A través de los años y desde el nacimiento de la psiquiatría como ciencia/disciplina hemos visto una transformación que se resume en la tendencia al cambio que va de un modelo asistencial asilar, hospitalocéntrico y basado en la figura del psiquiatra, como paradigma del conocimiento científico y responsa¬ble de la toma de decisiones sobre el paciente, a un modelo comunitario, interdisciplinario, donde las expectativas del ciudadano modulan las intervenciones profesionales, incorporando nuevas demandas asistenciales adaptadas a la época y exigiendo seguridad y evidencia en las intervenciones lo que supone un reto y un cambio profundo en la organización sanitaria. Es decir, de un modelo cen¬trado en la enfermedad a un modelo centrado en el ciudadano enfermo, que exige, además, la sostenibilidad del sistema, legalmente basado, en nuestro país, en prestaciones universales integrales e integradas al paciente y su enfermedad. Esto presupone la utilización de recursos sanitarios no solamente eficaces, sino también eficientes y seguros, no sólo para quienes requieren de ellos, sino también para quienes los brindan.Las fronteras excluyentes para el conocimiento y para la intervención interdisciplinar sólo pueden configurar obstáculos para los avances en nuevos aportes y desarrollos clínicos. Y mayor obstáculo aún posiblemente sea el desconocimiento cuando no la igno¬rancia de las aportaciones de cada ciencia en particular, y de la psiquiatría en general, para lo que el mutuo intercambio y cooperación permanente posiblemente resulte el mejor de los cuidados a través de la red asistencial que ofrezca respuesta a las necesidades y problemas de salud.