Introducción. La adolescencia es una etapa decisiva para el desarrollo emocional, relacional e identitario, en la que la educación afectivo-sexual (EAS) desempeña un papel clave. No obstante, los programas actuales siguen centrados en enfoques biomédicos y preventivos, dejando en segundo plano dimensiones como la afectividad, la gestión emocional y la construcción de vínculos saludables. Dado que el bienestar emocional actúa como un factor protector fundamental, resulta necesario revisar los modelos vigentes de EAS. La evidencia muestra que los enfoques integrales mejoran el bienestar emocional y relacional, aunque persisten retos como la limitada formación docente y la escasa participación familiar. Por ello, es necesario actualizar la EAS para integrar explícitamente la afectividad y el bienestar emocional.Objetivo. Examinar cómo adolescentes, familias y docentes comprenden la relación entre bienestar emocional y educación afectivo-sexual, identificando necesidades formativas para diseñar intervenciones que favorezcan relaciones saludables y el desarrollo afectivo.Método. Se adoptó un enfoque cualitativo para explorar las opiniones y experiencias de los actores implicados. Se organizaron 18 grupos de discusión con 16 docentes, 16 progenitores y 56 adolescentes. El material fue analizado mediante codificación temática utilizando el software MAXQDA para identificar patrones emergentes.Resultados. Adolescentes y familias identifican el bienestar emocional como un elemento central de la EAS, aunque reconocen una falta de formación para abordarlo. Los jóvenes expresan dificultades en la gestión emocional vinculada a las relaciones y el consentimiento, mientras que las familias demandan más herramientas. Se observaron actitudes de rechazo hacia la diversidad entre iguales, lo que evidencia carencias en respeto y habilidades socioemocionales.Conclusiones. Los hallazgos reflejan la importancia de integrar la gestión emocional, la afectividad y la diversidad en la EAS. Se requiere formación docente, recursos para las familias y espacios seguros para el desarrollo socioemocional. La coordinación entre escuela, familia y agentes de salud es esencial para mejorar el bienestar emocional y relacional del alumnado.