El trastorno facticio se caracteriza por la aparición de síntomas somáticos, psicológicos o mixtos, que son inventados, autoinfligidos o exagerados deliberadamente por el paciente con el único objetivo de asumir el rol de enfermo y recibir atención, en ausencia de un incentivo externo.A través de la presentación del caso de una paciente con trastorno Facticio Grave y estilo de vida defectual intentaremos reflejar las dificultades de manejo en este tipo de pacientes de puerta giratoria, hiperfrecuentadores de servicios de Salud Mental y consumidores de recursos, los costes asociados, el riesgo de iatrogenia, los dilemas éticos que plantean y la necesidad de llevar a cabo un abordaje multidisciplinar y coordinado entre diferentes estamentos y servicios.