El chemsex, denominado así por sus origen en inglés “chemical” y “sex”, hace referencia al uso de sustancias intencionado para mantener relaciones sexuales por un período largo de tiempo en hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH). Algunas de las sustancias más empleadas son la mefedrona, el GHB y la metanfetamina, entre otras. En España, está considerado un problema de salud pública debido a que las prácticas sexuales bajo efectos de drogas pueden favorecer la transmisión de infecciones (ITS) como el VIH, así como suponer un impacto en la salud mental (sintomatología ansioso-depresiva), sufrir sobredosis accidental o desarrollar una adicción a sustancias. El chemsex se relaciona en ocasiones con factores de vulnerabilidad como homofobia interiorizada, empobrecimiento de la vida social o vivencias de eventos traumáticos. Actualmente, se busca que la intervención sea multidisciplinar y biopsicosocial, englobando servicios públicos de salud y organizaciones de base comunitaria LGTBQ+.