Varón de 32 años. Varios AF de TMG. Sin antecedentes hasta 2015 cuando presenta un primer episodio psicótico (alucinaciones cenestésicas, auditivas y visuales, ideación delirante mesiánica, megalomaniaca y autorreferencial). Asimismo, se describen rasgos de personalidad esquizotÃpicos y consumo diario de cannabis desde una edad temprana. Requiere ingreso hospitalario, donde se instaura risperidona, con buena eficacia pero excesiva impregnación y embotamiento. Tras este ingreso mantiene seguimiento ambulatorio, objetivándose clÃnica negativa y pérdida de funcionalidad. Precisa nuevo ingreso en 2016 por descompensación psicopatológica (similar a la primera). Se establece diagnóstico de esquizofrenia paranoide. Se instaura Paliperidona y al alta se deriva a la Unidad de Rehabilitación para tratamiento integral y búsqueda de recuperación funcional. Posteriormente se sustituye el AP oral por depot y, ante la persistencia de embotamiento, se modifica por Aripiprazol depot. Al mantenerse los secundarismos, se va disminuyendo la dosis de AP (pasando a oral) hasta la suspensión completa. Se mantiene estable psicopatológicamente, sin reaparición de sÃntomas positivos y con recuperación funcional progresiva. Mantiene rasgos de personalidad esquizotÃpicos, pero sin repercusión significativa. Se trabaja conciencia de enfermedad, identificación de sÃntomas y pródromos. Se mantiene prácticamente abstinente al consumo de tóxicos, con mejor conciencia del riesgo del mismo. Se trabaja también con la familia. A pesar de la presencia a priori de factores de mal pronóstico (inicio temprano, sÃntomas positivos, AF de TMG, dependencia a tóxicos, rasgos esquizotÃpicos), con la intervención precoz, el trabajo sobre la funcionalidad y en la conciencia de enfermedad, se ha logrado una evolución positiva.