Ante el auge de las nuevas tecnologías y las redes sociales, el debate sobre el papel de los medios de comunicación en la conducta suicida ha recobrado fuerza, de forma particularmente importante en poblaciones vulnerables como los adolescentes. En contraste con el ya estudiado efecto werther, que muestra un aumento de la tasa de conductas suicidas ante cierto tipo de publicaciones, ha sido descrito el denominado efecto Papageno. Dicho fenómeno ha sido probado en diversos estudios y propone que un uso adecuado de la información acerca del suicidio por parte de los medios de comunicación puede tener un efecto protector sobre este tipo de conductas. La información proporcionada en cuanto al suicidio, por parte de los medios de comunicación, debe centrarse en testimonios de personas que han superado una crisis suicida, describiéndose las actitudes positivas que facilitaron esta superación. Todo esto ha llevado a la publicación por parte de la OMS de un conjunto de recomendaciones dirigidas a los medios de comunicación, de cara a mejorar la calidad de la información proporcionada por estos, dotándola de un efecto protector sobre la conducta suicida. Esta situación toma una mayor complejidad con el aumento exponencial de redes sociales y medios de comunicación alternativos y no oficiales, que, si bien proporcionan una gran riqueza y variedad en cuanto a la temática a la que se puede acceder, facilitando el acceso masivo e inmediato a todo tipo de información, también dificultan el control de ésta con fines preventivos como los ya descritos.