastorno de angustia-pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, etc. ) los trastornos afectivos y el trastorno bipolar.

Finalmente, hay que mencionar las características y problemas de personalidad del drogodependiente, que recogen diversos estudios, de entre los que destacan: los problemas de baja autoestima, baja tolerancia a la frustración, la conducta antisocial, la dureza emocional, la necesidad de gratificación inmediata y sin posibilidad de control, la motivación centrada en sí mismo, la inestabilidad emocional con bruscas oscilaciones de ánimo, el escepticismo y hedonismo, el egocentrismo, las motivaciones de huida de la realidad, el «pasotismo», el rechazo de la mayoría de valores sociales, la irritabilidad, la depresión y la impulsividad (A. Vallés, 1996).

 

La relajación

Actualmente la relajación, bien sea como técnica o procedimiento de entrenamiento, con sus diversas variantes (Relajación Progresiva, Entrenamiento Autógeno, etc. ) o como estado emocional, es uno de los conceptos más populares tanto en el ámbito técnico de las Ciencias de la Salud, como en el acervo popular. Así, en el campo de aplicación de la psicología Clínica se habla de la relajación como de “la aspirina conductual”, e incluso, a veces, la relajación llega a tener connotaciones peyorativas debido a su aplicación generalizada a distintos problemas comportamentales (aplicación no siempre justificada), y a la interpretación errónea de la relajación como estado de inactividad que está reñida con valores imperantes de activación e hiperactividad.

Por otra parte, se puede observar la publicación de nuevos manuales de relajación en el campo de la psicología (por ejemplo, Suinn, 1993; Amutio, 1998; Bernstein, Borkovec y Hazzlett-Stevens, 2000), así como capítulos específicos en diversas compilaciones sobre psicoterapia, y abundantes artículos de investigación en revistas especializadas. Por último, hay que mencionar los innumerables libros y material audiovisual de autoayuda sobre la relajación y sus aplicaciones, que muchas veces carecen de rigor, cuando no ofrecen soluciones milagrosas, y que se pueden encontrar en casi todas las librerías y comercios de grandes superficies.

Entre los métodos empleados en psicología quizá el más habitual en la modificación de conductas sea el denominado relajación Progresiva, sugerido inicialmente por Jacobson (1938) y desarrollado después por otros autores (Wolpe, 1981; Bernstein y Borkovec, 1983). Otras alternativas, como el Entrenamiento Autógeno (Schultz y Luthe, 1959), las técnicas de yoga, la hipnosis (Hammond, 1990); y distintos procedimientos de meditación han sido también empleados con diversos objetivos.

En general, con independencia del método, el entrenamiento en relajación se emplea prácticamente en todas aquellas situaciones cuyo tratamiento requiere, o aconseja, la reducción de la activación simpática del sistema neurovegetativo, de la tensión muscular o del estado de alerta del organismo; encontrándose, entre las áreas de aplicación más comunes, los distintos subtipos de ansiedad, los efectos o trastornos asociados al estrés, los trastornos psicosomáticos, el dolor crónico y el incremento en el rendimiento laboral e intelectual. Cuando su aplicación está centrada en trastornos del comportamiento, lo más común es que se las técnicas de relajación se incluyan dentro de un paquete de tratamiento más amplio (tratamiento multicomponente), o formando parte de otra técnica (por ejemplo, en la Desensibilización Sistemática).

Llegados a este punto, parece adecuado presentar a estos compañeros de viaje tan poco recomendables, y que tan mala prensa tienen, como son la ansiedad y el estrés. La ansiedad puede ser definida como una respuesta emocional, o patrón de respuestas, que engloba aspectos cognitivos displacenteros, de tensión y aprensión; aspectos fisiológicos, caracterizados por un alto grado de activación del sistema nervioso autónomo y aspectos motores que suelen implicar comportamientos poco ajustados y escasamente adaptativos. (Miguel-Tobal, 1990). Después de esta excelente definición lo único que podemos tratar de hacer es reenmarcarla. Así, podemos darnos cuenta de que la ansiedad consiste en diferentes partes componentes, y que algunas de estas partes, a un nivel moderado, pueden ser bastante positivas; consisten en la activación y el desafío, el interés y la energía, esta clase de energía que activa para una actuación determinada.

Son los niveles excesivos de ansiedad los que interfieren nuestro comportamiento y rendimiento. Por su parte, lo que caracteriza a una situación de estrés es el desequilibrio entre las demandas del organismo y los recursos del individuo, desequilibrio que puede ser momentáneo o mantenido (Holroyd y Lazarus, 1982). Desde el punto de vista cognitivo, se considera el estrés como resultado de una evaluación de daño/pérdida, de amenaza o de desafío que realiza la persona (especialmente cuando la persona considera que no tiene recursos para afrontar esta situación). En el primer caso, el sujeto evalúa hechos consumados, en el segundo caso los anticipa y en el tercero, se mueve entre la posibilidad de perder o ganar.

Desde el punto de vista teórico se ha identificado la tensión y la relajación con el nivel psicofisiológico asumiendo que los otros dos niveles (cognitivo y conductual) dependen directamente de aquél. El exceso de activación en las funciones biológicas del organismo - sistema cardiovascular, gastrointestinal, respiratorio, etc. - podría constituir el mecanismo que relaciona el estrés psicológico y los estados emocionales con el mayor riesgo de trastornos orgánicos específicos - úlceras, hipertensión, asma, etc. - tal como han puesto de manifiesto estudios clínicos y epidemiológicos. Por consiguiente, si la activación fisiológica constituye un mecanismo de riesgo, la respuesta de relajación en cuanto proceso opuesto constituye necesariamente un mecanismo positivo facilitador de salud (Vila y Fernández, 1985).

 

Aquí se asume que la preponderancia, o mayor incidencia, de la relajación en el cambio de uno o varios de los factores indicados (cognitivo, psicofisiológico y motor) puede resultar del tipo de técnica de relajación que se utilice (R. Progresiva, R. por evocación, E. Autógeno, etc. ), junto con las características y capacidades del sujeto y del terapeuta, así como del contexto de aprendizaje (individual-grupo).

Por ejemplo, E. Jacobson describía la relajación Progresiva como una técnica de relajación muscular profunda la cual no requiere ni imaginación, ni fuerza de voluntad, ni sugestión; pretende ser una técnica fisiológica -relajación de la musculatura esquelética- que conlleva automáticamente una relajación del sistema autonómico vegetativo y del sistema nervioso central. Por el contrario, el Entrenamiento Autógeno de Shultz parte de la investigación sobre la hipnosis del psicólogo O. Vogt, y plantea ejercicios estándar para el cuerpo, ejercicios de meditación para la mente y ejercicios especiales dirigidos a normalizar los problemas específicos (M. Davis, M. McKay y E. Eshelman, 1985).

Actualmente, y desde un punto de vista cognitivo-conductual, Smith (1992) sostiene que la relajación es un proceso transaccional que implica no sólo una respuesta fisiológica y/o cognitiva de alivio de la tensión negativa y de la ansiedad. En este sentido, el fenómeno de la relajación ha de considerarse, también, como un proceso de renovación de los recursos internos personales (cognitivo-emocionales, filosóficos) mediante el desarrollo de las habilidades específicas, y mediante la adquisición de estructuras cognitivas, esto es, creencias (pensamientos permanentes acerca de lo que es real), valores (reflejo de lo que nosotros consideramos importante), y compromisos personales (cursos de acción que hemos elegido seguir).

El modelo cognitivo-conductual se enmarca dentro de una perspectiva que conceptualiza la relajación en términos de reducción del nivel de activación fisiológica, habilidades de relajación cognitivas, y suposiciones, actitudes, y filosofías conducentes a la relajación. La relajación puede considerarse una técnica de autocontrol. Desde el punto de vista transaccional, la relajación es una forma de afrontamiento centrada en la emoción dirigida a la reducción del estrés (Lazarus, 1991).

Como puede verse, la relajación es considerada como un proceso educacional que implica la adquisición de una serie de habilidades emocionales y su posterior generalización a todos los ámbitos de la vida diaria. En este sentido, no se concibe la relajación solamente como un medio para aliviar conductas negativas como el estrés, la ansiedad o el dolor, sino que enfatiza también la importancia de impulsar, desarrollar y renovar las propias potencialidades de las personas.

En la práctica, la manera más efectiva de enseñar la relajación no es imponer un procedimiento único en todos los sujetos, sino el diseño de una combinación de técnicas apropiadas para cada individuo. Así, el entrenamiento en estas técnicas ha de ser altamente individualizado para que la motivación del cliente se potencie al máximo y aprenda la relajación de manera más efectiva.

  

Fundamentos teóricos de la relajación

El Entrenamiento Sugestivo de Autocontrol (ESSA) es una propuesta de tratamiento multicomponente que, en su conjunto, puede considerarse una técnica terapéutica psicológica cognitivo-conductual de aprendizaje, adjunta a la psicoterapia, que parte de la teoría del aprendizaje, de la comunicación, y de los principios hipnosugestivos. Su utilización esta ligada a la práctica de la relajación (aunque se puede utilizar con independencia de ésta) y a los ejercicios con las imágenes mentales (imaginación y visualización).

Pretende facilitar que las personas adquieran estrategias y herramientas de cambio conductual, bien sea para el afrontamiento de situaciones y la reducción del malestar psicológico, como en el caso de trastornos de ansiedad, problemas relacionados con el abuso de sustancias, o de la conducta alimentaria, así como para la el incremento de comportamientos como en la mejora del rendimiento o en el incremento de la autoestima (Morales y Gallego, 2000).

El entrenamiento y práctica de relajación activa propuesta, y del entrenamiento auto-sugestivo, presentan una serie de ventajas sobre otras técnicas de existentes. Así comprobamos que, desde el punto de vista de la relajación, se trata de un método eficiente debido al poco tiempo que requiere el procedimiento para su aplicación y a la rapidez en el aprendizaje (desde la primera sesión los sujetos experimentan sensaciones de relajación a un nivel significativo); el entrenamiento se puede generalizar a diversas poblaciones (se ha entrenado con éxito a diferentes grupos de población: profesionales del ámbito de la psicología y de la Educación, población clínica en general, geriátrica, escolar juvenil, psiquiátrica y personas con problemas de drogodependencias).

La aplicación de las habilidades adquiridas por parte de los sujetos presenta, también, una fácil generalización a diversas situaciones, ello se debe a que su práctica no requiere de ninguna postura física no habitual o de condiciones ambientales especiales (se puede practicar sentado, derecho o tumbado, incluso realizando alguna actividad). Puede servir de ejemplo, la experiencia realizada en un taller de relajación, con una población geriátrica de más 30 personas (incluido el director del Centro, el médico y personal sanitario) en una plaza de esta ciudad y en pleno día: todas estas personas informaron haber conseguido relajarse plenamente y en un corto período de tiempo (alrededor de 15 minutos).

Así, el descubrimiento por parte del paciente de que puede ejercer un cierto control sobre las experiencias de su cuerpo y sus estados emocionales, permiten un paso importante de cara a la recuperación de la sensación de autocontrol. Una parte fundamental del tratamiento es el entrenamiento en las técnicas de la auto-relajación, que permiten su práctica diaria en el ambiente habitual de las personas. Además, se condicionan respuestas voluntarias de los sujetos para que sirvan como instigadores para recuperar, o evocar, rápidamente las sensaciones de relajación cuando el sujeto las necesite.

Por otra parte, estas técnicas no son sólo compatibles, sino muchas veces componentes y/o catalizadoras de otros procedimientos de intervención. Por ejemplo, en la caso de la Desensibilización Sistemática (Wolpe, 1981), procedimiento que facilita el proceso de descondicionamiento de la ansiedad, mediante la percepción vívida de las situaciones a descondicionar; o la aplicación de la inundación en la imaginación, en cual desde un estado relajado, se facilita la imaginación vívida de los estímulos asociados con la situación temida, además de la riqueza de las sensaciones somáticas provocadas.

Se deben mencionar también los métodos basados en el condicionamiento Encubierto (Cautela y Upper, 1983) como procedimientos basados en la imaginación, que modifican la frecuencia de las respuestas, mediante la manipulación de sus consecuencias. Estas técnicas se basan en los supuestos de la homogeneidad e interacción entre las conductas observables y encubiertas y en las leyes del aprendizaje comunes a ambas. Así, se pueden aplicar la Aserción Encubierta que ayuda a reducir la ansiedad emocional a través del desarrollo de dos habilidades separadas: La interrupción del pensamiento y la sustitución del pensamiento. Por otra parte también se puede entrenar en el Reforzamiento Encubierto, como método para enfrentarse a las situaciones que previamente se evitaban por temor y la Sensibilización Encubierta por la asociación vívida de estímulos negativos, sin embargo, deben mantenerse las cautelas en cuanto al uso de los estímulos negativos (McKay, Davis y Fanning, 1985).

Otra de las posibilidades del ESSA es que el sujeto asocie a estímulos próximos y significativos de su entorno, como pueden ser algunas palabras (nombres comunes y propios) o conceptos, y sea capaz de evocar mediante ellos, sensaciones, emociones, imágenes, pensamientos y/o respuestas motoras adaptativas. Se trata, por tanto, de un proceso de aprendizaje de adquisición rápida, económico y efectivo.

 

Objetivos y desarrollo del programa

Los OBJETIVOS ESPECÍFICOS a alcanzar fueron los siguientes:

1. El aprendizaje de la relajación para conseguir el nivel de activación adecuado a cada situación, y como técnica de afrontamiento y prevención del estrés: Facilitar herramientas para el cambio.

2. El manejo y autocontrol de la ansiedad, para la extinción de comportamientos, así como la facilitación de respuestas alternativas más adaptativas: Instaurar hábitos más adaptativos

3. La generalización del aprendizaje: Conseguir evocar estas sensaciones de forma efectiva, fácil y rápida dentro y fuera del ámbito terapéutico.

4. Promover el incremento de la autoestima y de la percepción del autocontrol: Mejorar la calidad de vida.

5. Las prácticas de técnicas de autosugestión y visualización para el control de la depresión, el malestar y el dolor.

6. Incrementar las habilidades sociales de comunicación y facilitar el reconocimiento y la expresión de las emociones, tanto positivas como negativas, mediante el trabajo en grupo.

7. Aprender técnicas para generar alternativas: visualización creativa.

8. tratamiento de problemas de insomnio.

9. La opción de ampliar la oferta del aprendizaje de las técnicas de relajación y autocontrol a los familiares implicados de los pacientes.

10. Evaluar las variables ansiedad y depresión en este segmento de población, como muestreo y para evaluar la eficacia del programa.

SUJETOS: La selección y valoración de los sujetos apropiados para los grupos de terapia se llevaron a cabo por los equipos terapéuticos de los E. A. D. , según el proceso individual de cada usuario, la especificidad de sus características psicológicas y sociales, así como del momento evolutivo y de su problemática. Los grupos estaban formados por:

 

- Alcohólicos.
- Toxicómanos.
- Familiares de los usuarios del Servicio.

NÚMERO DE SUJETOS: Se propuso un número máximo de 15 personas para cada grupo.

ÁMBITO DE APLICACIÓN: la investigación y tratamientos se diseñaron para su aplicación en el entorno de los E. A. D. del C. I. M. en los diferentes Centros Comarcales de Palma, Inca y Manacor.

DURACIÓN DEL TRATAMIENTO: la terapia de cada grupo se desarrolló en 6 sesiones, de una duración por sesión de entre 90 y 120 minutos, y con una periodicidad quincenal.

Las VARIABLES objeto de evaluación y estudio son las siguientes:

Evaluación de la ansiedad pre y post-tratamiento mediante el inventario de ansiedad Estado-Rasgo (STAI) de Spielberger et al. (1982). El cuestionario se cumplimentó al inicio de la primera y segunda sesión del grupo (Estado/Rasgo), o en las sesiones en que se incorporó el nuevo componente del grupo. Al inicio de la última sesión (6ª sesión) se realizó la segunda medición de esta variable.

Este cuestionario fue construido para evaluar la ansiedad como una característica estable de la personalidad o tendencia a la ansiedad (ansiedad rasgo), aunque también incluye una subescala de estado para evaluar el nivel de ansiedad en el momento presente (ansiedad estado). Consta de 40 elementos sobre una escala de respuesta con cuatro categorías y proporciona una puntuación de ansiedad rasgo y otra de ansiedad estado. Una de las principales limitaciones de esta escala es que no discrimina adecuadamente entre ansiedad y depresión.

Evaluación de la DEPRESIÓN: la medición de la variable depresión se realizó mediante el inventario de depresión de Beck – BDI- de Beck, Rush, Shaw y Emery (1979). Instrumento que consta de 21 ítems, en cada uno de ellos el sujeto ha de elegir una de cuatro frases que refleje mejor su situación durante la última semana. El contenido del test presta especial importancia al componente cognitivo de la depresión. El cuestionario se cumplimentó en los domicilios de los usuarios, entre la primera y la segunda sesión del grupo. Al final del tratamiento se realizó la segunda medición de esta variable, cuando ello fue posible.


Resultados

A continuación se resumen los resultados más significativos de la evaluación.

Variable ansiedad: Las puntuaciones directas de los inventarios fueron transformadas mediante los baremos para la muestra española del manual del STAI en decatipos (rango de puntuaciones de 1 a 10; m=5. 5; m=2), con el fin de poder proceder a su tratamiento estadístico.

Puntuaciones pre-tratamiento: Se evaluaron tres muestras de miembros de los grupos al iniciar los talleres. Las puntuaciones del total de sujetos en ansiedad Rasgo (A/R-pre; n=21) fueron: Xrpre=7, 57; d. e. =1, 82. Las puntuaciones ansiedad Estado (A/Epre; n=39) fueron: Xepre=7, 23; d. e. =1, 65. No se observaron diferencias significativas entre las puntuaciones de los diferentes grupos de Palma, Inca y Manacor. La correlación entre las puntuaciones de A/R y A/E de los sujetos que completaron las dos partes del cuestionario (n=21) es de 0, 64 (p=0, 002).

La evaluación de la ansiedad realizada al inicio del taller indica que los sujetos de todos los grupos mostraban un nivel alto de ansiedad, tanto de estado como de rasgo, siendo estas puntuaciones significativamente altas respecto a la media del nivel de la población general ( =0, 001). Estas puntuaciones corresponden a los grupos del presente año, pero no se observan diferencias significativas respecto a las de los dos grupos del año anterior.

La evaluación de la depresión pre-tratamiento (n=20) indica que un 40% de los sujetos mostraban como mínimo depresión leve al iniciar el tratamiento; Xde=12, 6; d. e. =11, 54. Incluso la puntuación media señala la misma tendencia. Sin embargo, bastantes personas no cumplimentaron este cuestionario al tener que realizarlo en sus domicilios, y se observa una gran dispersión en las puntuaciones.
Puntuaciones post-tratamiento: El total de sujetos que completaron los inventarios pre y post de la variable A/Estado fue de n=9. Las puntuaciones A/Estado post-tratamiento fueron: Xepos= 5, 00; d. e. =1, 94. Estas puntuaciones indican una reducción significativa en el nivel de ansiedad de los sujetos ( =0, 02), si bien la nuestra es muy pequeña.

Similares reducciones en el nivel de la A/estado se han observado con otros poblaciones. En un taller intensivo, desarrollado en cinco días consecutivos, y en realizado en un Centro de Día para personas mayores de Palma se obtuvieron reducciones similares (n=12;  =0, 017).

El total de sujetos evaluados en la variable depresión post-tratamiento es de n=5, dado este número tan bajo de sujetos no se realiza contrastación estadística, si bien el análisis caso por caso indica una reducción en las puntuaciones de esta variable.

En los dos talleres de 1999 asistieron 25 personas (Palma=13; Manacor=12), en los talleres del 2000 asistieron 41 personas (Palma=15; Inca=12; Manacor=14). El número total de sujetos que asistió a los cinco talleres fue de 66 personas, que corresponden a un 40% de mujeres y un 60% de hombres. La asistencia media de personas por sesión fue de entre 5 y 8 personas según el Centro. El número medio de asistencias a las sesiones por persona fue de entre 3 y 4 sesiones.

Aparte de trabajar para los objetivos propuestos, se realizaron ejercicios dirigidos a facilitar estrategias específicas en respuesta a las demandas puntuales y/o recurrentes de los usuarios para actuaciones sobre problemas concretos como:

- fobia a viajar en avión.
- Manejo del Dolor debido a tensión muscular.
- El manejo de situaciones conflictivas y el entrenamiento en asertividad, así como la aplicación de las técnicas al medio laboral (problemas laborales).
- Los problemas de pareja en general y específicos (debido separaciones).
- Por otra parte, se realizaron ejercicios para incrementar la activación de cara a conseguir un estado de alerta deseado frente a situaciones repetitivas, aburridas o de cansancio como pueden ser, en ciertos casos, el ambiente laboral de algunos trabajos.
- Técnicas de superación de situaciones traumáticas del pasado.
- El ingreso inminente en prisión.
- impulsividad y comportamientos de ira.


Comentarios y conclusión

En el proceso de aprendizaje, todos los componentes de los grupos aprendieron a relajarse desde la primera sesión, sin ninguna dificultad con los ejercicios, en todo caso requirió más práctica conseguir un buen nivel de relajación con los ojos abiertos. Por otra parte, casi todos los sujetos generalizaron la práctica y consecución de sensaciones de relajación y bienestar a las situaciones de su vida cotidiana, y aprendieron a conseguir sensaciones de relajación de forma automática, y prácticamente instantánea, como herramienta de afrontamiento para situaciones estresantes o manejo de estados de ansiedad.

Desde el punto de vista subjetivo, la mayoría de sujetos mostraron una mejoría en su nivel de bienestar, que se vio reflejada en cambios positivos en otros comportamientos (ámbito laboral, personal y ocio), así como mejoras en otras sintomatologías (por ejemplo, mejora en el estado de ánimo y control de pensamientos obsesivos). El participantes manifestaron un alto grado de satisfacción ante las estrategias adquiridas, y mostraron un alto nivel de motivación para el aprendizaje, lo que redundó en un buen ambiente de trabajo. Se hizo hincapié y se realizaron ejercicios específicos para el manejo de las situaciones de riesgo con peligro de consumo, así como sobre la importancia que tiene la interpretación (emocional y cognitiva) de las situaciones. Así mismo, se trabajó prácticamente en todas las sesiones sobre el manejo y control de los pensamientos negativos, aplicado a diversas situaciones, debido a su incidencia sobre la ansiedad y el malestar psicológico general.

Los resultados de los talleres nos indican que el tratamiento es efectivo, ya que la ejecución del programa es congruente con sus expectativas y se han alcanzado los objetivos. El análisis de la eficiencia, que hace referencia a la consideración de la efectividad del programa respecto a los recursos consumidos, nos indica que se debe realizar una reflexión para mejorar los resultados.

Así, observamos que se produjo un descenso en la asistencia a los talleres debido con el inicio de la temporada turística y al cambio en el horario de verano, lo cual implica más horas de sol por la tarde. Una amplia mayoría de los usuarios activos laboralmente trabajan en los sectores del turismo, con los problemas de la estacionalidad, y/o la construcción, que implica muchas veces una duración la jornada laboral según las horas de iluminación solar. De hecho, bastantes usuarios comentaron el esfuerzo que les suponía desplazarse hasta los Centros debido a causas laborales. Por ello, parece aconsejable la realización de estos talleres durante los meses de noviembre a marzo. Otra alternativa sería realizar este tipo de taller de forma más intensiva (sesiones semanales en vez de quincenales).

Por otra parte, existen investigaciones que indican que el contenido y objetivos de este tipo de taller se pueden introducir dentro del contexto más amplio de los Talleres de habilidades sociales, mediante sesiones específicas, con el objetivo de dar respuesta a las necesidades de un sector más amplio de los usuarios del Servicio.

Se observa la necesidad de un dinamizador o animador que motive a los sujetos durante el transcurso de la terapia de grupo, mediante llamadas para reforzar y recordar las citas con el grupo, así como para agradecer la asistencia de los sujetos a los grupos.
Desde el punto de vista de la investigación y evaluación empírica es necesario diseñar un estudio con un grupo control (o grupo en espera), así como la asignación aleatoria de los sujetos a los grupos (control/experimental), para poder validar experimentalmente los resultados.

Nos gustaría finalizar comentando que durante las últimas décadas se han realizado gran cantidad de estudios sobre la efectividad y eficacia de las técnicas de relajación. Por ejemplo, en la declaración final del National Institutes of Health Technology Assessment Conference Statement (NIH, 1995) de Estados Unidos, sobre la integración de los acercamientos comportamentales y de la relajación en el tratamiento del dolor crónico y del insomnio, mediante una técnica investigación de panel de expertos de los diversos campos de la salud (medicina de familia, medicina social, psiquiatría, psicología, la salud pública, enfermería y epidemiología) llegó a la conclusión de que las intervenciones de relajación existentes son efectivas en el tratamiento del insomnio y dolor crónico.

A similares conclusiones se llega en un documento de la APA (American Psychological Association, 1999) sobre la eficacia de las intervenciones psicológicas mediante relajación en el tratamiento del dolor de cabeza crónico y del dolor lumbar, como adjunto o sustituto de otros tratamientos.
La conclusión que extraemos es que se debe seguir trabajando e investigando, mediante las técnicas expuestas, para conseguir protocolos de tratamiento que sean eficientes y flexibles, y que, por otra parte, puedan validarse empíricamente.

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