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Última actualización web: 17/08/2022

Aproximaci​ón para el análisis de la clase social en la salud mental. Adaptación de la escala “Índice de Hogar”.

Autor/autores: Manuel Romero García , Juan José Pérez Moreno, Almudena Salazar Gámez
Fecha Publicación: 30/03/2014
Área temática: Enfermería .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Numerosos estudios han demostrado la correlación existente entre la salud mental de los
jóvenes y la clase social de su familia de origen, no obstante, debido a la heterogeneidad existente a la hora de medir esta segunda variable, se hace imprescindible disponer de un instrumento de medida consensuado y adaptado al contexto español.

Palabras clave: salud mental


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APROXIMACIÓN PARA EL ANÁLISIS DE LA CLASE SOCIAL EN LA SALUD MENTAL.
ADAPTACIÓN DE LA escala "ÍNDICE DE HOGAR"
Manuel Romero García, Juan José Pérez Moreno , Almudena Salazar Gámez
hospital Universitario Virgen del Rocío
manuromero85@hotmail. com

RESUMEN:
Numerosos estudios han demostrado la correlación existente entre la salud mental de los
jóvenes y la clase social de su familia de origen, no obstante, debido a la heterogeneidad existente a
la hora de medir esta segunda variable, se hace imprescindible disponer de un instrumento de
medida consensuado y adaptado al contexto español. El objetivo de este estudio es presentar una
adaptación de la escala "Índice de Hogar", a la que denominaremos "Índice de Hogar-II",
comprobando que la nueva versión puede ser utilizada de manera equivalente a la anterior como un
instrumento válido y fiable para medir la clase social de las familias de procedencia de los jóvenes.
Se parte de la hipótesis de que no existirán diferencias en los resultados obtenidos entre ambas
versiones de la escala. Se presenta un estudio piloto de carácter transversal, con una muestra de 53
estudiantes de enfermería de la Universidad de Sevilla. En primer lugar, se realizó una entrevista a
10 expertos para la modificación de 6 ítems que podrían haber quedado obsoletos con el paso del
tiempo.
Tras la adaptación de estos se les administró ambas escalas (original y nueva) a los
estudiantes para comprobar la equivalencia entre los resultados de ambas. Los resultados de la
prueba de contraste de hipótesis (T-student) muestra una p=0, 399 para =0, 05, no hallándose
diferencias estadísticamente significativas entre los grupos. De los resultados obtenidos se concluye
que la nueva adaptación puede ser utilizada de manera equivalente a la anterior en los estudiantes
universitarios de enfermería.

1. INTRODUCCIÓN
Gran número de estudios han demostrado que pertenecer a estratos socioeconómicos bajos
se asocia con mayor riesgo de trastornos mentales En países desarrollados se ha observado que la
posición socioeconómica se relaciona de manera inversa con indicadores de trastornos mentales en
adultos

No obstante, es necesario considerar las discrepancias que se observan en función del
indicador de posición socioeconómica que se utilice (nivel académico, ingresos, ocupación, etc. ).
Esta diversidad en las medidas utilizadas para medir la estratificación social limita la posibilidad de
comparación entre estudios.
Aunque cada vez existe mayor claridad y consenso para la clasificación de los trastornos
mentales con las taxonomías diagnósticas internacionales (CIE-10, DSM-V, etc. ) no se da el mismo
caso para la medición de la desigualdad. No sólo no existe un indicador acabado que dé cuenta de la
desigualdad socioeconómica, sino que ni siquiera existe consenso sobre el uso de los indicadores
que hasta ahora se han utilizado.
Además de esto existen temas que no han sido explorados suficientemente, entre los que se
encuentran: la relación entre posición socioeconómica y salud mental en adolescentes y jóvenes.
Por ello, antes de seguir indagando en el vinculo entre estatus socioeconómico y salud
mental es necesario elegir una escala que mida de forma válida y fiable el estatus socioeconómico
de los estudiantes, esta debe ser una escala que se adapte cultural y temporalmente a nuestra
población de estudio. Esto hace necesaria una exhaustiva revisión de la literatura para elegir y
comparar aquellas que estimemos más oportunas para nuestro fin.
La escala Índice de Hogar-R
Home Index de Gough (1974)

(3, 4)(2)sirvió de adaptación al contexto español de la escala The como un instrumento válido y fiable para medir el estatus
socioeconómico de las familias de origen de los estudiantes de Institutos de Enseñanza media y de
Formación Profesional de la provincia de Sevilla. Ambas escalas ­la original y la adaptación
española- constan de 22 ítems configurados en cuatro subescalas que se detallarán más
exhaustivamente en los siguientes apartados.
No obstante, los cambios que se han producido en nuestra sociedad en las últimas décadas
con el rápido desarrollo tecnológico y los cambios en las pautas de consumo hacen que algunos de
los ítems de la escala Índice de Hogar hayan podido quedar obsoletos, sobre todo aquellos que
hacen referencia al uso y disfrute de determinados elementos por parte de la familia, (como
chimenea, frigorífico, teléfono, bañera, coche familiar o piano).
Resulta de gran interés, pues, disponer de un índice actualizado a nuestra época que sirva a
la comunidad científica para diagnosticar el estatus socioeconómico de procedencia de los
adolescentes y adultos jóvenes.


Por este motivo hemos creído necesario configurar una adaptación del Índice de Hogar que
se ajuste mejor a los tiempos que corren. Esta nueva adaptación, a la cual dedicaremos el esfuerzo
en este trabajo, constará de los mismos ítems que la anterior, adaptando algunos de ellos.

El propósito de este trabajo, es pues, hacer una comparación descriptiva entre la adaptación
española de la escala The Home Index de 1990

(2)y la nueva readaptación que se propone (Índice de Hogar II), con datos anteriores y actuales para que pueda ser utilizada como un instrumento
válido y fiable para medir el estatus socioeconómico de las familias de procedencia
de los estudiantes de enfermería de la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y podología de la Universidad
de Sevilla de manera particular, debido a las limitaciones que más adelante expondremos, dejando
como futuro objetivo ampliar la muestra para poder extrapolar los datos al resto de adolescentes y
jóvenes de nuestro país. Lo que nos permitiría disponer de un índice de clasificación socioeconómica
adaptado a nuestro entorno para poder seguir avanzando en la búsqueda de relaciones entre la
variable "estatus" y la salud mental de nuestros jóvenes.

2. ANTECEDENTES Y ESTADO ACTUAL DEL TEMA
Definición de clase y estatus socioeconómico
Podemos definir la clase como un agrupamiento a gran escala de personas que comparten
ciertos recursos económicos, los cuales tienen una gran influencia en los estilos de vida que pueden
llevar. Para Marx, una clase es un grupo de personas que tiene una misma relación con los medios
de producción. Según Weber la estratificación no solo tiene que ver con la clase, sino que está
configurada por otros aspectos, como el estatus. El status no solo se basa en condiciones
económicas como la clase, alude a las diferencias que existen entre dos grupos en relación con la
reputación o el prestigio que les conceden los demás. Estos dos conceptos están íntimamente
ligados, normalmente, la posesión de riqueza concede estatus, pero hay muchas excepciones a esta
regla

(5) estatus socioeconómico y salud
Desde el siglo XVIII existe interés en Europa por el estudio de las relaciones entre las
desigualdades sociales y la salud. Ya Ramazzini en el año 1700 intentó esclarecer las relaciones
entre el lugar ocupado por las personas en la gama de actividades laborales y el desarrollo de
patologías específicas. A lo largo de ese siglo se llevaron a cabo otros estudios que relacionaban la
pobreza con la mortalidad, la esperanza de vida y las enfermedades que afectaban a la población
desfavorecida, lo que culminó con la publicación, en 1790, del tratado "La Miseria del Pueblo, Madre
de Enfermedades" del médico alemán Johann Peter Frank

(7) Sin embargo, este interés se detuvo en el siglo XIX con el surgimiento de la teoría
infecciosa como principal desencadenante de la enfermedad.
En los años cuarenta del siglo pasado, en el contexto del nacimiento del Estado de Bienestar
empezó a cuestionarse de nuevo la importancia de las desigualdades sociales debido a los
problemas de los sistemas sanitarios para hacer frente a los nuevos problemas de salud. Con la
publicación en el año 1942 del Plan Beveridge se reconoce por primera vez el derecho a la salud y la
obligación del Estado de protegerlo

(8)Posteriormente, tras la crisis económica mundial de 1973, crecieron exponencialmente los
estudios sobre desarrollo económico y condiciones de salud. Ejemplo de ello es el famoso Informe
Lalonde publicado en 1974 que contenía un interesante marco conceptual sobre los factores sociales
que determinan la salud, entre los que destaca la desigualdad socioeconómica.
En 1977, la Trigésima Asamblea Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
propuso que la reducción del abismo en materia de salud entre las diferentes clases sociales debería
ser uno de los objetivos fundamentales de los gobiernos para el año 2000.
Más tarde, 1982 se publicó en Inglaterra el Reporte Black que, entre otras cosas, confirmaba que los estratos socioeconómicos más bajos tenían una mortalidad casi tres veces más
alta que los estratos superiores. Este reporte, que fue oficial en Gran Bretaña, inició un debate
sobre la naturaleza, dimensiones y orígenes de las desigualdades en salud, al reconocer el papel de
la estructura socioeconómica en la determinación de la distribución de la salud y el bienestar de la
población.
A pesar del aumento en los valores en los indicadores de salud de la población, sobre todo
en países industrializados, las disparidades entre grupos en las condiciones de salud se han
ampliado de manera paralela al incremento de las diferencias sociales

(10)Recientemente la OMS, durante su Asamblea Mundial de 2004, decidió formar una comisión
encargada de investigar los determinantes sociales de salud (CSDS-OMS) a fin de realizar estudios y
recomendaciones encaminadas a disminuir las inequidades sanitarias en el mundo.
estatus socioeconómico y salud mental
En cuanto a la relación entre la posición socioeconómica y la salud mental, en los países de
altos ingresos, ha existido una amplia producción científica, lo cual se refleja en la existencia de
varias revisiones

(11-17) Se ha encontrado una relación inversa bastante consistente entre estatus socioeconómico y
los trastornos mentales, incluyendo esquizofrenia, depresión mayor, personalidad antisocial,
trastornos por abuso de sustancias y distrés psicológico

(12, 13)

. En la mayoría de los estudios con adultos se ha observado dicha relación negativa entre la posición socioeconómica y los indicadores
de trastornos mentales y, aunque existen menos estudios, se ha observado la misma tendencia en
el caso de adolescentes y personas jóvenes
Sin embargo, se observan

(12-15, 17-19)

discrepancias en función del indicador de posición ocioeconómica que se utilice. Por ejemplo, los datos de la National Comorbility Survey (NCS)
indican que mientras la escolaridad se relacionaba negativamente con la prevalencia de ataques de
-415º Congreso Virtual de Psiquiatria. com. Interpsiquis 2014

pánico, trastorno de pánico y pánico con agorafobia, en el caso del nivel de ingresos dichas
asociaciones no se observaron; por otro lado, los trastornos de la personalidad antisocial se
relacionaron tanto con la escolaridad como con los ingresos

(14)

. En una revisión sobre encuestas desarrolladas en países industrializados se identificó que el indicador de la posición social que se
asociaba en menos estudios fue la ocupación, mientras que los indicadores que más se relacionaron
fueron la escolaridad, el desempleo y los ingresos.
El suicido nivel académico se ha asociado con síntomas de depresión y trastornos mentales del estado de ánimo y ansiedad

(24-26)

(20, 21)

, intento de y trastornos en general otros tres estudios, aunque observaron la misma tendencia, no encontraron diferencias

significativa depresión suicido

(37-39)

. En dos estudios más dicho indicador no se relacionó con síntomas de

(40-42)

, y en otras experiencias tampoco se vinculó la escolaridad con ideación e intento de

(43-46)

. El desempleo por su parte, se ha relacionado con mayor riesgo de síntomas depresivos

(20, 23, 47)

, trastornos mentales comunes

(27, 28)

(22, 43)

e intento de suicidio estudios dicha variable no aumentó el riesgo de ideación suicida

, aunque en dos

(45, 46)

.

Algunos estudios reportan que el nivel de ingresos no se relaciona con indicadores de salud
mental

(20, 24-26, 28, 31-33, 41, 42)

, aunque en otros sí se observa tal asociación

(27, 29, 30, 34, 35, 38, 44)

. Es probable que la falta de asociación con los ingresos económicos se deba a que ésta es una variable difícil de
calcular, así como a los sesgos en su reporte por ser un tema sensible.
Los trabajos realizados en las últimas décadas indican que la relación entre las
desigualdades socioeconómicas y las enfermedades mentales no ha desaparecido, pero existen
posturas contradictorias respecto al papel de la pobreza, la ocupación, la educación y otras
condiciones sociales sobre la salud mental. Algunas revisiones fortalecen la idea de que las clases más desprotegidas se encuentran en peores condiciones que las más favorecidas, pero con
matices con respecto a las propuestas de los estudios de hace treinta años

(11) Desde la neurociencia se ha relacionado el estatus socioeconómico con la salud mental a
través del desarrollo del cerebro. La investigación neurocientífica explica las relaciones causa-efecto
entre el estatus y el desarrollo neuronal a través de una serie de mediadores. Estos mediadores son,
por ejemplo, factores prenatales, la atención de los padres y la estimulación cognitiva, así como
otros posibles mecanismos. También es probable que los efectos del bajo nivel socioeconómico
durante la primera infancia sobre la cognición o la salud mental se convierta en un círculo vicioso e
influya negativamente en el avance socioeconómico del individuo

(49) Para poder avanzar en este campo debemos solucionar el problema que causa la falta de
consenso sobre el uso de los indicadores que hasta ahora se han utilizado para medir el estatus
socioeconómico, sobre todo en adolescentes y jóvenes donde la relación entre su salud mental y el
estatus de procedencia se ha estudiado en menor medida.

Indicadores y escalas utilizadas para medir el status socioeconómico
Para la mayoría de los sociólogos, las divisiones de clase se corresponden generalmente con
desigualdades materiales y sociales relacionadas con los tipos de empleo, por ello suelen utilizar la
ocupación como el principal indicador de la clase social

(5) Siguiendo a Hoffman (50) la clase social de la unidad familiar está tradicionalmente determinada por la ocupación del padre, esta afecta
además a los sistemas de creencias, valores y estilos de vida, y crea uno de los microsistemas que
afectan al desarrollo de la persona a lo largo de su infancia.
Un tipo de esquema ocupacional de gran influencia es el de Goldthorpe (1987) conocido
como CASMIN que clasifica la clase social familiar según la ocupación del cabeza de familia,  distinguiendo siete grupos profesionales.
Este esquema ha sido muy utilizado en investigaciones empíricas para subrayar
desigualdades que se basan en las clases, como las relacionadas con la salud y la educación.
Ejemplo de ello, es la clasificación propuesta por la Sociedad Española de epidemiología en 1995
para su utilización en la práctica de la salud pública en España, y que se divide, basándose en el
anterior, en cinco categorías profesionales(52).tra escala ocupacional es el Índice Internacional de estatus Socioeconómico (ISEI) de
Ganzeboom

(53)

, derivado de la clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones (CIUO),
 que utilizó para su construcción datos comparables codificados en la educación, la ocupación y el
ingreso. Esta se compone de 271 categorías profesionales, interpretándose la ocupación como un
mecanismo intermedio entre la educación y los ingresos, de manera similar a la escala propuesta
por Duncan en 1996

(54)

(55) Otro ejemplo de escala ocupacional es el Índice Socioeconómico Australiano (AUSEI 06)

Esta es la última de la serie de escalas ANU que desde hace más de 40 años han proporcionado a los
investigadores un medio para asignar calificaciones profesionales. Estas escalas siguen siendo
ampliamente utilizadas en campos tan diversos como la sociología
educación 


. Que conceptualizaron la ocupación como el motor social que convierte los insumos educativos en
productos monetarios. Esta clasificación posee 117 grupos profesionales y también se distingue a
los desempleados en el grupo 118.
La escala de Ocupaciones del Sistema Nacional de clasificación de Ocupaciones Canadiense
(63)

utilizó 520 títulos profesionales clasificados según la educación y los ingresos (al igual que las

anteriores), que posteriormente fue sintetizado en 25 grupos profesionales.
Otro sistema de medida del estatus socioeconómico familiar es la escala Neozelandesa Elley
(64)

. Esta escala clasifica las familias en tres grupos socioeconómicos según la ocupación del padre.
Sin embargo, es necesario señalar que estas escalas presentan importantes limitaciones
que nos deberían aconsejar no aplicarlos de forma acrítica. Los esquemas de clase ocupacionales
son difíciles de aplicar a los que están económicamente inactivos, tampoco pueden reflejar la
importancia que tienen la posesión de propiedades y la riqueza en la clase social. Así es
especialmente entre los miembros más ricos de la sociedad (hombres de negocios, ejecutivos,
"viejos ricos" etc. ) cuyos títulos ocupacionales de "director" o "ejecutivo" lo sitúan dentro de la
misma categoría que muchos profesionales de medios mucho más limitados
Algunos autores como Bourdieu han señalado que debemos evaluar la posición de clase
de los individuos no sólo, o ni siquiera principalmente, en función de la economía y del empleo, sino
respecto a factores culturales como el estilo de vida y las pautas de consumo (manera de vestir, lo
que se come o cómo se cuida el propio cuerpo). Para Bourdieu, la elección del estilo de vida es un
indicador importante de clase. Sostenía que el capital económico (consistente en bienes materiales
como la propiedad, la riqueza y la renta) es importante, pero sólo aporta una comprensión parcial
de la clase a la que se pertenece. Identifica tres formas más de "capital", además del económico,
que determinan la posición de clase: el cultural, el social y el simbólico. El capital cultural incluye la
educación, la apreciación del arte y la búsqueda de consumo y ocio; se consigue dentro del entorno
familiar y a través de la educación, normalmente supone la obtención de certificados, como
diplomas y otras credenciales. El capital social hace referencia a la pertenencia y participación en
redes sociales de élite o al movimiento dentro de grupos sociales bien conectados. Por último, el
capital simbólico incluye la posesión de una buena reputación, está relacionado con el prestigio, la
posición y otras formas de honor social, que permiten a quienes tienen un estatus superior dominar
a aquellos con estatus inferior.

Álvaro y su grupo precisan que al referirse al origen social, lo más adecuado no es
hablar solamente de individuos aislados, sino de unidades familiares completas, ya que el origen
social de un adolescente viene marcado por la posición social, profesional y económica de sus
padres y, eventualmente, de otros familiares con los que convive o mantiene relaciones estrechas.
Por tanto, la determinación del origen social de los jóvenes suele hacerse a través del estudio de las
características sociales de sus familias.
Entre los trabajos que han construido índices para la consideración del contexto
socioeconómico o sociocultural, destacan dos desarrollados en los últimos años por el Instituto
Nacional de Calidad y Evaluación (INCE). Los dos estudios de evaluación incluyeron entre sus
instrumentos un cuestionario que servía para recoger datos de tipo contextual de cada uno de los
alumnos participantes en el estudio, permitiendo el cálculo de índices muy completos para cada
alumno y cada centro

Estos se incluyeron en el Proyecto Redes

Una escala que ha sido utilizada por cantidad de investigadores en el siglo XX y que hoy en
día se sigue utilizando es el Índice de Posición Social compuesta por tres subescalas
referentes a la residencia, ocupación y educación del cabeza de familia.
Un cuestionario muy utilizado en el ámbito sanitario en USA es el SESI

(72)

. Se trata de un instrumento integral que incluye tanto medidas individuales como contextuales de estatus
socioeconómico.

En el ámbito de la salud pública destaca un estudio realizado por la OMS que utiliza un índice de posición social para medir la riqueza material de las familias de procedencia de jóvenes en
edad escolar, denominada Family Affluence Scale (FAS) cuyos elementos hacen referencia a bienes
materiales, ya que los autores afirmaban que los indicadores socioeconómicos utilizados en adultos
como la ocupación o el nivel educativo no son adecuados para su uso en adolescentes. Más tarde
Schnohrm lo revisó para aumentar su fiabilidad.

Otro estudio enmarcado en el ámbito de las conductas de salud en la adolescencia tuvo como objetivo la validación de una escala de riqueza basada en los informes de los adolescentes de
las circunstancias materiales del hogar. El cuestionario incluía dos partes, una que hacía referencia a
bienes materiales del hogar (HASC), y la otra que tomaba medidas tradicionales para medir el
estatus socioeconómico como la ocupación y la educación de los padres.
Este estudio mostró como los ítems que hacían referencia a las pertenencias materiales del
hogar eran más determinantes que las referidas a la educación u ocupación de los padres, siendo
más destacado en los alumnos con circunstancias materiales más pobres, cuya dificultad para
informar sobre la educación y/o ocupación de sus padres era mayor. Este estudio concluyó que la
escala HASC es un método útil para medir la riqueza familiar, con menor sesgo de terminación que
las medidas tradicionales.
En respuesta crítica de las medidas tradicionales de sociología para medir la clase social, Liu
y cols.

señalaron que las medidas de clase social que suelen haber sido utilizadas en la
investigación han sido simplistas y la clasificación de las personas está basada únicamente en la
educación de los padres, ocupación y / o ingresos. Siguiendo la misma línea Fouad
Differential Status Identity Scale (DSIS)

(78)

creó el
escala diseñada y validada en estudiantes universitarios
de USA para estimar el impacto psicológico en la persona de pertenecer a un estatus social
determinado. La escala se divide en tres subescalas: recursos económicos, poder social y prestigio
social.
Pérez Mayo y Fajardo Caldera para construir un índice de pobreza a partir de la información proporcionada por los hogares españoles utilizaron una serie de variables que informan
sobre la situación económica de este. Estas variables hacen referencia a la capacidad de la familia
para satisfacer una serie de necesidades como una calefacción adecuada, disfrutar de vacaciones,
renovar el vestuario o el mobiliario, comida nueva habitual, invitar a amigos, afrontar los pagos
corrientes, etc. Siendo las conclusiones principales de su trabajo que las variables relacionadas con
el retraso en los pagos del alquiler, devolución de préstamos para la adquisición de la vivienda,
recibos de la vivienda o compras aplazadas no discriminan entre los distintos grupos de hogares. Por
tanto, es mejor no considerarlas. Mientras que la información sobre la situación a la que llegan a fin
de mes las familias es el modelo más válido para hacer una aproximación al nivel de pobreza de los
hogares de este país.
Un estudio reciente sobre la relación del estatus socioeconómico familiar con las funciones
ejecutivas del niño utilizó para medir el estatus socioeconómico familiar un índice compuesto creado
a partir de la relación entre las necesidades de ingresos económicos, la riqueza familiar, la categoría
profesional de los padres según la escala Hollingshead, y
misma línea Davis el nivel educativo de estos en la añade además el estado civil de los progenitores.

En definitiva, las variables más utilizadas para medir el estatus de las familias de los niños y
jóvenes han sido la educación, la ocupación y el ingreso de los padres


3. OBJETIVOS
El objetivo principal de este trabajo es
- Adaptar el cuestionario Índice de Hogar y comprobar que la nueva versión puede ser
utilizada de manera equivalente a la anterior como un instrumento válido y fiable para medir el
estatus socioeconómico de las familias de procedencia de los estudiantes de enfermería de la
Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad de Sevilla.

4. HIPÓTESIS
Partimos de la hipótesis de investigación de que los resultados obtenidos en ambos
cuestionarios serán similares, es decir, no habrá diferencias significativas entre ambas medias, y,
por lo tanto, ambos cuestionarios podrán ser utilizados como formas equivalentes.

5. MATERIAL Y MÉTODO

5. 1. Diseño de investigación
El presente trabajo es un estudio descriptivo, de carácter transversal. Según la clasificación
de Montero y León estaría incluido en la categoría de estudios instrumentales.

5. 2. Sujetos
Población diana
Aunque la intención inicial era poder extrapolar los datos a todos los jóvenes españoles
para poder utilizarse en el ámbito de la salud mental. No obstante, la población a la que tenemos
acceso con los medios disponibles está formada por el conjunto de estudiantes matriculados en la
diplomatura y grado en enfermería de la Universidad de Sevilla en el curso 2010/2011. El tamaño
máximo aproximado de esta es de 750 alumnos distribuidos en tres unidades docentes y tres
cursos. Esto hace imposible poder extrapolar los datos al resto de jóvenes de nuestro país, debido a
la diversidad cultural existente en este. Por ello lo más adecuado es delimitar la población diana a
los estudiantes de enfermería de la Universidad de Sevilla, coincidiendo esta con la población de
estudio. Así, creemos que el estudio goza de la mayor validez interna, aunque no goce de toda la
generalización que nos hubiera gustado.
Muestra
Los alumnos que participaron en la recogida de información de los cuestionarios fueron un
total de 53.
El rango de edad de los sujetos va desde los 18 años a los 28. Siendo la media de edad de
este grupo de 21, 58 años, con una desviación típica de 2, 24.

Figura 1. histograma para la variable edad de la
muestra.

Las variable sexo, centro y curso quedan resumidas en la siguiente figura:

Figura 2. Diagrama de sectores para las variable sexo y centro y curso.

5. 3. Procedimiento
5. 3. 1. Criterios de selección
Criterios de inclusión:
Estar matriculado en la diplomatura de enfermería en la Facultad de Enfermería,
Fisioterapia y Podología de la Universidad de Sevilla en el curso presente
Ser económicamente dependiente de los padres y vivir en el hogar familiar. Por ello no se
incluyen aquellos sujetos que sean económicamente independientes, entendiendo esto
como la posesión de un empleo estable o la disposición de familiares o personas que
dependan económicamente de él, como por ejemplo: hijo/as, pareja, etc. Sí se incluirán
aquellos estudiantes que posean un empleo complementario a tiempo parcial o de fines de
semana, siempre y cuando vivan en el hogar familiar, siendo este mantenido por sus
padres u otros familiares. Este criterio viene condicionado por la concordancia de algunos
ítems, ya que el fin del cuestionario es medir el estatus socioeconómico del entorno
familiar de procedencia del estudiante.
Criterios de exclusión:
No haber contestado al 100% de los ítems que componen el cuestionario.
Presencia de tachaduras u otras anomalías que no dejen clara la respuesta del sujeto.
5. 3. 2 Procedimiento de selección de la muestra
Los alumnos fueron seleccionados mediante muestreo consecutivo no probabilístico a
medida que iban saliendo del aula, tras realización de uno de sus exámenes finales. Decidimos
escoger la fecha de exámenes ya que se consideró que sería el momento donde se reunirían el
mayor número de alumnos. De este modo mientras iban saliendo de este se les explicaba de
manera verbal y por escrito el motivo del estudio y se les preguntaba si querían participar de
manera anónima. Tras dar su consentimiento verbal y comprobar que cumplían con los criterios de
inclusión pasaban a rellenar el cuestionario que correlativamente les tocase como se explica
detalladamente en el siguiente apartado.
5. 3. 3 Procedimiento de asignación a los grupos
La muestra se dividió a su vez en dos grupos. A uno se le pidió que contestara el
cuestionario Índice de Hogar-R (versión 1990)

(2) Este grupo estuvo formado por un total de 28 alumnos. Al otro grupo se les pidió que contestaran a la nueva versión Índice de Hogar II estando
compuesto por 25 sujetos. La técnica seguida para la asignación a cada grupo fue la asignación
sistemática, siguiendo una secuencia ABABABAB. . . según iban saliendo del aula, desde el primer
alumno que terminó el examen hasta completar el grupo. Siendo conscientes de que no se trata de
una técnica de asignación aleatoria ya que conocíamos de antemano que cuestionario recibiría cada
individuo que iba saliendo, aun así creemos que esto no repercutirá en los datos ya que no influiría
en la decisión de incluir o no al sujeto. Se eligió esta por ser una técnica sencilla aplicada a una
muestra pequeña que garantiza que el número de sujetos de cada grupo sea similar o aproximado
como es nuestro caso.

5. 3. 4 Consentimiento informado
Al tratarse de un trabajo anónimo sin repercusión clínica para los participantes, no se
requirió la firma de estos para participar, solamente su consentimiento verbal. No obstante se
informó de manera verbal del objetivo del estudio y del fin de la investigación.
5. 3. 5 Protocolo
Primera etapa. fase de definición del problema de investigación, objetivos y revisión de la
literatura. (5 meses)
Definición del problema de investigación. Se establece una primera línea de investigación,
cuyo problema de investigación se centra en cómo influye el estatus socioeconómico de
procedencia de los jóvenes en su salud mental.
Revisión bibliográfica sobre el tema. Tras una primera revisión sobre el tema surgen otras
cuestiones, como por ejemplo, ¿qué instrumento de medida será el más apropiado para
valorar de manera valida y fiable el estatus socioeconómico de las familias de procedencia
de los jóvenes de nuestro entorno? (2 meses)
Redefinición del problema de investigación. Tras estas nuevas cuestiones, se redefine el
problema de investigación.
Revisión bibliográfica específica sobre el nuevo problema de investigación. Centrada en el
instrumento de medida. (3 meses)
Establecimiento del objetivo e hipótesis de investigación.
Segunda etapa. fase de recogida de datos. (6 semanas)
entrevista a expertos para validación de contenido. Antes de realizar el trabajo de campo y
pasar ambos cuestionarios a la muestra de alumnos se realizó una consulta a 10 expertos
sobre cada uno de los ítems que se pretenden cambiar, y así mostrar si siguen
manteniendo la misma equivalencia, o por el contrario existen diferencias al cambiar
alguno de ellos con respecto al ítem original. El comité de expertos estaba compuesto por
10 profesores doctores del máster oficial de Nuevas Tendencias asistenciales en Ciencias
de la Salud que contestaron a un formulario (ver anexo III) donde se pedía su opinión
sobre la clasificación de un alumno en cuanto a su estatus socioeconómico dependiendo de
la pertenencia de una serie de bienes materiales a los que hacen referencia estos ítems.
Selección de los sujetos de acuerdo con los criterios de selección.

Recogida de datos (trabajo de campo) previo consentimiento informado. Al ser un trabajo
anónimo y no conllevar ningún tipo de efecto adverso hacia el participante, no se exigió
firma escrita por parte de este, solamente su consentimiento verbal y su disposición de
formar parte de la muestra previa información de las bases del estudio.
Tercera etapa. fase de análisis de los datos. (2 meses)
Cuarta etapa. Discusión de los resultados, conclusiones y redacción del trabajo final. (3
meses)
5. 4. Material
Las dos escalas a comparar en este estudio, que son el centro de interés de este, son la
escala Índice de Hogar-R de 1990(2) y la nueva adaptación que se propone, a la que denominados
Índice de Hogar II. Ambas se describen detalladamente a continuación:
escala Índice de Hogar-R


(versión 1990).

La escala Índice de Hogar-R (ver Anexo I) es una adaptación al contexto español
de la versión original "The Home Index" de Gough publicado en 1949

Y que resultó ser un instrumento de medida válido y fiable de la variable "estatus socioeconómico" de
procedencia de estudiantes de enseñanzas medias y universitarias.
La versión original del "Home Index" constaba de 21 ítems que más tarde sería
revisada y ampliada por el mismo autor a 22 ítems cuya validación se realizó
utilizando una muestra de 1379 (689 varones y 681 mujeres) de escuelas superiores de
14 estados de USA.
La adaptación de Pérez-Gil, Rodríguez-Pineda y León-Carrión de 1990
al igual que la original, consta de 22 ítems. La adaptación se realizó utilizando una muestra de
411 estudiantes (202 varones, 209 mujeres) de Institutos de Enseñanzas media y de
Formación Profesional de la provincia de Sevilla (Alcalá de Guadaira, Lebrija, Mairena del
Alcor, Marchena, San José de la Rinconada y Sevilla capital). El índice consta a su vez de
cuatro subescalas.

Estas hacen referencia al estatus sociocultural,  al nivel de pertenencias, al nivel sociocívico y nivel socioestético:
Subescala 1 o estatus Sociocultural; consta de 5 ítems. Hace referencia a la influencia
que ejerce en el individuo la posición familiar y el nivel de educación de los padres de
los estudiantes.
Subescala 2 o nivel de Pertenencias; consta de 7 ítems. Pone énfasis en los bienes
mobiliarios de la familia de pertenencia, relacionado con el confort que el estudiante
puede disfrutar en el hogar.
Subescala 3 o nivel Sociocívico; consta de 5 ítems. Es un indicador del desarrollo social
del medio familiar del sujeto.
Subescala 4 o nivel Socioestético; consta de 5 ítems. Es un indicador del desarrollo
sociofamiliar de la familia de pertenencia del estudiante; valores altos en este factor
hacen referencia a elementos que no son habituales en los estándares poblacionales.


escala Índice de Hogar-II (versión propuesta).
La escala Índice de Hogar II (ver Anexo II) consta también de 22 ítems
agrupados en cuatro subescalas. Al igual que las predecesoras, hace referencia al estatus
sociocultural, al nivel de pertenencias, al nivel sociocívico y nivel socioestético. Aunque en
este trabajo no sea posible estudiar la coherencia interna de las mismas. En esta escala
se ha realizado la adaptación de 6 ítems. Concretamente los ítems 5, 9, 10, 11, 13 y 21.
Debido a los cambios acaecidos en nuestra sociedad en las últimas décadas, sobre todo
aquellos que han tenido lugar en las pautas de consumo de la sociedad, así como al
avance de las tecnologías, creímos oportuno realizar esta adaptación, sobre todo, en
aquellos ítems que hacen referencias a pertenencias materiales del hogar. Los cambios
hacen referencia a la posesión de piscina por chimenea en el hogar (ítem 5), frigorífico
por televisor HD (ítem 9), teléfono por internet (ítem 10), bañera por más de un cuarto
de baño (ítem 11), coche familiar por coche propio del alumno (ítem 13), y piano por
jacuzzi (ítem 21).

5. 5. análisis estadístico
El primero de nuestros análisis consistió en realizar la validación de contenido del nuevo
cuestionario mediante pruebas de equivalencia de los ítems a modificar. Este se realizó a través del
programa Microsoft Excel mediante tablas de concordancia. Donde se presentan la coincidencia o no
en cada una de las 3 respuestas posibles para cada ítem que los 10 expertos nos dieron para la
adaptación del cuestionario.
Una vez construido la nueva versión del cuestionario y realizado el trabajo de campo en la
muestra de estudiantes con el resultado del mismo. Se paso a la segunda parte del análisis
estadístico, mediante paquete estadístico SPSS V. 19. Se realizó en primer lugar el análisis
descriptivo de la muestra que se presenta en el apartado anterior de sujetos. A continuación se
realizaron las pruebas estadísticas para el contraste de hipótesis, Test de Levene para la igualdad
de varianzas, y t-test para la igualdad de medias entre los dos grupos. Por último se presentan los
datos descriptivos sobre los resultados del Índice de Hogar en todo el grupo de estudio.

6. RESULTADOS
Resultados validación de contenido.
En la validación de contenidos se obtuvieron los siguientes resultados para los ítems a
modificar, mediante índices de concordancia en la respuesta de los expertos:
Ítems 1: piscina vs chimenea
Para las preguntas: ¿en qué nivel socioeconómico clasificaría a la familia de un
estudiante que disponga de chimenea en el hogar?

Y ¿en cuál lo clasificaría si tuviese piscina en casa? se obtuvieron 6 acuerdos y 4 desacuerdos.
Índice de concordancia: 0, 6
Ítems 2: televisor HD vs frigorífico
Para las preguntas: ¿en qué nivel socioeconómico clasificaría a la familia de un
estudiante que disponga de frigorífico en el hogar? Y ¿en cuál lo clasificaría si tuviese
televisor de alta definición (HD) en casa? Se obtuvieron 7 acuerdos y 3 desacuerdos.
Índice de concordancia: 0, 7
Ítems 3: internet vs teléfono
Para las preguntas: ¿en qué nivel socioeconómico clasificaría a la familia de un
estudiante que disponga de teléfono en el hogar?

Y ¿en cuál lo clasificaría si tuviese

internet en casa? Se obtuvieron 5 acuerdos y 5 desacuerdos.
Índice de concordancia: 0, 5
Ítems 4: más de un baño vs bañera
Para las preguntas: ¿en qué nivel socioeconómico clasificaría a la familia de un
estudiante que disponga de bañera en el hogar? Y ¿en cuál lo clasificaría si tuviese más
de un cuarto de baño en casa? Se obtuvieron 4 acuerdos y 6 desacuerdos.
Índice de concordancia: 0, 4
Ítems 5: coche propio vs coche familiar
Para las preguntas: ¿en qué nivel socioeconómico clasificaría a la familia de un
estudiante que disponga de coche familiar?

Y ¿en cuál lo clasificaría si tuviese coche

propio el estudiante? Se obtuvieron 3 acuerdos y 7 desacuerdos.
Índice de concordancia: 0, 3
Ítems 6: jacuzzi vs piano
Para las preguntas: ¿en qué nivel socioeconómico clasificaría a la familia de un
estudiante que disponga de piano en el hogar? Y ¿en cuál lo clasificaría si tuviese jacuzzi
en casa? Se obtuvieron 4 acuerdos y 6 desacuerdos.
Resultados trabajo de campo.
Los resultados obtenidos por los dos grupos de estudiantes que contestaron a cada uno de
los cuestionarios fueron los siguientes:
La media del grupo que contestó a la versión de 1990 fue de 10, 79 puntos, con una
desviación estándar (DE) de 2, 685 puntos; tomando un Nivel de Confianza (NC) del 95% podemos
afirmar que de cada 100 muestras tomadas al azar de la población, en 95 de ellas la media se
encontrará entre 9, 74 y 11, 83 puntos.
Mientras para el grupo que contestó a la versión nueva la media es de 10, 08 puntos con
una DE de 3, 353 puntos, lo que para un valor de riesgo del 5% significa un intervalo de confianza
de 8, 70 a 11, 46 puntos. O lo que es lo mismo, tenemos un NC del 95% de que la media de la
población se encuentre entre estos valores.



En la siguiente tabla se observan estos y otros datos descriptivos de los grupos:
tabla 1. Datos descriptivos de cada grupo.
95%
Confidence
Interval for Mean

N

Mean

Std.
Std.
Error
Deviation Mean

adaptación 1990 28
Adaptacion 2011 25

10, 79
10, 08

2, 685
3, 353

, 508
, 671

Total

10, 45

3, 010

, 413

Grupo
PIH

53

Lower
Bound

Upper
Bound

Minimum Maximum

9, 74

11, 83

7

17

8, 70

11, 46

5

18

9, 62

11, 28

5

18 18

En cuanto a las pruebas utilizadas para el contraste de la hipótesis principal (ver siguiente
tabla) se puede observar la igualdad de varianzas entre ambos grupos (p=0, 161) en el test de
Levene para =0, 05. Para esta igualdad de varianzas asumida obtenemos como resultado en el Ttest para la igualdad de medias una p=0, 399 para =0, 05. Por lo tanto no encontramos diferencias
estadísticamente significativas en ambos grupos.

tabla 2. Test de Levene y t-test para el contraste de la hipótesis principal.

PIH

Levene's
Test for
Equality of
Variances

t-test for Equality of Means

F

t

Df

Sig. (2- Mean
Std. Error
tailed) Difference Difference Lower

, 850

51

, 399

, 706

, 830

-, 962

2, 373

, 839

45, 96 , 406

, 706

, 841

-, 987

2, 399

Sig.

Equal variances 2, 025 , 161
assumed
Equal variances
not assumed

95% Confidence
Interval of the
Difference
Upper

Mediante la siguiente tabla y gráfico se muestran los datos del Índice de Hogar-II en todo el
grupo de estudio:

tabla 3. Datos descriptivos de los resultados obtenidos para toda la muestra.
Std.
N Range Minimum Maximum Mean Deviation Variance Skewness
Std.
Error
PIH
Valid N
(listwise)

53 13
53

5

18

10, 45 3, 010

9, 060

, 609 , 327

Kurtosis

Median Mode

Std.
Error
, 644
, 095

10, 00

8


Figura 3. histograma para las puntuaciones obtenidas
de toda la muestra.

Como puede verse a continuación, hay un 50% se sujetos con puntuaciones comprendidas
entre 8 y 12 puntos aproximadamente, que son los que se encuentran entre el primer y el tercer
cuartil. Habiendo un 10% de individuos con 7 puntos o menos y otro 10% con más de 15 puntos.

tabla 4. conversión de las puntuaciones en centiles.
Percentiles
1
10
20
30
40
50
60
70
80
90
99

Puntuaciones
5
7
8
8
10
10
11
12
13
16
18

A continuación se muestra una tabla comparativa de las medidas y DE obtenidas en el
Home Index en las distintas adaptaciones de la escala.

tabla 5. Comparación de medias y Desviaciones estándar (D. E) de las muestras
utilizadas en las distintas adaptaciones del Índice de Hogar-II (5).
USA
Sevilla 1990
Sevilla 2011
Media
D. E
Media
D. E
Media
D. E
11, 69
3, 88
9, 42
3, 54
10, 45
3, 01
Para concluir con este aparatado y facilitar la comparación entre los resultados de las
distintas adaptaciones se incluyen los resultados en centiles obtenidos en 1990 en la siguiente tabla:


tabla 6. conversión de las puntuaciones típicas en centiles. adaptación 1990 (5).
Puntuaciones típicas
(Muestra de 1990)
22
21
20
19
18
17
16
15
14
13
12

Centiles
100
100
100
100
99
97
95
91
84
75
63

Puntuaciones típicas
(Muestra de 1990)
11
10
9
8
7
6
5
4
3
2
1

Centiles
50
37
25
16
9
5
2
1
0
0
0

8. DISCUSIÓN
El objeto concreto de nuestro trabajo consistía en estudiar las propiedades psicométricas del
cuestionario Índice del Hogar-II previa realización de algunas modificaciones para adaptarla a los
tiempos actuales y comprobar que puede seguir siendo utilizado actualmente sin que dichas
modificaciones provoquen resultados diferentes al ser aplicada a una muestra de estudiantes de
enfermería de la Universidad de Sevilla.
Tras la consulta a un grupo de 10 expertos, cuyo propósito era conocer su opinión sobre la
adecuación en la modificación de 6 ítems de dicha escala. En solo dos se obtuvo una mayoría de
acuerdos sobre el mantenimiento de la equivalencia del ítem, eran los correspondientes al cambio
de la pertenencia de piscina por chimenea en el hogar y a la pertenencia de televisor HD por
frigorífico. No obstante se decidió continuar con los cambios propuestos en todos los ítems, ya que
se observó como para el resto (pertenencia de internet por teléfono, más de un baño por bañera,
coche propio por coche familiar, o jacuzzi por piano) los nuevos ítems, según el grupo de expertos,
discriminaban mejor que los antiguos entre los alumnos de clase media o alta con los de clase más
baja, así como a los de clase alta en el caso de jacuzzi en casa. Esto creemos que puede ser debido
al avance en el estado de bienestar de los países desarrollados, como es el caso de nuestro país en
los últimos años, sobre todo en lo referido a la pertenencia de tecnologías como es el caso de
teléfonos, o mobiliario básico como bañera o la presencia de al menos un coche en el hogar, y que
por este motivo la posesión de estos no nos ayudan a discriminar a las familias en cuanto a estatus
socioeconómico. En el caso de la presencia de piano en el hogar, decidimos proponer cambiarlo por
jacuzzi, ya que este último parece estar más relacionado en los últimos tiempos con las clases altas
de nuestro país, como en su día lo fuera el piano, sobre todo en el ámbito norteamericano.
Podríamos decir que parecen haber quedado obsoletos dichos ítems, y que convendría la renovación
de los mismos, siendo pues este el motivo de la adaptación la escala.

A partir de los resultados derivados de la comparación de ambas versiones del cuestionario,
que suponen el propósito central de nuestro estudio, obtenemos que no existen diferencias
significativas (p=0, 399) entre ambos grupos por lo que se deduce que tanto la versión de 1990
(Índice de Hogar-R) como la nueva versión (Índice de Hogar­II) son equivalentes, pudiendo
considerarse pues, como dos formas paralelas del mismo instrumento.
No obstante, cabe resaltar que se trata de un estudio piloto, con una muestra de sujetos muy
pequeña (28 sujetos contestaron a la versión antigua y 25 a la nueva) siendo esta una de las
principales limitaciones de nuestro estudio y pudiendo ser este el motivo de no haberse encontrado
diferencias estadísticamente significativas entre ambas versiones.

Consideramos adecuado aumentar el tamaño de dichos grupos en próximos estudios, lo que aumentaría el poder estadístico
para detectar diferencias entre ambas versiones, y poder asegurar definitivamente la equivalencia o
no de las escalas de manera definitiva.
Tras la consulta a un grupo de 10 expertos, cuyo propósito era conocer su opinión sobre la
adecuación en la modificación de 6 ítems de dicha escala. En solo dos se obtuvo una mayoría de
acuerdos sobre el mantenimiento de la equivalencia del ítem, eran los correspondientes al cambio
de la pertenencia de piscina por chimenea en el hogar y a la pertenencia de televisor HD por
frigorífico. No obstante se decidió continuar con los cambios propuestos en todos los ítems, ya que
se observó como para el resto (pertenencia de internet por

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