El envejecimiento poblacional ha incrementado la visibilidad de los trastornos por consumo de sustancias en personas mayores, un fenómeno históricamente infradiagnosticado y escasamente estudiado. Aunque la prevalencia global de las adicciones es menor que en adultos jóvenes, diversos estudios señalan un aumento sostenido del consumo problemático de alcohol, benzodiacepinas, hipnosedantes y analgésicos opioides en población anciana, con patrones frecuentemente invisibilizados por su curso insidioso y socialmente aceptado.El diagnóstico presenta dificultades específicas, ya que los síntomas de los trastornos por consumo pueden solaparse con cambios propios del envejecimiento, comorbilidades médicas, deterioro cognitivo o trastornos afectivos. En este contexto, la patología dual adquiere especial relevancia, dado que la coexistencia de trastornos mentales y trastornos por consumo de sustancias es frecuente y subestimada en esta etapa vital. La polifarmacia, las alteraciones farmacocinéticas y farmacodinámicas, y la presencia de fragilidad incrementan el riesgo de efectos adversos y complicaciones clínicas, condicionando la evolución y el pronóstico.Este trabajo analizará las características clínicas de los trastornos por consumo en ancianos, sus repercusiones biopsicosociales, las limitaciones diagnósticas y terapéuticas, así como los procesos evolutivos y las trayectorias de consumo a lo largo del ciclo vital. Se abordarán también las barreras en el acceso a tratamientos específicos y la necesidad de estrategias adaptadas a esta población. Finalmente, se plantea un debate sobre la insuficiente detección, el estigma asociado y los dilemas éticos y clínicos que emergen en el tratamiento de las adicciones y la patología dual en la vejez, subrayando la urgencia de un enfoque integral y personalizado.