El recorrido de los pacientes con enfermedades cardiovasculares (ECV), la principal causa de morbilidad y mortalidad a nivel mundial, requiere continuidad del cuidado desde la hospitalización hasta el período posterior al alta. Las transiciones mal estructuradas aumentan los riesgos, las readmisiones y la mortalidad, especialmente durante la “fase vulnerable”posterior al alta. En este contexto, la salud digital surge como un elemento estratégico para integrar la atención, apoyar el autocuidado y ampliar el acceso. Tecnologías como eltelemonitoreo, la telesalud, las aplicaciones móviles y las herramientas educativas digitales favorecen la comunicación efectiva, la detección precoz de complicaciones y el compromisodel paciente, en concordancia con el concepto de self-driven healthcare, en el cual el paciente asume un papel activo mediante plataformas digitales, monitoreo remoto y contenidospersonalizados.