El trastorno anancástico de la personalidad, o trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad (OCPD), representa una forma clínica de perfeccionismo desadaptativo caracterizada por rigidez, necesidad de control y preocupación excesiva por el orden y las normas. Este patrón, descrito en el DSM-5, implica una pérdida de flexibilidad, eficiencia y apertura, afectando de manera significativa el funcionamiento personal e interpersonal. Su prevalencia oscila entre el 2 y el 8% en población general, siendo uno de los trastornos de personalidad más frecuentes.Desde un modelo etiopatogénico integrador, el OCPD se explica por la interacción de factores neurobiológicos —especialmente alteraciones en circuitos fronto-estriatales—, experiencias tempranas de apego y estilos parentales sobrecontroladores, junto con el desarrollo de esquemas cognitivos rígidos centrados en la perfección como estrategia para manejar la ansiedad.El perfeccionismo constituye su rasgo nuclear, manifestándose como autoexigencia extrema, intolerancia al error y expectativas rígidas hacia uno mismo y los demás, con un impacto funcional significativo en la vida laboral, social y emocional. Es clave diferenciarlo del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), ya que en el OCPD los rasgos son egosintónicos.Las comorbilidades más frecuentes incluyen depresión, ansiedad y trastornos de la conducta alimentaria. El abordaje terapéutico se basa principalmente en intervenciones psicoterapéuticas, como la terapia cognitivo-conductual y la terapia de aceptación y compromiso, con apoyo farmacológico dirigido a síntomas comórbidos. Su manejo requiere un enfoque multidisciplinar centrado en promover flexibilidad y autocompasión.