La presencia de síntomas delirantes en pacientes obsesivos ha sido reconocida desde la antigüedad, además de objeto de estudio de la fenomenología clásica en los últimos siglos. Desde una aproximación dimensional ambas nosologías podrían situarse en un continuo a través del cual se modificaría la naturaleza de los síntomas. Citando a Bumke “las obsesiones podrían ser ideas delirantes in statu nascendi&