La disregulación emocional (DE), definida como la incapacidad para modular respuestas emocionales de manera adaptativa, se posiciona como un factor transdiagnóstico crítico en la comorbilidad psiquiátrica. Este metaanálisis integra hallazgos de estudios recientes para demostrar cómo la DE opera como un mecanismo subyacente común en trastornos como la depresión, ansiedad, trastornos de personalidad, adicciones y trastornos alimentarios, entre otros. La evidencia sugiere que estrategias desadaptativas (e.g., supresión emocional, rumiación) y la falta de conciencia emocional incrementan el riesgo de desarrollar múltiples diagnósticos simultáneos, mientras que intervenciones centradas en mejorar la regulación emocional reducen síntomas compartidos.