Desde un enfoque psicodinámico, se ha hipotetizado que, en un desarrollo evolutivo habitual, tras el nacimiento, la energía psíquica del bebé se dirige hacia sí mismo y a la construcción del yo, ocupando inicialmente una posición egocéntrica, avanzando posteriormente hacia una diferenciación progresiva, demarcando los límites entre el sí mismo, el entorno y los otros. En este contexto, esta energía psíquica se redirige hacia la figura principal de apego, algo esencial desde el pu