El suicidio representa un desafÃo de salud pública global y su prevención en el entorno laboral es imperativa, dado que los adultos pasan gran parte de su tiempo trabajando. Factores de riesgo psicosocial como el acoso laboral (mobbing) y el estrés frecuente impactan negativamente la salud mental, favoreciendo la aparición de problemas psicológicos y conducta suicida. Este fenómeno, que aún se percibe como un tema tabú en las organizaciones, subraya la necesidad de prevención mediante polÃticas integrales y continuas.La formación es un pilar central, ya que se requiere entrenar a empleados, supervisores, directivos y personal de RR.HH. en primeros auxilios psicológicos y detección temprana de las señales de alarma. Los programas formativos aumentan el conocimiento sobre la conducta suicida y facilitan intervenciones más eficaces.Cuando sea necesario, las estrategias de intervención deben basarse en protocolos con evidencia y actualizados. La respuesta debe ser rápida y sensible, garantizando el apoyo emocional, la restricción del acceso a medios letales en el lugar de trabajo y la derivación urgente a profesionales o servicios de emergencia. Además, la posvención es crucial para apoyar a los equipos y gestionar el duelo tras una muerte por suicidio. Implementar estas medidas fomenta una cultura de apoyo, crucial para el bienestar y la seguridad laboral.