El uso de antipsicóticos durante la lactancia presenta múltiples complejidades añadidas. Los beneficios de la lactancia materna exceden a los de la lactancia artificial, por lo que los profesionales deberán favorecer la continuidad de esta siempre que sea posible, valorando cada caso particularmente. El objetivo del presente trabajo es recopilar información reciente, de calidad y establecer pautas que puedan ayudar a los psiquiatras en su práctica clínica. Para ello, se ha realizado una revisión en los principales motores de búsqueda bibliográfica. Además, se presenta un caso clínico ilustrativo cuyo juicio clínico al alta es de trastorno esquizofreniforme (F 20. 8) con sintomatología maniforme (segundo episodio). La mayoría de los autores recomiendan que si el tratamiento va a ser a dosis bajas se mantenga la lactancia, pero que si se prevé una necesidad de aumento lo más adecuado es suprimirla. Entre los antipsicóticos clásicos, el más estudiado es la clorpromacina, detectándose niveles variables en el suero de los lactantes. El haloperidol es relativamente seguro durante la lactancia. Respecto a los atípicos, son pocos los estudios realizados. quetiapina, olanzapina y risperidona parecen ser los más seguros y por lo tanto los más recomendados en las distintas fuentes consultadas. Como conclusión, deberemos emplear aquel con mejor perfil de seguridad, iniciar a la mitad de la dosis habitual, mantenerlo a la dosis mínima eficaz y en monoterapia, siempre que sea posible.