El deseo latente de ser inmortal o eternamente joven es casi tan antiguo como la humanidad. El temor a envejecer es natural y, hasta cierto punto, comprensible. No obstante, cuando sobrepasa ciertos límites y se convierte en un miedo anormal y persistente, hay que plantearse la posibilidad de estar padeciendo una alteración psicológica, como es la gerascofobia. Expertos en dermatología, psiquiatría y psicología advierten sobre síntomas, causas y el impacto que tiene en la salud mental y las relaciones personales.Este trastorno no solo se manifiesta a través de tratamientos estéticos excesivos, sino también con cambios drásticos en la forma de vestirse, el ejercicio físico extremo y la búsqueda de parejas mucho más jóvenes. Nunca en la historia ha estado socialmente tan extendida la creencia de que la apariencia juvenil equivale a éxito, mientras que signos de envejecimiento son vistos como un fracaso personal.Un colectivo especialmente sensible a esta problemática es el de los artistas escénicos, para los que la imagen es fundamental en su trabajo y de la que depende su actividad.Se ha realizados un estudio con 711 artistas escénicos (65% mujeres y 35% hombres), de edades comprendidas entre los 30 y 70 años, a los que se ha realizado entrevista clínica y se les ha pasado el test STAI de ansiedad, la Escala de Autoestima de Rosenberg y una encuesta diseñada para este estudio.Los resultados indican una problemática importante que requiere atención sanitaria y prevención a través de la psicoeducación para evitar sus consecuencias.