La ecografía se ha convertido en una parte rutinaria de la atención de las mujeres embarazadas y además de su valor diagnóstico permite a la madre conocer y ver cómo se está desarrollando en su interior su futuro hijo. La presentación de las imágenes fetales por ecografía ha sustituido la anterior importancia de los primeros movimientos fetales para crear el sentimiento de apego ante el no nacido, siempre y cuando se realice en épocas tempranas del embarazo antes de que la madre tenga dicha percepción. A pesar de la mayor nitidez y facilidad de comprensión de las imágenes de la ecografía 3D frente a las que se obtienen con los ecógrafos habituales en 2D, no se ha podido confirmar un ejerzan efecto positivo en la intensidad del vínculo de apego materno filial.