El sueño y los trastornos psicosomáticos están profundamente interrelacionados, reflejando y modulando el malestar físico y emocional de los pacientes. Los individuos con síntomas somáticos funcionales suelen presentar insomnio, sueño no reparador, fragmentación nocturna y alteracionesdel ritmo circadiano, factores que impactan negativamente en su calidad de vida.Desde una perspectiva psicofisiológica, la hiperactivación crónica, la sobreactividad de los circuitos límbicos y la disregulación emocional alteran la arquitectura del sueño, perpetuando un ciclo de fatiga, dolor, hipersensibilidad corporal y deterioro emocional. Esta interacción bidireccional dificultala recuperación, ya que la falta de sueño intensifica la percepción del dolor, la fatiga y la ansiedad.Se presentarán ejemplos clínicos representativos, así como estrategias terapéuticas recomendadas, incluyendo higiene del sueño, terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) y otras intervenciones orientadas a la regulación emocional.Finalmente, se enfatiza que el sueño no debe considerarse únicamente un síntoma, sino también un canal terapéutico esencial. Mejorar la calidad del sueño contribuye a restaurar la integración mente- cuerpo y facilita la resolución de conflictos emocionales subyacentes, constituyendo un componenteclave en el manejo de los trastornos psicosomáticos.