El consumo de cocaína es una problema de interés mundial, que acarrea severas repercusiones físicas, psíquicas, y socio-laborales. La prevalencia de vida del consumo en Europa es de más de 12 millones de personas (4% de la población adulta). El consumo de cocaína de manera crónica provoca diferentes alteraciones de las funciones cognitivas dependientes del lóbulo frontal y sus conexiones dopaminérgicas. Las complicaciones psiquiátricas y neuropsiquiátricas constituyen los principales problemas secundarios al consumo de cocaína. Para ello se valora la prevalencia de trastornos psiquiátricos y neuropsicólogicos en dependientes de cocaína, así como su manifestación clínicas, influencia en la evolución y repercusión en el tratamiento.