Pocas sustancias en la historia de la medicina han generado tanto debate, tanta esperanza y tanta confusión como el cannabis. Durante milenios convivió con la humanidad como remedio popular, planta ritual y, en algunos momentos, como agente farmacológico de uso reconocido. El siglo XX lo redujo a la categoría de sustancia prohibida. En diciembre de 2020, la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas (CND) lo reclasificó una vez más, con 27 votos a favor, 25 en contra y una abstención, un margen tan estrecho, que en sí mismo cuenta una historia .Ese resultado no fue la culminación ordenada de un consenso científico maduro. Fue, ante todo, el reflejo de una tensión no resuelta entre lo que la ciencia sabe con certeza, lo que la política necesita decidir y lo que el mercado ya había comenzado a construir mucho antes de que se contaran los votos. Es exactamente en esa tensión donde nace el eje conceptual de este curso: la deuda evidencial.