Dentro de los llamados trastornos depresivos se engloban una serie entidades clínicas cuyas definiciones pueden resultar complejas, con límites difusos entre ellas, viéndose cuestionada en ocasiones su validez discriminatoria como constructo nosológico. Este es el caso de la distimia, ese síndrome que parece el intermediario entre los trastornos de personalidad y los trastornos afectivos del eje I, sin poder definir a cuál de estos dos polos está