Atravesado por unas ideas del Dalai Lama sobre las antinomias elementales que rigen y rugen los pasos por la vida. El agrado-desagrado, la ganancia-pérdida, el elogio-culpa, la vergüenza-fama. Mientras tanto Africa se me hacía enorme con 53 países independientes. Independientes de quién y de qué? Pensaba, porque la soledad era más calmada y cualquier compañía era verdadera y culminante. Nadie creía en nadie ya en el mundo mientras los rinocerontes, búfalos, cigüeñas, elefantes, leopardos y demás apostaban a la naturaleza por simple y trágico destino de vida, o lo que de ella- la vida- está dejando el hombre, ese gran depredador de cualquier sentido.