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Cómo controlar la ansiedad por comer

Autor/autores: Alejandro Vera Casas
Fecha Publicación: 25/06/2020
Área temática: Salud mental , Trastornos de ansiedad , Trastornos de alimentación .

Grulla psicología y nutrición

Cómo poder controlar la ansiedad por comer es una de las principales miedos y preocupaciones que están apareciendo en el Siglo XXI, en este artículo te explicamos como funciona.


¿Es posible entonces que la ansiedad nos haga comer?, ¿o es simplemente… gula?



  • “A mí me gusta comer”

  • “Noto que como por ansiedad, no como, devoro”

  • “Estoy deseando llegar a casa para abrir la nevera”

  • “Fritos, o bollería, cosas que tengan grasa”


Existen razones tanto fisiológicas como psicológicas que nos hacen entender por qué la comida a menudo se convierte en el recurso ansiolítico por excelencia para muchas personas. Si atendemos a cuestiones meramente biológicas, no es casualidad que el consumo habitual de este “comer por ansiedad, sean alimentos hipercalóricos. La razón es clara, se llama hidrato de carbono. 


Los alimentos ricos en hidratos de carbono desencadenan una serie de reacciones en nuestro cuerpo como es la segregación de triptófano y el aumento de los niveles de adenosina y otros opiáceos naturales. Ambas secreciones contribuyen a fomentar temporalmente, estados de bienestar y tranquilidad. Además, el azúcar promueve la secreción de insulina, la cual nos da una inyección extra de energía.


Por otro lado, el comer puede convertirse en la biografía de la persona como una respuesta aprendida de afrontamiento. Recordemos que hacían la mayoría de nuestras abuelas cuando de pequeño teníamos algún disgusto o mal estar, seguramente la respuesta sea prepararnos algo de comer.


La comida entonces, por un proceso de condicionamiento clásico, puede quedar guardada en nuestra retina emocional como un símil de autocuidado, de protección o bienestar. Con un efecto doble, calmar un estado de agitación interno (refuerzo negativo), y la búsqueda de placer que nos otorga comer algo que nos gusta (refuerzo positivo).


Ansiedad, esa famosa enemiga invisible, que todos conocemos o hemos oído alguna vez hablar de ella, y que en tantas ocasiones se presenta disfrazada. La ansiedad es una respuesta de hiperactivación fisiológica, donde el sistema simpático del cuerpo entra en escena en detrimento del sistema parasimpático. En otras palabras: estamos alerta, agitados, preocupados, nerviosos y un largo etcétera de posibilidades.



Entonces … ¿no debo comer hidratos?, ¿Cómo diferencio cuando tengo hambre a cuando tengo ansiedad?, ¿Si me quiero dar un capricho estoy haciendo un mal uso de la comida?


Estas son algunas de las dudas que se plantean las personas que han desarrollado una relación desnaturalizada con la alimentación: ¿Cuándo hay que comer?


En psicoterapia nuestro objetivo no es estético, a no ser que este fuese un objetivo del paciente. A priori el objetivo es volver a tener con la comida una relación natural y adaptativa. Para ello una parte importante consiste en aprender a escuchar nuestro sistema interno. En primer lugar para que no decidamos impulsivamente como y cuando comer, y en segundo lugar, para aprender a interpretar las señales de apetito, placer o ansiedad. Y así, poder decidir de qué manera y en qué momentos queremos satisfacernos. Otra opción también es aprender a darnos placer a través de alimentos más sano o naturales, aunque de esta manera estaríamos manteniendo el problema de regularnos a través de la alimentación.


Estas son algunas de las nociones importantes a tener en cuenta a la hora de interpretar esas señales internas.



  • El apetito se abre de forma gradual, en la ansiedad, la necesidad es repentina y urgente.

  • El apetito es una señal general que nos indica la necesidad de comer, mientras que la ansiedad nos ofrece mentalmente comidas muy concretas.

  • El hambre solemos sentirlo a nivel corporal en el estómago, mientras que cuando comemos emocionalmente la necesidad en el cuerpo suele estar ubicada en la parte alta del cuello.

  • Cuando comemos por ansiedad suele haber un componente de impulsividad, mientras que cuando no, suelen ser elecciones con mayor nivel de razón.

  • Cuando comemos por apetito, una vez alcanzada la saciedad paramos. En el caso de la ansiedad, esto no ocurre.

  • La culpa suele aparecer tras un episodio donde hemos comido sin control o por una necesidad de carácter emocional.


 

Palabras clave: controlar la ansiedad por comer


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Comentarios de los usuarios


Me parece genial este artículo.

Andrea Mata Thames
Psicólogo - Costa Rica
Fecha: 26/07/2020



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