La depresión es frecuente en la población de edad avanzada. Los metaanálisis encuentran tasas de prevalencia de sintomatología depresiva del 17,1% en individuos de 75 años, lo cual se ha relacionado con factores de riesgo importantes como el duelo o mayor prevalencia de enfermedades orgánicas entre otros, sabiendo que existe relación entre la prevalencia y el número de comorbilidades que padezca. El pronóstico de la depresión en la vejez parece ser peor que en los grupos de edad más jóvenes, siendo además muchas veces infradiagnosticado. Si bien es cierto que los intentos autolíticos en esta franja de edad son menos frecuentes que en personas jóvenes, se ha visto que tienen más probabilidades de completar dichos intentos. En cuanto al tratamiento, sabemos que es especialmente eficaz la terapia farmacológica combinada con la psicoterapia, sobre todo si se inicia de forma precoz, ya que hasta el 70% de los mayores tratados adecuadamente se recuperan de su primer episodio de depresión en la vejez.Al seleccionar un fármaco antidepresivo, se debe tener en cuenta el perfil de efectos secundarios, considerando los cambios relacionados con la edad en la función hepática, renal y gastrointestinal.