La fibromialgia es un trastorno caracterizado por dolor musculoesquelético crónico y generalizado, acompañado de fatiga persistente, alteraciones del sueño, dificultades cognitivas y una alta sensibilidad al tacto. Aunque su causa exacta no está completamente definida, se relaciona con una alteración en la modulación del dolor a nivel del sistema nervioso central. Este fenómeno provoca que estímulos normalmente no dolorosos se perciban como dolor intenso.Existe una fuerte asociación entre fibromialgia y depresión. Entre un 30-60% de los pacientes presentan síntomas depresivos, lo cual puede deberse tanto a los cambios neuroquímicos implicados (particularmente en serotonina, noradrenalina y dopamina) como al impacto funcional y emocional de vivir con dolor continuo. La relación es bidireccional: la depresión puede aumentar la percepción del dolor y la fatiga, mientras que el dolor crónico puede desencadenar o agravar la depresión.El abordaje terapéutico suele ser multimodal: educación del paciente, ejercicio aeróbico progresivo, terapia cognitivo-conductual y fármacos como antidepresivos duales o moduladores del dolor. La integración de tratamiento físico y psicológico mejora significativamente la calidad de vida.Se presenta el caso de una mujer de 42 años que consulta por dolor musculoesquelético difuso de dos años de evolución, acompañado de cansancio extremo y sueño no reparador, dificultad para concentrarse, sensación de “mente nublada”. Asocia ánimo deprimido, apatía, anhedonia e irritabilidad. Puntos dolorosos característicos. Analíticas sin alteraciones. Se diagnostica fibromialgia con episodio depresivo. Se inicia un plan combinado: educación sobre la enfermedad, ejercicio supervisado, terapia cognitivo-conductual e ISRN. Tras varias semanas se aprecia reducción de los síntomas depresivos.