Antecedentes: La catatonía, considerada un síndrome psicomotor, puede reinterpretarse como la culminación del principio biológico del freeze: un mecanismo ancestral de conservación sistémica. Desde la dormancia viral y la anabiosis fúngica hasta la tolerancia a la desecación vegetal y la hibernación mamífera, la vida ha utilizado el silencio funcional para preservar la forma cuando la energía o la seguridad se agotan.Objetivo: Explorar el continuo evolutivo y PNIE (Psico-Neuro-Inmuno-Endocrinológico) del freeze–catatonía, identificando sus homólogos biológicos, ejes reguladores y transición de estados adaptativos a desadaptativos.Métodos: Síntesis teórica no-PRISMA, transversal a todos los reinos, integrando biología comparada, neurociencia autonómica y fenomenología psiquiátrica. La evidencia se organizó por reino (Virus–Bacteria–Protista–Fungi–Plantae–Animalia) y se analizó según dominios PNIE y modelo polivagal.Resultados: Todos los reinos presentan estados reversibles de silencio metabólico mediados por proteínas de estrés (HsPs), señales redox y análogos neuroendocrinos (p. ej., ABA, cortisol). En vertebrados, estos mecanismos convergen en el eje vago-límbico, donde el freeze se vuelve circuito neurovisceral de supervivencia y conciencia. La catatonía humana surge así como “hibernación del Yo”, apagamiento energético del eje PNIE ante la sobrecarga.Conclusiones: La catatonía es el eco consciente de una sabiduría biológica ancestral: la capacidad de detenerse sin morir. Entenderla como expresión humana del continuum freeze permite redefinirla no como patología, sino como lenguaje evolutivo de conservación.