El consumo de drogas de forma recreativa es una realidad que atiende a un público cada vez más joven. Todo ello mantenido en el tiempo repercute de forma negativa en la salud física y mental de las personas, siendo llamativo el impacto sobre el funcionamiento cerebral a edades tempranas de la vida.Se presenta el caso de un hombre de 25 años diagnosticado de psicosis no orgánica sin especificación, que requirió de ingreso en la Unidad de Internamiento Breve del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, por descompensación de su patología de base. Como antecedentes, el paciente había requerido múltiples ingresos en distintas unidades, siendo diagnosticado de episodio esquizofreniforme en contexto de consumo de tóxicos, trastorno obsesivo compulsivo y trastorno de la personalidad no especificado.Al ingreso, el paciente describe una situación de malestar emocional derivado de alucinaciones auditivas persistentes con ideas de muerte. Debido al carácter obsesivo de estas, se asocian compulsiones que resultan infructuosas en la calma de la angustia generada.A propósito del caso, se realiza una revisión bibliográfica sobre la psicosis y el deterioro cognitivo asociado al consumo mantenido de múltiples drogas.