La comunicación presenta una experiencia profesional en el ámbito de la supervisión de equipos especializados en la intervención en violencia de género, centrada en la incorporación de prácticas de meditación y mindfulness como herramienta de sostén clínico y organizacional. El trabajo se enmarca en un modelo de supervisión integrador que combina perspectiva de trauma, enfoque de género y regulación psicofisiológica, abordando la meditación como un dispositivo de entrenamiento atencional y metacognitivo orientado a la prevención del desgaste profesional, la fatiga por compasión y la traumatización vicaria. Se describen los objetivos de la intervención supervisora, dirigidos a mejorar la capacidad de autorregulación emocional de los equipos, aumentar la tolerancia a la exposición continuada a narrativas traumáticas y favorecer una presencia profesional más estable y reflexiva. La comunicación analiza los efectos observados en términos de reducción de la hiperactivación, aumento de la conciencia interoceptiva y mejora de los procesos de mentalización y toma de decisiones clínicas bajo alta carga emocional. Se discute el impacto de la práctica meditativa en la cohesión del equipo, la calidad del encuadre asistencial y la sostenibilidad del trabajo clínico en contextos de alta complejidad. Asimismo, se abordan consideraciones éticas, técnicas y contextuales sobre la implementación de la meditación en equipos que trabajan con violencia de género, incluyendo límites, riesgos y resistencias institucionales y personales. La experiencia se presenta como una propuesta aplicada basada en la práctica profesional, que aporta elementos para el desarrollo de modelos de supervisión sensibles al trauma, al género y al cuidado de los equipos desde un enfoque técnicamente fundamentado.