Introducción: El consumo de tabaco causa el 4, 1% de la morbilidad mundial. El tabaco reduce la tensión emocional y su consumo está relacionado con la ansiedad, depresión o estrés. El objetivo de nuestro trabajo es analizar el consumo de tabaco por parte del personal sanitario en varias unidades de salud mental. Método: Es un estudio multicentrico, analítico, observacional de corte transversal. Se estudiaron las siguientes variables: presencia de hábito tabáquico, edad y sexo. La población de estudio estuvo formada por 80 trabajadores de diferentes categorías (50 mujeres y 30 hombres) con un rango de edad comprendido entre 23 y 63 años. Se les entrego unos cuestionarios que rellenaron anónimamente junto con el test de Fagerstrom (dependencia) Resultados: El 60% (48) de la muestra resultó ser no fumadora, mientras que el 40% (32) si lo hacía. De la población no fumadora, el 62, 5% (30) eran mujeres y el 37, 5% (18) eran hombres mientras que de la población fumadora 62. 5% (20) eran mujeres frente al 37, 5% (12) hombres. El motivo esgrimido por los fumadores es sentirse mejor y más relajado tras su consumo y afirman necesitar fumar más en el trabajo. Midiendo la dependencia observamos mayores puntuaciones en el test de Fagerstrom en el personal masculino y cuanto mayor es la edad del encuestado. Conclusiones: Los resultados de este estudio nos muestran una gran dependencia al tabaco dentro de las áreas de salud mental. Las condiciones laborales y las peculiaridades del trabajo favorecen según los encuestados al mantenimiento del hábito.