Los cambios socioculturales han contribuido a modificar el papel del padre, en la pareja, en la organización y vida familiar, también en los horarios de trabajo y en las exigencias sociales. Un nuevo rol, padre, añadido al de hombre y marido. Nuevas responsabilidades, mayor compromiso. La implicación paterna en el embarazo conlleva acompañarle a las citas y conocer las necesidades y cuidados de la embarazada. Si el embarazo supone pérdida de independencia, el nacimiento de un bebé obliga a una reorganización del estilo de vida. La presencia de los padres en el parto, una exigencia de las chicas hoy, es muestra de apoyo, compañía y seguridad. Una apuesta por la continuidad en la crianza. Para contribuir a ella, es necesario accesibilidad física y psicológica un compromiso que nace con el niño en la sala de partos. Conclusiones: Más Información, menos miedo, más implicación.