Introducción: La educación sexual integral (ESI) es esencial para el desarrollo afectivo y la prevención de riesgos en la infancia y adolescencia, aunque persiste la falta de consenso sobre sus contenidos, agentes y métodos. Este estudio buscó establecer recomendaciones consensuadas entre profesionales del ámbito socioeducativo acerca de los elementos clave que debe incluir la ESI en el contexto escolar. Método: Se empleó un diseño Delphi en dos fases con participación de profesionales de psicología, docencia, sexología, educación social, enfermería y orientación educativa. En la segunda fase se recopilaron cuestionarios estructurados con bloques sobre contenidos por etapa educativa, agentes formativos, formatos, educación emocional, sexualidad digital, rol familiar y formación docente. Resultados: Se alcanzó consenso en iniciar la educación sexual desde edades tempranas (3–6 años), abordando emociones, respeto y diversidad. En educación primaria se priorizó la alfabetización mediática, el consentimiento y la prevención de la violencia, y en secundaria la pornografía, la igualdad de género y el uso crítico de redes sociales. Los agentes principales identificados fueron el profesorado formado y profesionales externos cualificados, con colaboración familiar. Se prefirieron programas presenciales estructurados de 2–5 sesiones e integración curricular. Además, se destacó la necesidad de formación docente obligatoria, apoyo emocional y materiales adaptados a alumnado con necesidades especiales. Conclusión: El consenso Delphi sugiere que una educación sexual efectiva debe ser temprana, continua, interdisciplinar y colaborativa, con enfoque digital, emocional y basado en derechos.