La entrada en el nuevo milenio ha cambiado las reglas de juego de la relación interpersonal. En un contexto de libertinaje creciente como consecuencia en parte de la relajación de las estrictas reglas que regían la moral tradicional, asistimos a un declive de las creencias milenarias que han perfilado la sociedad occidental hasta finales del siglo XX.El aparatoso derrumbe del hierático aparato de la Iglesia se ha visto acompañado de la emergencia progre