El consumo de sustancias durante la gestación no es únicamente un problema obstétrico si no que se considera un problema de salud público por su fuerte vinculación con la presencia de psicopatología, de trauma y de vulnerabilidad psicosocial. La detección del consumo de sustancias durante esta etapa es muy relevante porque permite identificar a tiempo riesgos tanto para la madre como para el desarrollo del feto. A corto plazo, se conoce que el impacto del consumo aumenta el riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro, bajo peso al nacer y complicaciones tanto en el desarrollo neurológico como físico del bebé. A largo plazo, se relaciona con dificultades en el aprendizaje, alteraciones del comportamiento y trastornos deldesarrollo. La etapa de la gestación se considera un momento único y relevante para la intervención ya que la propia gestación puede ser un incentivo para abandonar el consumo. Es importante estandarizar y generalizar el cribaje del consumo de sustancias durante el seguimiento del embarazo con el objetivo de ofrecer el apoyo y tratamiento adecuados para la madre y minimizar el impacto que el consumo tiene tanto para el desarrollo del bebé como para la futura salud mental y el vínculo entre ambos.