Las actividades creativas permiten al niño la reedición de conflictos pasados o actuales. Es también una posibilidad para el analista de niños de acercarse al conocimiento del mundo interno desde los primeros años de vida. Los aportes teóricos de Freud y de sus seguidores nos brindaron recursos para arribar a un diagnóstico y para llevar a cabo los tratamientos. El material ofrecido: lápices, papeles, pinturas, pasta para modelar, forman parte del mundo infantil igual que sus juguetes. El niño no habla en forma inmediata de sus preocupaciones, sus padecimientos o conflictos, los representan en las producciones, crean escenarios con personajes significativos o elementos concretos con los que está familiarizados.Detectar a tiempo un acontecimiento traumático para el niño es tarea de los equipos interdisciplinarios que desde una óptica preventiva facilitaran la elaboración de alguna situación dolorosa que el pequeño atravesará. La antropología cultural da cuenta de la capacidad creadora del ser humano. Los hallazgos de todo lo creado en diferentes civilizaciones nos permitieron conocer aspectos del hombre desde sus orígenes. En la clínica de niños muy pequeños también nos sorprende cómo se van expresando con elementos que tienen a su alcance, poniendo en marcha su potencia creativa, van trasmitiendo sus sentimientos y deseos, dando indicadores del proceso madurativo, comunicándose con su mundo circundante desde antes de la adquisición del habla. En cada etapa de la vida esta capacidad está presente, sólo es necesario descubrirla, estimularla, comprenderla.