El litio ha sido desde 1970 el principal tratamiento estabilizador del estado de ánimo para el trastorno bipolar, siendo además la única terapia conocida que reduce el riesgo de suicidio en esta población de pacientes; sin embargo, y a pesar de estas ventajas terapéuticas, existen algunas toxicidades significativas asociadas con su uso a largo plazo, como el impacto sobre la función renal, lo que ha generado en los profesionales sanitarios una preocupaci