En esta ponencia se reflexiona sobre el concepto de cuidados dignos desde la práctica quirúrgica, integrando una mirada ética y centrada en la persona, en población pediátrica y adultos. La dignidad del paciente se propone como un eje transversal del acto quirúrgico, presente no solo en la toma de decisiones clínicas, sino también en la forma en que el equipo de salud se relaciona con el cuerpo, la subjetividad y la vulnerabilidad del niño y su familia a lo largo del proceso quirúrgico.La literatura reciente evidencia que la percepción de dignidad en el contexto quirúrgico está estrechamente vinculada a las expectativas del paciente y a la experiencia vivida durante el cuidado perioperatorio, mostrando que la dignidad es un aspecto concreto, perceptible y relevante para la calidad de la atención. En pediatría, esta noción adquiere particular complejidad: las revisiones actuales señalan que la dignidad del niño se construye a partir del respeto, la comunicación adecuada a su nivel de desarrollo, la preservación de la intimidad y el reconocimiento de su incipiente autonomía, así como del rol fundamental de la familia como mediadora y sostén del proceso de cuidado.Desde la práctica quirúrgica, se abordará cómo las decisiones clínicas, el abordaje pre, intra y postoperatorio, la comunicación con el paciente adulto o pediátrico y sus cuidadores, y la atención a los detalles humanos en momentos de especial vulnerabilidad —como el miedo, el dolor, la separación o la pérdida de control— inciden directamente en la vivencia de dignidad. Asimismo, se discutirá la importancia de avanzar hacia modelos de atención quirúrgica centrados en el paciente, los cuales, incluso en contextos de recursos limitados, han demostrado ser fundamentales para promover una atención ética, respetuosa y compasiva.A partir de experiencias clínicas y ejemplos concretos, se propondrán estrategias para integrar la dignidad en cada fase del cuidado quirúrgico, promoviendo una cultura asistencial que reconozca al paciente no solo como sujeto de intervención técnica, sino como una persona que requiere cuidado, reafirmando que la excelencia quirúrgica y el cuidado digno son dimensiones inseparables de la práctica clínica.