Caracterizado por definirse como el trastorno del neurodesarrollo más prevalente a nivel mundial, siendo así definido por la APA desde el año 2013, lo cierto es que el TDAH viene a describirse como una psicopatología con una evidente comorbilidad clínica, tanto en el campo infanto-juvenil como en la adultez. A este respecto, y en lo que concierne de manera específica a la carrera delinquencial, lo cierto es que su temprana, unida a la presencia de los que ahora vienen a ubicarse bajo el Título de los trastornos del comportamiento dentro del DSM-5, describirían a aquel cuadro como un precursor importante dentro del ámbito de la criminalidad; es más, podría llegar a incluso a vincularse a cuadros como el TAP en edades posteriores.En este sentido, el debate se centra tanto en analizar si efectivamente el TDAH es el factor de riesgo o, más bien, sería su sintomatología externalizante la que pudiera explicar dicha propensión a delinquir, como en conocer el papel de otros diagnósticos clínicos como el TOD, el TC o el TAP a la hora de explicar dicha carrera criminal.