Esta ponencia persigue hablar de la cara del suicidio más desconocida y menos atendida: los duelos por suicidio. En el ámbito de la conducta suicida, la prevención no debe asociarse exclusivamente a personas que expresan ideación suicida o llegan a realizar intentos, sino ser considerada como un «continuum» que engloba diferentes niveles, incluyendo uno específicamente enfocado a la postvención; es decir, al apoyo que necesitan los familiares y/o allegados de quien ha fallecido por suicidio (también denominados supervivientes).Es imprescindible tomar conciencia de la importancia de que los supervivientes tengan mayor visibilización y se les preste una atención de la que adolecen en la mayoría de ocasiones. Y es que aunque diferentes estudios señalan que estos duelos, por sus características distintivas (impacto de la pérdida, estigma y soledad asociados, intensidad de las reacciones, etc.), pueden derivar en un duelo complicado en mayor medida que otros, apenas existen protocolos con intervenciones específicas para este colectivo.En este contexto, debemos dirigir nuestra mirada hacia quienes representan la puerta de entrada a nuestro Sistema Sanitario: los equipos de Atención Primaria. Estos pueden desempeñar un papel fundamental en la identificación y manejo de estos procesos de duelo, pues constituyen el principal nexo de continuidad asistencial, pudiendo operar como garantes de un seguimiento del proceso que permita detectar a tiempo la necesidad de apoyos específicos entre los dolientes, siempre que cuenten con conocimientos, habilidades y pautas para la detección de situaciones de riesgo, intervención precoz y/o derivación a servicios especializados si la situación lo requiere.