Última actualización web: 03/06/2020

Conciencia, ¿Subconciencia o Supraconciencia?

Autor/autores: Esteban Daniel Peluffo Argón
Fecha Publicación: 01/03/2010
Área temática: Psicogeriatría y Trastornos Mentales Orgánicos .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Proponemos y establecemos correlaciones de los conceptos de aparato psíquico freudiano, de yo, inconsciente o subconsciente, ello y superyó, con estructuras neuroanatómicas y sus actividades neurofisiológicas con sus correspondientes neurotransmisores. Planteamos y desarrollamos la idea de una organización supraconciente de la actividad psíquica, ordenada, resolutiva y lógica, que se produce tanto en la actividad consciente vigil como en la actividad onírica, con carácter resolutivo positivo, efectivo y benéfico. Que dicha actividad supraconciente se produce por la actividad de áreas corticales de ejecución como las prefrontales lingüísticas y lingüísticas perinsulares, áreas de confluencias como el giro angular y el pliegue supramarginal y semánticas como las áreas temporales correspondientes asociadas entre sí. Planteamos la importancia de la circulación conginitva y lingüística por estrucutras límbicas, perilímbicas y centrales para la actividad consciente, y la importancia del despertar y la activación de las zonas centrales para la coordinación ordenada y gestáltica del flujo del pensamiento y del flujo cortical de las percepciones, su procesamiento y su asimilación a los datos procesados con anterioridad teniendo como resultado a la vez un procesamiento cortico-central permanente y múltiple, con los correspondientes ciclos psicobiológicos como el de sueño-vigilia que tiene implicancias en los niveles de neurotransmisores y los estados de ánimo del despertar y la actividad consciente vigil.

Palabras clave: conciencia


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RESUMEN:
Proponemos y establecemos correlaciones de los conceptos de aparato psíquico freudiano, de yo,
inconsciente o subconsciente, ello y superyó, con estructuras neuroanatómicas y sus actividades
neurofisiológicas con sus correspondientes neurotransmisores. Planteamos y desarrollamos la idea
de una organización supraconciente de la actividad psíquica, ordenada, resolutiva y lógica, que se
produce tanto en la actividad consciente vigil como en la actividad onírica, con carácter resolutivo
positivo, efectivo y benéfico. Que dicha actividad supraconciente se produce por la actividad de
áreas corticales de ejecución como las prefrontales lingüísticas y lingüísticas perinsulares, áreas de
confluencias como el giro angular y el pliegue supramarginal y semánticas como las áreas
temporales correspondientes asociadas entre sí. Planteamos la importancia de la circulación
conginitva y lingüística por estrucutras límbicas, perilímbicas y centrales para la actividad
consciente, y la importancia del despertar y la activación de las zonas centrales para la coordinación
ordenada y gestáltica del flujo del pensamiento y del flujo cortical de las percepciones, su
procesamiento y su asimilación a los datos procesados con anterioridad teniendo como resultado a
la vez un procesamiento cortico-central permanente y múltiple, con los correspondientes ciclos
psicobiológicos como el de sueño-vigilia que tiene implicancias en los niveles de neurotransmisores y
los estados de ánimo del despertar y la actividad consciente vigil.

ACLARACIÓN NECESARIA: Algunas de las ideas que aquí exponemos y desarrollamos fueron
presentadas en los dos últimos Congresos Argentinos de neuropsiquiatría y Neurociencia cognitiva,
X y XII, y 6° y 7° Congresos Latinoamericanos de neuropsiquiatría, junto a las XI y XII Jornadas de
Alzheimer y otros trastornos cognitivos, 2008 y 2009 realizados en Buenos Aires en los meses de
septiembre y agosto, respectivamente. Sin embargo, lo que aquí se exhibe es material original y
nuevo, no presentado en esos eventos, tanto con respecto al texto como las figuras y casos clínicos
que aquí se muestran.
Como es de rigor señalar, vuelvo a repetir como en aquella ocasión, los errores son míos, los
aciertos, beneficios de los que nos otorgaron las evidencias necesarias para tenerlos.
Se agradece cordialmente a los organizadores del Congreso de Interpsiquis la oportunidad de
participar en el mismo y hacer manifiesto este trabajo.

APARATO PSÍQUICO Y NEUROANATOMÍA
Cuando Freud intentó determinar qué sectores cerebrales estaban implicados en su aparato psíquico
no tenía los datos y la información de que hoy disponemos gracias a los avances tecnológicos y el
conocimiento de áreas y funciones que de ello ha derivado.
Hoy podemos decir y proponer un modelo neuroanatómico como substrato de la actividad psíquica;
y decimos substrato porque es la base fundamental de esa actividad pero no la actividad psicológica
misma que entra en áreas simbólicas, cognitivas y filosóficas que se extienden más allá de lo solo
neuroanatómico o neurofisiológico. Sin embargo hay áreas corticales y núcleos encefálicos que hoy
podemos proponer con cierta seguridad como las bases sobre las que asientan el mundo de lo
emocional, lo afectivo, lo racional, lo instintivo, lo básico para la sobrevivencia, las zonas de las
fuertes adicciones, las áreas de lo semántico y lo lingüístico, el procesamiento central de la
información y el yo biológico como base y substrato del yo psicológico.
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CONSCIENCIA, ¿SUBCONSCIENCIA O SUPRACONSCIENCIA?

Está claro que las neuronas tienen la carga genética de sus funciones y por ende tienen la herencia
ancestral de las cogniciones, razonamientos y circuitos reflexivos de los antepasados. Sobre esa
base que madura en el desarrollo del individuo, se estructura su modalidad de ser y pensar, a lo que
se suman paulatinamente sus propias experiencias y aprendizajes así como su natural, espontánea
o intencional, iniciativa y creatividad.
Desde el punto de vista funcional, como toda célula, las células neuronales se especializan según
donde se dirijan y cuales sean sus conexiones o las influencias moduladoras del ambiente donde lo
hacen, vía péptidos y neuropeptidos, proteínas estructurales y factores de crecimiento que
interactúan con los ácidos nucleicos, y es a través de los ácidos nucleicos que éstas van
respondiendo con síntesis proteicas a los estímulos y direcciones del ambiente tisular y adquiriendo
sus particularidades. Desde allí, desde una especialización en neuronas motoras, sensoriales,
sensitivas o asociativas, neuroendócrinas, o de memoria cognitiva o lingüísticas, resultarán sus
características morfológicas, neuroquímicas y por ende sus funciones.
Sabemos que la zona central mesodiencefálica es zona clave de la función psicológica del yo
biológico, del procesamiento de información mnésica, así como de la toma de conciencia de nuestro
pensar y ser, de nuestras vidas y aprendizajes.
Este constante procesamiento consciente de la gestálitica del yo, es decir del presente del yo con
sus sucesivas conexiones y desconexiones cortico-centrales que generan permanentemente fondo y
figura psicológicas que se hacen presentes a ese yo, tiene como substrato anatómico a las zonas
grises centrales que se activan plenamente al despertar como el área gris periacueductal, el área
tegmental ventral, núcleos mamilares, hipotálamo posterior y lateral, zona subventricular y núcleos
talámicos medianos con su comisura gris. Zona gris central que se activa y se desactiva en las
funciones normales del sueño-vigilia, en las patologías como el coma, o en su lesión total como en la
muerte cerebral; o en forma intencional con la anestesia general o el uso de hipnóticos.
Todas ellas pruebas suficientes de la realidad de dicho centro, de dicha área que proponemos
denominar área gris central o núcleo gris central, fundamento neuroanatómico y neurofuncional de
nuestro yo biológico y psicológico.
Está claro que todo sistema necesita un centro coordinador que regule y distribuya las funciones y
actividades que realiza el sistema, en este caso sistema nervioso central, cerebro y mente (con
memoria, lenguaje, motricidad, integración sensorial coherente, pensamiento, habla, diálogo,
capacidad escritural y comunicativa organizada).
Veremos casos clínicos, mostraremos disecciones y figuras, donde se pone en evidencia esto que
señalamos; habiendo en la literatura muchas referencias a otro tipo de casos o semejantes que
avalan lo que aquí decimos desde la base de las evidencias neuroanatómicas y clínico-patológicas.
MATERIAL Y MÉTODOS
Hemos basado nuestras propuestas en varios niveles de observación, desde la disección anatómica
directa de material encefálico fijado en formol, al análisis de casos clínicos, con la presentación de
dos casos neurológicos que creemos relevantes y reveladores en el tema que tratamos. Así también
la obligada lectura, estudio y revisión de textos y trabajos inherentes al tema como referentes
bibliográficos indispensables, en varios ámbitos y materias que se acotan en la bibliografía. No
haremos demasiadas referencias a los textos que se pueden consultar allí, porque creemos que no
debe perderse el hilo conductual de lo que estamos diciendo, además algunas de ideas aquí
señaladas no tienen antecedentes bibliográficos, y cuando así sea trataremos de señalarlo. De la
misma manera tampoco hablaremos de áreas con números o anotaciones similares (que se pueden
consultar en los textos y atlas neuroanatómicos), porque creemos que también entorpecería mucho
la lectura, y para hacerla más fluida y comprensible solo utilizamos los nombres anatómicos de esas
áreas, regiones y núcleos, que uniremos conceptualmente en algunas oportunidades con un guión
cuando estén asociados, conectados o relacionados por algún sistema de vías o haces. Por otro
lado, es mejor considerar la unidad cerebral como la parte biológica de la unidad mental tal cual es,
un todo anatómico y funcional. También hemos recurrido obviamente a técnicas de autoanálisis,
procedimiento indispensable en este tema, con material e ideas que amplían el ámbito de nuestras
observaciones, siendo que también la experiencia subjetiva no deja de ser experiencia objetiva y
objetivable en muchos casos, como vemos al aplicar y establecer correlaciones de nuestras propias
experiencias y observaciones con las que hacemos en pacientes neurológicos y de salud mental,
sabiendo que la organización neuroanatómica y neurofuncional de nuestro cerebro, así como la
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CONSCIENCIA, ¿SUBCONSCIENCIA O SUPRACONSCIENCIA?

actividad sustancial de mente y psiquis, es básicamente idéntica en todos los seres humanos, con
diferencias que estriban más en lo cualitativo y no en las estructuras sobre las que se establecen y
se organizan esas cualidades que hacen las sutiles diferencias entre los seres humanos en sus
contenidos, elecciones, aprendizajes, capacidad creativa y conductas individuales.
SUPRACONCIENCIA
"Nuestra cotidiana experiencia personal nos muestra ocurrencias, cuyo origen desconocemos, y
resultados de procesos mentales, cuya elaboración ignoramos. "
Sigmund Freud, Lo iconsciente.
Hay una actividad cortical inteligente por encima del yo consciente que prepara el material a ser
usado luego por el yo, a esto llamamos conceptualmente supraconsciencia. Es una actividad
inteligente y resolutiva, que abarca varios sectores corticales cognitivos y sensoriales de integración,
áreas prefrontales, áreas cingulares y pericingulares, áreas temporales medianas asociadas a los
hipocampos y áreas parahipocámpicas junto a áreas occipitales visuales. Actúa en forma
permanente tanto en la vigilia como en el sueño, nos aporta conocimiento y razonamientos,
creatividad y novedades. A diferencia del concepto de inconsciente donde podría en principio
ubicársele, -aunque creemos que la idea de inconsciente es un concepto más amplio e inespecífico,
que implica todo el mundo no consciente incluidas sus trabas y afecciones, complejos y otros
fenómenos como las reacciones instintivo-emocionales y sus alteraciones-, el concepto de
supraconsciencia se refiere a la capacidad ordenada de responder, de lograr resolver en forma lógica
problemáticas tanto conscientes como inconscientes. La diferencia conceptual estriba en esto, su
capacidad resolutiva lógica, positiva, clara, definida y útil. En tanto que lo inconsciente es como el
mar de fondo de todas las actividades mentales no conscientes y todas las percepciones acumuladas
sin resolución ni un orden claro. El inconsciente implica más la conflictiva no resuelta, en tanto que
lo supraconsciente implica más el orden, la organización, la resolución positiva y útil de aquella
conflictiva que angustiaba y preocupaba al yo como problema.
Todos sabemos a qué nos referimos cuando decimos tomé consciencia, descubrí que. . . , comprendí
que. . . . , me di cuenta de. . . Es captar plenamente el significado y el contenido de algo, alguien o algún
hecho o suceso o causa y consecuencia de algo o encadenamiento de hechos o circunstancias
externas o propiamente psicológicas. Es una plenitud mental. Es el máximo del yo y la mente, que
solo el ser humano, al menos en este planeta, procesa plenamente. ¿Por qué no sabía eso antes?
Pensando en estos hechos es que llegamos a la conclusión de que esto ocurre por dos tipos de
eventos mentales: uno, los eventos subconscientes, o que pertenecen al ámbito de la
subconsciencia, que en general son procesos inconscientes que tienden a resguardar nuestras vidas,
y se relaciona más con las áreas polo temporales y amígdalas cerebrales y en íntima interactividad
con lo mesodiencefálico (principalmente hipotálamo con respuestas psicoendócrinas y otras)
promoviendo reflejos y actitudes automáticas y que tiene mucho que ver con el ello freudiano, y que
se corresponde más con el subconsciente primitivo o arcaico o animal (defensa, sobrevivencia), cuya
exacerbación produce reacciones alteradas como miedo exagerado, lucha o huida exageradas como
se ven en las fobias y el pánico, sector muy adherido a experiencias emocionales, afectivas o
traumáticas, con promociones de reacciones positivas o negativas para el individuo de no mediar un
control adecuado de las descargas de sus circuitos. A este nivel se registran bases de recuerdos y
reflejos, que sabemos que se heredan, y que también se guardan para futuras situaciones similares,
y cuya conciencia es lenta por el hecho o mecanismo también defensivo de evitar ver o rever el
dolor de lo vivido a manera de huida (huida exterior-huida interior), y que requiere un proceso
psicológico de conocimiento y reconocimiento de esas bases o zonas automáticas de reflejos y
registros históricos realizados en esos sectores como se hace en la psicoterapia. Y dos, ocurre por
un evento mental diferente a aquellos y que pensamos que son procesos supraconscientes o que
pertenecen a un ámbito de supraconsciencia, porque organizan, catalogan, simplifican, clasifican y
ordenan sus contenidos de forma inteligente y que en un momento dado, abordan la consciencia y
se hacen pensamiento y reflexión consciente aportándonos ideas, ocurrencias, reflexiones
originales, soluciones de problemas aún en etapas como las del sueño con movimientos oculares
rápidos que es la etapa onírica del sueño, y que por evidencia clínica y paraclínica, así como
neuroanatómica sabemos que ese nivel de organización abarca varios sectores corticales y
nucleares. Sin dudas que el lóbulo frontal a nivel tanto dorsolateral como medial y órbito-frontal con
sus comunicaciones hacia el área septal y cingular junto con el haz cingulado la corteza que
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prolonga en el lóbulo temporal al cíngulo, que es el lóbulo cuadrilátero y las áreas occípitotemporales con los procesamientos de memoria semántica que corresponde al material aprendido a
lo largo de la vida, tanto del pasado como del presente y el manejo de nuevos conceptos e ideas,
junto a las áreas occipitales y las conexiones talámicas, son parte de los sectores donde la
neuroplasticidad organizativa genera nuevas ideas, asociaciones y conceptos. A su vez también
debemos decir que en sectores occipito-temporales y sus conexiones fronto-cingulares se generan
además de visiones cognitivas, visiones precognitivas o precogniciones, que nos llevan a conceptos
avanzados de la mente y la psiquis de corte metafísico y ontológico. No podemos negar las
evidencias de las precogniciones o visiones tanto en un yo despierto como en un yo dormido durante
una actividad onírica, historias de deja vú, que no responden a un fenómeno de semejanza, en una
de las tantas explicaciones que se han hecho del deja vú o lo ya visto, como coincidencia o
semejanza de eventos anteriores, sino directamente a un misterioso adelantamiento en el tiempo de
los hechos futuros que ocurren exactamente tal cual los visualizamos, como lo hemos
experimentado nosotros mismos, lo cual también nos sugiere una actividad superior a la conciencia,
una actividad supraconciente. Evidencias tanto personales como de pacientes que hemos atendido,
que no podemos negar, a menos que queramos deliberadamente ignorarlas por no saber cómo
estudiarlas, dejando esos temas a charlatanes que nada aportan, lo cual además de ignorancia, es
oponerse a la evolución de la ciencia. Que esas evidencias por ser demasiado subjetivas escapen a
nuestros métodos actuales de investigación, es otro tema.
Sabemos también que el lóbulo frontal y sobre todo su sector prefrontal es área de aprendizajes
conductales sociales, de contención e inhibición de las respuestas que pudieran generar los sectores
instintivos amígdalo-hipotalámicos, conteniendo a su vez desde sus proyecciones mesofrontales y
frontomesencefálicas o cingulares y límbicas, a las respuestas emocionales que pudiéramos tener y
significar un perjuicio de nuestra vida social o directamente de nuestra propia vida evitando que se
sobrepasen los naturales mecanismos de defensa que ocurren en estos sectores témporoamigdalares y mesodiencefalo-límbicos, como si se ve en el síndrome frontal llamado moria, como
lo fue el típico caso de Pineas Gage, o una paciente que vimos cuando cursábamos neurocirugía en
el hospital de Clínicas de Montevideo, que habiendo estado durante años internada en un hospital
psiquiátrico, con permanentes actitudes obscenas y chistes subidos de tono, al realizársele una
tomografía computada cerebral, se vio que presentaba un meningioma de la hoz cerebral a nivel
anterior, entre los lóbulos frontales, y que durante la cirugía, de la que participamos como
ayudantes, observamos que se encontraban desplazados y aplastados a los lados contra las paredes
óseas frontotemporales, y que una vez extirpado el tumor, recobraron su forma paulatinamente
hasta llenar nuevamente el espacio natural de esos lóbulos; viendo luego, en la evolución posterior
de la paciente, como también ocurrió la recuperación aquella mujer que fue también recuperando su
personalidad, su capacidad de crítica y su autocontrol, cambiando radicalmente de actitud frente a
los demás. También este sector fronto polar se corresponde en gran parte con la figura freudiana del
superyó, la organización normativa aprendida en la socialización del individuo que le permite
relacionarse con los demás de forma controlada y ordenada.
El hecho de que exista esta supraconciencia que a la vez podamos comprenderla, analizarla, ponerla
en evidencia, nos lleva a la idea y conclusión excepcional de que hay procesos "inteligentes"
paraconcientes. ¿Por qué ocurre esto? ¿De qué manera se da? Es entonces cuando pensamos en una
inteligencia ontológica y a la vez en una ontobiológica que nos prefigura y sugiere una ontología
universal científicamente cierta, actuando en lo biológico ordenadamente e intencionadamente y que
también nos mueve a realizar lo que estamos realizando y buscar explicaciones que muchas veces,
de manera inspirada, viene a nosotros desde órbitas corticales y nucleares donde se genera esta
capacidad supraconciente, que nos pertenece a nosotros pero que también pertenece al universo de
lo biológico, y a una forma organizada de la materia y energía del universo mismo. Reflejos y
circuitos, conexiones que se crean generan nuevas ideas y visiones que aún no hemos percibido
conscientemente, pero que en un momento dado abordan nuestro yo vigil, sea luego de un sueño
revelador, o durante la vigilia a la manera del ¡Eureka! Por lo que podemos decir, a ciencia cierta y
evidencia plena, que esto ocurre en el hombre desde hace mucho y de alguna forma también en los
animales en sus actividades oníricas (las etapas del sueño de movimientos oculares rápidos animal
que es muy similar a la humana), con sueños y visiones que me prefiguro propios de cada especie.

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YO Y SUPRACONCIENCIA
Pensar en una capacidad organizativa superior, ordenada y lógica, trabajando en el tiempo,
procesando en forma no consciente, pero que produce sobre nosotros un resultado positivo y
benéfico como puede ser la resolución de una problemática, la respuesta a una duda, la clarificación
de una idea, la solución de un problema sin solución aparente, que ocurre fuera de la actividad del
yo consciente, o de la actividad consciente en presente pero que en un momento dado la aborda y
se hace consciente, nos hizo inmediatamente pensar en una capacidad superior de nuestro cerebro y
de nuestra mente de ribetes ontológicos, ubicada por sobre el aparato psíquico tradicionalmente
aceptado, inconsciente, subconsciente, ello, yo, ego, superyo. Y siendo que gran parte de las ideas
que aquí exponemos nos ocurrieron con el yo en etapa del sueño, un yo no en el sueño profundo,
pero sí un yo de ojos cerrados, y sin una dirección consciente voluntaria. En ese período varias
veces nos despertamos a escribir una frase, un texto preclaro y clarificador. Una idea tan fuerte y
potente que nos hizo abrir los ojos y buscar de inmediato un papel donde escribirla antes de
perderla o que se fuera hacia las riveras periféricas o subconscientes de nuestra mente. Entonces se
nos fueron aclarando las ideas, nuestra corteza cerebral, nuestros núcleos y áreas tenían sectores
diferentes con diferentes funciones, eso era claro, pero todos ellos trabajando, actuando y
produciendo sin que yo participara de forma directa de ello. Lo que nos da la lucidez plena es el yo
despierto, pero el contenido lógico que maneja el yo despierto y su discurso dependen no solo del
subconsciente, algo que sentimos que está cualitativamente por debajo (de ahí el sufijo sub) y no es
consciente claramente sino en determinadas situaciones y que tiene que ver más con conductas
instintivas, en tanto que este otro aspecto de la mente nos quedaba claro que es algo que está por
encima de la conciencia del yo y que en realidad se trata de otras áreas de corteza y sectores
naturalmente creativos e imaginativos capaces de resolver problemáticas sin pensar, incluso
despiertos, en ellas. ¿Un encadenamiento lógico y espontáneo de las sinapsis y sus contenidos
signológicos sin nuestra participación directa consciente? Obviamente una consciencia superior al yo,
una supraconsciencia, que puede ver mejor a veces que mi yo despierto, y que no sufre las
alteraciones e influencias del yo social, más cerca de las pulsiones y del ego, aunque nuestro yo
social sea educado y haya aprendido a convivir aprendiendo las normas del medio que le ha tocado
vivir, concepto representado por el superyó freudiano.
Pensamos como dijimos al principio, en áreas prefrontales, pero también lo podrían ser algunos
sectores temporales y a la vez polares semánticos con estas funciones, y también las áreas
pericallosas, zonas como el lóbulo cuadrado o cuadrilátero que prolonga atrás y arriba a la
circunvolución cingulada o pericallosa, (ver figura 1), hecho que nos hace pensar en una función
más desarrollada y cognitiva del cíngulo y el haz cingulado, no constituyendo tan solo parte de un
circuito emocional sino también parte de un circuito multisensorial, cognitivo y racional, porque a su
nivel se asocian confluencias de varios orígenes donde se podrían organizar, redes cognitivas de
contenidos inteligentes que podrían proyectarse a hipocampos o zonas pericallosas frontales,
parietales, occipitales y temporales y viceversa. Recordemos que el hipocampo era una estructura
alta en el desarrollo encefálico que se fue desplazando por el desarrollo de la neocorteza y su
función en mamíferos inferiores si bien es mnésica, es también organizadora, parte de esa corteza
además de temporal también es frontal y parietal, representándose ese mayor desarrollo cortical
tanto a nivel externo como interno o mediano, en este caso con el desarrollo del lóbulo cuadrilátero,
la cuña occitpital y las circunvoluciones linguales y fusiformes que tanto tienen que ver con la
conciencia óptica y el reconocimiento de objetos y rostros.

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Fig. 1-Pieza anatómica de hemisferio derecho con disección de cíngulo y haz cingulado. LIG, flecha
señalando nivel de la lámina intergeniculada importante en la regulación sueño-vigilia, así como la
glándula pineal, que aquí se ha resecado, señalándose el espacio que ocupaba con la letra P. QO,
quiasma óptico; NSO, núcleo supraóptico, influencias luminosas en el despertar y dormir; VLPO,
entre paréntesis por ser más lateral y anterior, fundamental en la inducción del sueño via GABA,
ácido gamaaminobutírico y otros inhibidores centrales; Hct, neuronas con hipocretina u orexina,
neuropéptido estimulante central fundamental en el despertar y la estimulación de los núcleos
activadores centrales; HIP, eje hipotálamo-hiposifario; TM, núcleos túberomamilares
histaminérgicos, estimuladores centrales; CM, cuerpos mamilares; ATV, área de las neuronas
dopaminérgicas de recompensa; SN, sustancia negra, dopaminérgica; NR, núcleos del rafe
serotoninérgicos; SG, sustancia gris periacueductal; LC, locus ceruleus, señalado aquí, pero ubicado
en parte alta de protuberancia, sistema estimulador central noradrenérgico; AGC, área gris central
propuesta; ZSV, zona subventricular, fundamental en la neurogénesis y plasticidad central junto a
los hipocampos; h, habénula, núcleo y vía colinérgica; DM, núcleo dorsomediano del tálamo; CG,
comisura gris intertalámica; NA, núcleo anterior del tálamo; HPM, has prosencefálico medio o
telencefálico medio; CBA, comisura blanca anterior; CC, cuerpo calloso. En círculos signos de + y ­
representación del encendido y apagado (on-off en inglés) de conexiones centrales.
Anteriormente nos habíamos planteado un dilema metafísico cuando nos preguntamos: ¿Es la
mente solo cerebro, yo consciente y subconsciente? Y nuestra respuesta fue no, nuestra mente
realiza y produce cargas superiores de informaciones resolutivas y organizadas que abordan al yo de
forma indirecta o semiconsciente como en el sueño o de forma directa con el yo despierto, que para
unos puede llamársele inspiración, para otros una revelación o para otros una visión o simplemente
un descubrimiento, una lucidez ocurrente y espontánea. Sea como sea, el hecho es real y es prueba
de ello lo mismo que estoy relatando y otras ideas que nos han concurrido a nosotros como a otras
personas de esta clarísima forma.
Este concepto nos hermana con una idea ontológica, mucho más real y tangible de lo que somos y
de cómo somos. Las percepciones, los signos, los pensamientos, el lenguaje son fenómenos
neurobiológicos córtico-centrales y centro-corticales que circulan, que van y vienen en la corriente
del pensamiento, que es la corriente de la consciencia como dijera James. Este movimiento
signológico-simbólico lleva a que se asocien, se combinen, y produzcan nuevas ideas y
pensamientos de manera plástica en el tiempo y el espacio de forma coherente y eficaz. Esto
decimos que ocurre en un ámbito supraconsciente, que también puede implicar al concepto
subconsciencia, pero, como señalamos previamente, el sufijo sub no nos indica esta capacidad
superior sino que nos está indicando algo que está más bien debajo de la consciencia, algo más
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basal, por lo que le asociamos a lo instintivo o a lo emocional básico, al igual que el término
inconsciente, que significa no consciencia y en realidad estos fenómenos de lucidez y claridad son
mágicamente "conscientes", me ocurren durmiendo o soñando y me despiertan.
Otros fenómenos como los complejos o los sueños originados en otros niveles, con otros
significados y símbolos, que no expresan resolución o que son la expresión de angustia o miedos no
resueltos, por afecciones inconscientes emocionales o traumáticas, pueden concurrir de niveles
subconscientes más ocultos que el yo no quiere asumir o abordar para resolverlos por el dolor o el
temor que causan, recuerdos y eventos no resueltos, que la psicoterapia, los psicofármacos y aún
la autoayuda, la hipnosis o la sugestión e incluso la autohipnosis o autosugestión, tratan de aclarar
para que el paciente tome consciencia finalmente de los mismos y pueda conscientemente realizar
una resolución final y definitiva de los mismos, y que pensamos, como señalamos, que se ubican
más en sectores amigdalares y temporales y cuya función, siendo más básica, instintiva y
emocional, es mantener la vida del individuo, y que, cuando hacen una expresión desmedida por
alguna asociación perturbadora o emocionalmente fuerte, producen fenómenos alterados de la
conducta y el ánimo como las fobias, los miedos, las angustias, la ansiedad e incluso la depresión.
Son sectores claramente diferentes, con diferentes especializaciones, que responden sin dudas en
gran parte al inconsciente y al ello freudiano.
EVIDENCIAS DE CASOS CLÍNICOS
En los dos casos clínicos que vamos a referir, se dan dos eventos vasculares isquémicos del
territorio de la cerebral posterior; uno el paciente G. F. hombre de 78 años, con una sintomatología
comatosa que se instaló de forma brusca y otra de la paciente N. P. , mujer de 63 años, que
presentó un accidente vascular encefálico de la cerebral posterior derecha, de probable origen
embolico, que produjo isquemia en el territorio distal de esta arteria, a nivel del área visual, cisura
calcarina y áreas visuales secundarias derechas, con indemnidad en el territorio anterior de esta
arteria. Pasamos a comentar estos casos.
Caso 1- Paciente masculino de 78 años que el día 16 de febrero del año 2005 instala de forma
brusca cuadro comatoso, siendo trasladado al hospital en coma profundo. Lo primero que se plantea
es un accidente vascular encefálico. Al realizarse la tomografía axial computada se observa
hipodensidad central mesencefálica periacueductal, (figuras 2, 3 y 4 ), relatando el técnico
informante, incluso la duda de que sea de origen vascular por su poca frecuencia. El paciente
permanece en coma durante un mes, en unidad de cuidados intensivos, intubado y con
mantenimiento de sus funciones vitales. Poco a poco, posterior a este período, va recuperando su
conciencia, con etapas de obnubilación y despertar parcial, intensa agresividad y reacciones
violentas, como se ve en las etapas estuporosas y comatosas intermedias, por lo que permanece
contenido en dicha unidad.
Luego de la recuperación de la vigilia, nos relata el paciente, abre los ojos, pero descubre que no
puede hablar adecuadamente, recupera movilidad de miembros y al principio solo emite sonidos
incomprensibles. Posteriormente es dado de alta con cierta inestabilidad en la estación de pie y una
afasia de tipo global. En la tomografía cerebral de control, última realizada en mayo del año 2009 ya
no se visualiza la hipodensidad mesencefálica.

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Fig. 2-Punta de flecha celeste señalando zona de hipodensidad central mesencefálica periacueductal.
Donde por su rara frecuencia el tomografista plantea dudas de su origen vascular.

Fig. 3-Detalle de punta de flecha celeste señalando la misma hipodensidad.
Nosotros vemos a este paciente cuatro años después y nos relata que gradualmente, durante los
dos años siguientes, tuvo que aprender a hablar y a escribir de nuevo. Actualmente habla y escribe
fluidamente sin ningún tipo de secuela a ese nivel y solo relata una leve inestabilidad cuando cierra
los ojos (tendencia a caer hacia atrás) y una molestia a nivel de garganta que el relata como si la
tuviera "dividida", sugiriendo una leve hemiparesia faríngea y velo palatina que no visualizamos en
el examen neurológico.

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Fig. 4-Punta de flecha señalando lo mismo con mayor aproximación.
En la última tomografía axial cerebral de control se informa que tronco y cerebelo son de aspecto
normal, y se refiere intensa ateromatosis de los sifones carotídeos y del sistema arterial posterior.
(fig. 5 y 6).

Fig. 5-Tomografía axial cerebral de control del paciente G. F. del 28 de mayo del 2009, donde no se
ve ya la imagen hipodensa mesencefálica.

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Fig. 6-Detalle de la figura anterior de la tomografía del 28 de mayo del 2009, donde no se observan
hipodensidades ni a nivel del troncoencefálico ni del diencéfalo.
Comentario del caso 1
Este caso clínico nos pone en evidencia varios hechos: primero, que el área gris central
mesencefálica o mesodiencefálica es parte de las estructuras que se activan en la conciencia, hecho
evidente en este paciente en que la lesión fue mediana y central; segundo, que aún habiéndose
afectado el sector mesencefálico central por una lesión supuestamente isquémica, hubo posterior
recuperación de ese sector, seguramente desde las áreas neurogenéticas provenientes de sectores
medianos subventriculares diencefálicos que recuperaron y reconectaron la región mesencefálica
central al resto de los sectores centrales. Que luego tuvieron que restablecerse las conexiones de
este sector central con las áreas frontales motoras y perisilvianas lingüísticas, en la recuperación
plena de la motricidad y la capacidad cognitivo-lingüística del paciente con un reaprendizaje que
implicó reconexión centro-cortical y restablecimiento de los circuitos centro-corticales lingüísticos del
yo y la consciencia(ver figura 1).
Caso 2- Paciente de 63 años, de iniciales N. P. , diestra, que instala el día 19 de enero del año 2007
un cuadro brusco de pérdida parcial de la visión del ojo derecho y trastorno de la memoria que se
interpreta como un accidente vascular encefálico. Se realizan la tomografía axial computada
cerebral y una resonancia nuclear magnética cerebral con gadolinio donde se evidencia que se trata
de un accidente vascular isquémico, que se interpretó de origen embolico, que afectó el área visual
occipital derecha, cisura calcarina, área visual primaria, secundaria y probablemente terciaria
(estriada, periestriada y paraestriada o V1, V2 y de V3) parte de la cuña occipital y las
circunvoluciones lingual y fusiforme, (ver figura 7), lo que produjo una ceguera del hemicampo
izquierdo, hemianopsia homónima izquierda y que dejó como secuela dicha ceguera izquierda, con
conservación de la visión macular, un trastorno del lenguaje y un trastorno de la memoria. En ese
momento perdió la memoria, se olvidó de las letras, se olvidó de la capacidad de leer y escribir,
según nos lo señala la paciente, no reconocía por los nombres a sus familiares, que sí reconocía que
eran familiares.

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Fig. 7-Resonancia Nuclear Magnética de la paciente N. P. , donde se observa zona
hiperintensa de isquemia occipital izquierda, punta de flecha; H, hipocampo; A,
amígdala; CM, cuerpos mamilares.
En la evolución de los meses siguientes fue recuperando la capacidad de reconocer las letras,
recordar los nombres de sus familiares al verlos y volver a leer y escribir. En septiembre del 2009,
nos relata, al igual que el paciente anterior, que tuvo que aprender otra vez a leer y a escribir y que
en un momento dado no recordaba algunas letras de las palabras, donde observaba que le faltaban
letras pero ella sabía que iban allí y podía leerlas y escribirlas correctamente aunque le faltara la
percepción visual completa de las mismas. Ya en etapas más avanzadas de ese reaprendizaje, podía
escribir perfectamente una palabra porque sabía que lo hacía bien pero no veía la palabra completa.
Le pido que escriba su nombre y lo hace correctamente, pero me señala que no ve las primeras
letras aunque sabe que están allí, cosa que interpreto como producto de la hemianopsia, pero a la
vez en la capacidad del yo y la corteza sensorial de completar las figuras de las palabras escritas
conservando su sentido y su contenido signológico. La conciencia lingüística estaba indemne, en su
mapa cortical cerebral, las redes perceptivas eran rellenadas por actividades neuronales que hacían
como que estuvieran allí, un fenómeno cualia o qualia cerebral, fenómeno de mapa creado por las
redes corticales que actúan como un todo que recrea y completa el mundo perceptivo o cognitivo
dándole coherencia a ese todo. Esto habla de la integridad e indemnidad de los sistemas centrocorticales de porcesamiento lingüsitco-cognitivo y a su vez de la plasticidad cortical y centro-cortical
neurogenética para restablecer funciones y capacidades aún en zonas dañadas por la isquemia o en
sus cercanías, lo que logra restablecer funciones como la lectura y el lenguaje tras una lesión
occípito-temporal. También nos cuenta que, actualmente, a veces tiene olvidos pasajeros de lo que
está haciendo, por ejemplo si estaba cocinando o haciendo una torta, pero que luego de un rato
recupera la memoria de lo que hacía.
Comentario al caso 2
Aquí la situación es diferente al caso 1, ya que no está afectada la zona central, cosa de por si
extraordinaria en los accidentes del territorio posterior, sino el área visual del hemisferio no
dominante, con afectación de la zona cortical de la cisura calcarina, y las zonas cercanas, como la
circunvolución lingual que se continúa con el hipocampo izquierdo y donde por delante pasa el
cíngulo o haz cingulado. Creemos que por esto se vio también afectada parcialmente la memoria
primaria hipocámpica que participa a su vez de nuestra actualidad y nuestra memoria operacional y
de trabajo. Por tal razón creemos que por eso tiene momento de olvidos obvios como los relatados,
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similares a los que se ven en las etapas iniciales de la enfermedad de Alzheimer, pero de los cuales
ella es plenamente consciente y rápidamente los corrige. También podemos observar en este caso la
importancia y complementariedad de la bilateralidad de las representaciones corticales de la visión,
que recalca la importancia del cuerpo calloso en dicha integración, que nos permite la consciencia
tanto de los objetos que vemos como del reconocimiento de rostros familiares o la forma de las
palabras escritas y sus significados
COMENTARIOS A AMBOS CASOS
Estos dos casos clínicos donde se produce el mismo fenómeno de perder la capacidad de leer y
escribir, ya que ambos tienen que realizar el proceso de reaprender la lectura y la escritura, se
producen por dos eventos vasculares del territorio vertebrovasilar y cerebral posterior que afectan a
diferentes sectores. En el caso del primer paciente, G. F. , la afectación es central, mesencefálica, con
pérdida total de la consciencia y estado de coma de un mes de evolución. Luego en la recuperación
relata que no sabía leer ni escribir, debiendo realizar un reaprendizaje, hasta el momento actual en
que ha recuperado plenamente sus capacidades cognitivas y de lenguaje. Lo que pone de relieve la
importancia de la zona gris central para la organización de la consciencia, el manejo de la cognición,
el lenguaje y los aprendizajes.
En el segundo caso, la paciente N. P. , se vio comprometida parte de la corteza visual derecha no
dominante, pero que igualmente, en sus inicios, determinó perder la capacidad de manejar el
lenguaje tanto en la lectura como en la escritura, a la vez que un pasajero compromiso del
reconocimiento de rostros familiares por sus nombres. Situación ésta última que rápidamente se
corrigió. En tanto que tuvo que reaprender a leer y escribir, según relata la propia paciente y en la
actualidad escribe sin dificultad pese a la persistencia del déficit visual. Nunca tuvo afectada su
consciencia, y estuvo siempre en pleno conocimiento de lo que le ocurría.
EVIDENCIAS ANATÓMICAS
Realizamos cortes y disecciones en tronco encefálico y hemisferios, a nivel medial y límbico, con
puesta en evidencia de vías según decolamiento directo en material formolado y parcialmente
desecado. Determinamos la evidencia a simple vista del sector del área gris central mesomamilar y
mesodiencefálico, así como su manifestación a nivel mesencefálico (ver figuras 8, 9 y 10) como
sector central que se extiende desde el inicio mesencefálico en la región denominada sustancia gris
periacueductal, que se prolonga con el hipotálamo posterior y los cuerpos mamilares en forma
directa constituyéndose una estructura uniforme que entendemos que funciona como unidad central
en la organización del yo biológico. Es a su alrededor donde se encuentran tanto las aferencias y
eferencias que nos permiten las acciones centralizadas o centro corticales dirigidas y voluntarias,
desde la motricidad, al habla, al pensamiento, a la lectura y a la toma vigil y consciente de
decisiones. También el filtro de las percepciones sensoriales, el filtro de las percepciones del dolor o
la atenuación del mismo, la capacidad de la centralidad de los circuitos cognitivos, de recompensa y
placer, así como también la centralidad de los mecanismos automáticos de respuestas a las
agresiones o riesgos, algo muy asociado a la percepción, evitación o atenuación del dolor.

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Fig. 8-Se señala, con puntas de flechas celestes, parte del área gris central en su sector
mesencefálico y mesohipotalámico o mesomamilar. CM: Nivel de los cuerpos mamilares,
TCI: tubérculo cuadrigémino inferior.

Fig. 9-Diagrama que muestra el área gris central, la importancia de su ubicación y relaciones
centro-corticales. LC, locus ceruleus, nordadrenérgico, muy cerca, estimulador del despertar y
la atención consciente; CM, cuerpos mamilares, relevo fundamental de la memoria y la
cognición, teniendo muy cerca los núcleos túberomamilares histaminérgicos; DM, núcleo
dorsomediano del tálamo, relevo de actividades frontales que también recibe proyecciones de
la amígdala; NA, núcleo anterior del tálamo que recibe las proyecciones de los cuerpos
mamilares y proyecta al cíngulo; HTM, haz medial del telencéfalo o haz medio del prosencéfalo
que contiene varias proyecciones como el haz dopaminérgico mesolímbico o mesoseptal; HIP,
eje hipotálamo-hiposifario; H, hipocampo; A, amígdala; CC, cuerpo calloso.

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CONSCIENCIA Y signo. CIRCULACIÓN COGNITIVA, FOCALIDAD, FENÓMENO DE
ENCENDIDO-APAGADO O FENÓMENO ON-OFF DEL YO BIOLÓGICO.
Todos sabemos que los signos fluyen, todos sabemos que las palabras se movilizan estructural y
organizadamente en el cerebro, en las sinapsis, en las neuronas, vienen a nosotros, se van, se
guardan y vuelven a nuestro llamado consciente cuando las pensamos o volvemos a pensar o las
requerimos para nuevos pensamientos o nuevas expresiones lingüísticas, organizándose y
ordenándose de manera diferente con nuestras nuevas ideas y ocurrencias.
Podemos pensar y repensar algo, volver atrás y tratar de recordarlo igual o asociarlo a ideas
anteriores sobre ese mismo algo. Nuestro pensamiento está activo y codificándose en signos
permanentemente; va y viene en nuestros sistemas neuroanatómicos centrales. Se trasladan de un
área cortical al sistema del hipocampo y vuelven a esa área cortical o a otra donde se guarda o
registra como recuerdo en el tiempo para volver a circular por los sistemas límbicos y centrales
cuando sea necesario. Entonces tenemos consciencia y lucidez de ese pensamiento, de su
significado y su contenido, porque podemos traerlo al presente y decirnos lo que significa. Tomamos
contacto lúcido con él, está en el centro de nuestra atención, que es el centro de nuestra
consciencia, nuestro yo biológico y nuestro yo psicológico a pleno en la cognición lúcida y cabal de lo
que estamos pensando. Hay entonces un fenómeno gestáltico que a la vez es fenómeno de
encendido-apagado, o fenómeno on-off en inglés, de nuestro yo central que toma y focaliza
centralmente el pensamiento, la idea, o la percepción sensorial que sea y llame nuestra atención y
demande un contacto, un encendido atencional del área perceptiva, primaria o secundaria, o del
área cognitiva o lingüística que nos llame o que llamemos con nuestra atención o con la dirección
atencional de nuestro yo despierto, pero que también nos llama en un yo dormido o parcialmente
dormido como pasa en la actividad onírica, que está representado por la activación de ciertos
núcleos del área pericentral como los núcleos del rafe serotoninérgicos, los núcleos pedúnculopontinos y lateral dorsales colinérgicos, o los núcleos del área tegmental ventral dopaminérgicos,
que promueven la atención de ese yo parcialmente activado, por descargas colinérgicas,
serotoninérgicas, dopaminérgicas por vías centrales límbicas, y tálamo corticales. Entendemos que
una parte de ese yo está inhibida y que se activa si ese sueño nos despierta en forma plena para
que recordemos ya despiertos la experiencia de ese yo parcialmente activado en sueños, que luego,
una vez despiertos, está plenamente activado, en gran parte por la acción de la hipocretina del
hipotálamo que estimula la liberación noradrenérgica del locus ceruleus e histaminérgica de los
núcleos túbero-mamilares que descargan sus estímulos hacia el área gris central o principal o área
gris-mamilar, activándose totalmente nuestro yo y nuestra consciencia.

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Fig. 10- Imagen de la resonancia magnética de la paciente N. P. , modificada, donde se aprecia el área
gris central y se señala la ubicación aproximada de los haces telencefálicos o prosencefálicos
medios, HTM, por donde transcurren muchas de las conexiones centrocorticales más importantes
como el fascículo mesencéfalo-límbico dopaminérgico, proyecciones de núcleos colinérgicos y
serotoninérgicos que pasan a través de este importante y complejo haz central. HIP, hipotálamo; T,
tálamos.
LOS FLUJOS, INTERFERENCIAS Y ASOCIACIONES DE LA MEMORIA
Usamos la memoria hipocampo-mesencéfalo-cingular o fronto-cíngulo-hipocámpica de forma
permanente. Pensamos en áreas verbales motoras, auditivas y visuales que finalmente confluyen a
nivel insular y se dirigen, vía cíngulo, a hipocampos. Ahí hacemos un primer registro que podemos
volver a recordar de manera inmediata pero que luego esa información se va diluyendo o se dirige a
otras áreas de memoria para poder realizar nuevos registros hipocámpicos contemporáneos. Esta
dirección hacia otras áreas y sectores sean temporales, subiculares o entorrinales o témporoparieto-occipitales o frontales y prefrontales o fronto-medianos u orbitales o igualmente cingulares
en la circunvolución pericallosa y precúneo o lóbulo cuadrilátero, depende también de cuales sean
sus modalidades cognitivas principales, es decir, si son sensoriales o motoras o sensitivas o
multisensoriales o directamente lingüísticas dirigiéndose hacia áreas de manejo verbal, con signos y
símbolos, redes y mapas que se van alejando en oleadas de los nuevos recuerdos que surgen en
presente. Traer aquellos recuerdos de por ejemplo horas o días requiere revisión y reconexión de
múltiples redes o pools de recuerdos que tienen que abrir sus contenidos para volver a circular
hacia lo central, reconectándose al hipocampo para traerse al presente de la consciencia y el yo. Eso

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