En los últimos años, las derivaciones de niños con TDAH y tratamiento farmacológico a las consultas a las Unidades de Salud Mental Infanto-Juvenil de psiquiatría están aumentando. La revista New England Journal of Medicine, de abril del 2006, afirma que en EEUU aproximadamente el 10% de los niños de 10 años están medicados por TDAH. En muchas ocasiones debajo de un cuadro clínico de hiperactividad, alteraciones de conducta y/o déficit de atención, acompañado de fracaso en el rendimiento escolar, se esconden conflictos psíquicos o contextos complicados no estudiados. Proponemos realizar una mirada más profunda delante de la sintomatología descrita, y no descuidar aspectos significativos que influyen en la atención y el movimiento. Abordamos la materia a través de la evolución clínica de un caso en seguimiento en consultas. El paciente fue derivado desde neurología pediátrica a los 11 años, por alteraciones conductuales, bajo el diagnóstico de TDAH y síndrome de Gilles de la Tourette.Después de varias sesiones conjuntamente con la familia, se objetivó una dinámica familiar complicada, un ambiente invalidante, con descalificaciones continuas de la expresión de emociones. En primer plano, predominaba la angustia y sentimientos de ambivalencia, expresada en forma de alteraciones conductuales, estas no respondían a un simple “déficit neurológico”, sino a un conflicto psíquico y conceptual. Finalmente se realiza una reflexión sobre los distintos aspectos que puede haber debajo de los síntomas descritos, y una revisión de los distintos abordajes terapéuticos.