El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno neuropsiquiátrico frecuente, crónico y discapacitante en sus formas más severas. A pesar de que se dispone de tratamientos farmacológicos y psicológicos eficaces basados en la evidencia se estima que al menos un 10% de los pacientes se mantendrá resistente a todos los ensayos terapéuticos realizados. Para este grupo de pacientes se ha propuesto la terapia de estimulación cerebral profunda (ECP) como alternativa a la cirugía lesional, la cual se acompañaba a menudo de efectos adversos irreversibles. La ECP es un procedimiento neuroquirúrgico mínimamente invasivo que presenta un perfil mucho más ventajoso que la cirugía lesional. La principal ventaja es su naturaleza reversible, que permite reajustar los parámetros de estimulación para optimizar el tratamiento. Además, no lesiona áreas del cerebro sino que las estimula. Se ha ensayado la estimulación de varias dianas terapéuticas en el TOC, siendo la estimulación del brazo anterior de la cápsula interna (AIC) la única que está indicada y aprobada por la FDA (como exención humanitaria). Recientes revisiones sistemáticas y metanálisis estiman que la DBS aplicada al TOC resistente consigue reducir la severidad de la sintomatología en un 45-48% en un 58-67% de pacientes, que se considerarán ‘respondedores’ a la terapia.Aunque los mecanismos de acción de la ECP en el TOC no están bien dilucidados aún, la tasa de respuesta y su perfil de seguridad la destacan como una estrategia terapéutica potencial en un grupo de pacientes para los que no existen alternativas eficaces en el marco actual.