Se analiza la presentación clínica aguda y la comorbilidad psiquiátrica asociada a las nuevas sustancias psicoactivas (NSP). En urgencias, uno de los principales retos es diferenciar si los síntomas psiquiátricos son consecuencia directa de la intoxicación por NSP o una descompensación de un trastorno mental primario.Las intoxicaciones por NSP pueden producir agitación extrema, psicosis aguda, delirium excitado y alteraciones autonómicas graves, especialmente con catinonas sintéticas y cannabinoides sintéticos. El manejo inicial prioriza la estabilización médica y el control de la agitación, siendo las benzodiacepinas el tratamiento de primera línea, mientras que los antipsicóticos se utilizan como segunda opción.También aborda el diagnóstico diferencial entre psicosis inducida por sustancias y trastornos psicóticos primarios. En general, si los síntomas psicóticos persisten más allá de 4–8 semanas de abstinencia, se considera probable un trastorno psiquiátrico primario o patología dual.Además, el consumo prolongado de NSP puede provocar trastornos afectivos persistentes (depresión, bipolaridad, ansiedad) debido a la alteración de los sistemas dopaminérgico y serotoninérgico. También se describen déficits neurocognitivos en funciones ejecutivas, atención y memoria de trabajo, que dificultan la rehabilitación.El tratamiento óptimo requiere un enfoque integrado de patología dual, combinando tratamiento farmacológico (antipsicóticos, estabilizadores del ánimo, antidepresivos cuando procede) con intervenciones psicológicas como entrevista motivacional, terapia cognitivo-conductual y rehabilitación neurocognitiva, además de estrategias de reducción de daños y prevención de recaídas.