A lo largo de nuestra vida se producen, de forma irremediable, situaciones que van a interrumpir el cotidiano discurrir de nuestra historia vital. Estas circunstancias, acaecidas de forma consustancial al paso del tiempo o bien sobrevenidas de forma accidental e inesperada, alteran nuestro ciclo vital generando cambios, bloqueos, giros y en general ?crisis existenciales?. Estas ?crisis? pueden ser vividas como algo negativo, que genera dolor y sufrimiento o como una oportunidad para el cambio y la superación. Algunos autores proponen que el momento crítico no sólo tienen un componente patológico, sino que también es una oportunidad de crecimiento y desarrollo, de manera que la crisis representa un riesgo, pero a la vez también una oportunidad. La manera en que vivamos estas situaciones críticas y cómo las incorporemos a nuestra trayectoria vital, influirán directamente en nuestra capacidad para continuarla superando un trauma o fortalecidos tras una experiencia vital. Para ello contamos con una herramienta que se cree que puede ser uno de los mayores atributos que posee el ser humano y que más le pueden definir: LA RESILIENCIA.