Resulta innegable que la intervención a distancia/online es una modalidad de tratamiento con múltiples posibilidades y ventajas que ha tenido mayor auge en la pandemia del COVID-19 pero parece destinada a formar parte de nuestra práctica clínica habitual. Al igual que cuenta con ventajas, también existen desventajas como un aumento de la vulnerabilidad y riesgo en el tratamiento de la información. Por tanto, el profesional adquiere una mayor responsabilidad y debe conocer y garantizar el cumplimento de los derechos, deberes y legislación vigente.