La ansiedad es parte habitual de la vida de muchos niños y adolescentes y puede manifestarse en diferentes formas en función del caso en concreto. Como ocurre en otros trastornos en este grupo de población, las manifestaciones clínicas difieren sensiblemente de las que se observan en adultos. Por esta razón no es correcto tratar de encajar estos cuadros según los criterios expuestos por las clasificaciones diagnósticas que se emplean habitualmente