Los TEA (trastornos del espectro autista) son trastornos del neurodesarrollo de origen neurobiológico e inicio en la infancia, que afecta al desarrollo de la comunicación social del niño y su conducta. Con la publicación del DSM-5 el término trastorno del neurodesarrollo del antiguo DSM-IV-TR ha sustituido al término de trastornos de inicio en la infancia, la niñez o la adolescencia propio de clasificaciones previas. Según el Centro de prevención y Regulación de Enfermedades en EE. UU (MMRW) la prevalencia de TEA oscila entre 1/54 en chicos y 1/252 en chicas, a los 8 años. Los criterios diagnósticos de TEA han quedado modificados comparados con clasificaciones previas.Incluyen dos dimensiones de síntomas: Dificultades en la comunicación e integración de la comunicación verbal y no verbal e intereses restringidos - comportamientos repetitivos. En la etiología poco a poco van conociéndose los diferentes mecanismos etiológicos. Sabemos que la etiología genética es la más sustentada. La detección precoz es fundamental en el abordaje del TEA ya que la iniciación de tratamientos precoces está íntimamente ligado a su pronóstico. Todos los niños deben ser reconocidos específicamente para signos relacionados con TEA a los 18 y 24 meses. El diagnóstico es clínico, pero requiere una aproximación multidisciplinaria. El tratamiento siempre tiene que ser individualizado. Sera aplicado de una manera generalizada, en los contextos naturales en los que vive la persona y siempre debería ser multidisciplinar.