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Última actualización web: 24/09/2022

Envejecimiento cerebral. Aproximación bio-psico-social.

Autor/autores: Roberto Ventura
Fecha Publicación: 01/01/2004
Área temática: Psicogeriatría y Trastornos Mentales Orgánicos .
Tipo de trabajo:  Comunicación

RESUMEN

Producto del desgaste de los órganos; o por el cúmulo de tóxicos y daño de los radicales libres; o siguiendo las teorías genómicas, por mutaciones somáticas, errores genéticos o muerte celular programada, el sistema nervioso central no escapa al proceso del envejecimiento. proceso cuya normalidad o patología tendrán la influencia de factores biológicos, comportamentales y ambientales.

Durante el envejecimiento cerebral se producen cambios anatómicos, bioquímicos y psicológicos que llevan al adulto mayor a un equilibrio frágil de sus funciones. Anatómicamente se describe una disminución global, por áreas y órganos. Bioquímicamente hay alteración del sistema de transmisión asociado a cambios en cantidad y actividad de diversos neurotransmisores y relacionado a la disfunción en la sensibilidad de los receptores, siendo posible que estos cambios expliquen los trastornos emocionales, conductuales y cognitivos de la vejez.

Cognitivamente, estereotipos sociales sugieren que los viejos son más lentos en la realización de tareas y que poseen peor memoria que cuando eran jóvenes. También que con la edad se alcanza mayor conocimiento y sabiduría. La evidencia científica señala que a medida que envejecemos, los procesos mentales son menos eficientes. Hay deterioro en algunas áreas: atención selectiva, working memory, conocimiento semántico, operatividad de la inteligencia, reproducción de figuras tridimensionales en la copia.

Sin embargo, también existe evidencia que, con la edad el conocimiento y experiencia alcanzados pueden ser útiles en la solución de problemas morales y sociales complejos. El incremento de la expectativa de vida y el aumento de la población adulta mayor, asociado al mayor número de problemas mentales, neurodegenerativos, genera preocupación en aquellas personas que ingresan a la década de los 50 y 60 años. Edad en la que con frecuencia las personas expresan preocupación por su memoria , siendo motivo de consulta la percepción de dificultades en esta función.

Frente a esta percepción y aún cuando se sabe que el envejecimiento constituye un factor de riesgo para la enfermedad cerebro vascular que ase asocia con depresión vascular y demencia vascular; y, también para condiciones crónicas, degenerativas, irreversibles como la enfermedad de Alzheimer, los profesionales enfrentan el dilema de determinar si lo que tienen al frente es un envejecimiento natural o constituye ya una patología. Por lo tanto es preciso conocer y enteder los cambios que se producen durante e envejecimiento cerebral.

Con el envejecimiento se producen cambios biológicos, psicológicos, cognitivos, conductuales. Cambios que también pueden atribuirse a estadios iniciales de las demencias, dando lugar a diferentes interpretaciones y modelos. El modelo de enfermedad plantea que las demencias son enfermedades diferentes al envejecimiento cerebral y se está enfatizando la búsqueda de marcadores funcionales o patológicos. De otro lado se plantea que el envejecimiento y la demencia forman parte de un continuum donde los cambios más bien difieren en la intensidad y sugieren que el ser humano tendría que vivir lo suficiente para que en algún momento se exprese la demencia.

El cerebro alcanza su madurez entre la segunda y tercera década de vida observándose después de los 40 años cambios relacionados al envejecimiento y evidenciados en hallazgos neuropatológicos. Las teorías relacionadas al envejecimiento que explican este proceso como producto del desgaste de los órganos; o por el cúmulo de tóxicos y daño de los radicales libres; o siguiendo las teorías genómicas, por mutaciones somáticas, errores genéticos o muerte celular programada, también se aplican al sistema nervioso central.

Al final, lo que es evidente es que los cambios relacionado al envejecimiento cerebral son variables, particulares y se dan como resultado de la interacción de factores biológicos, incluyendo los genéticos; ambientales y comportamentales. Así mismo es importante enfatizar que el estrés oxidativo juega un rol importante en el envejecimiento y en la emergencia de enfermedades neurodegenerativas. La mayor sensibilidad al daño de los radicales libres; la disminución de los mecanismos protectores antioxidantes; la alteración de la homeostasis del calcio; y, la dificultad para repara las injurias parecen contribuir a la emergencias de enfermedades neurodegenerativas.

Palabras clave: Envejecimiento cerebral


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Envejecimiento cerebral. Aproximación bio-psico-social.

(Aging brain. A biologic psycho-social approach. )

Mariella Guerra*; Roberto Ventura**.

* Director Médico del Instituto de la memoria y Desórdenes Relacionados, Lima(Perú)

** Profesor adjunto de la Facultad de psicología de la Universidad de Montevideo (Uruguay)

PALABRAS CLAVE: Envejecimiento cerebral.

(KEYWORDS: Aging brain. )

página 1
 
[6/2/2004]


Resumen

Producto del desgaste de los órganos; o por el cúmulo de tóxicos y daño de los radicales libres; o siguiendo las teorías genómicas, por mutaciones somáticas, errores genéticos o muerte celular programada, el sistema nervioso central no escapa al proceso del envejecimiento. proceso cuya normalidad o patología tendrán la influencia de factores biológicos, comportamentales y ambientales.

Durante el envejecimiento cerebral se producen cambios anatómicos, bioquímicos y psicológicos que llevan al adulto mayor a un equilibrio frágil de sus funciones.

Anatómicamente se describe una disminución global, por áreas y órganos. Bioquímicamente hay alteración del sistema de transmisión asociado a cambios en cantidad y actividad de diversos neurotransmisores y relacionado a la disfunción en la sensibilidad de los receptores, siendo posible que estos cambios expliquen los trastornos emocionales, conductuales y cognitivos de la vejez.

Cognitivamente, estereotipos sociales sugieren que los viejos son más lentos en la realización de tareas y que poseen peor memoria que cuando eran jóvenes. También que con la edad se alcanza mayor conocimiento y sabiduría. La evidencia científica señala que a medida que envejecemos, los procesos mentales son menos eficientes. Hay deterioro en algunas áreas: atención selectiva, working memory, conocimiento semántico, operatividad de la inteligencia, reproducción de figuras tridimensionales en la copia. Sin embargo, también existe evidencia que, con la edad el conocimiento y experiencia alcanzados pueden ser útiles en la solución de problemas morales y sociales complejos.



El incremento de la expectativa de vida y el aumento de la población adulta mayor, asociado al mayor número de problemas mentales, neurodegenerativos, genera preocupación en aquellas personas que ingresan a la década de los 50 y 60 años. Edad en la que con frecuencia las personas expresan preocupación por su memoria , siendo motivo de consulta la percepción de dificultades en esta función. Frente a esta percepción y aún cuando se sabe que el envejecimiento constituye un factor de riesgo para la enfermedad cerebro vascular que ase asocia con depresión vascular y demencia vascular; y, también para condiciones crónicas, degenerativas, irreversibles como la enfermedad de Alzheimer, los profesionales enfrentan el dilema de determinar si lo que tienen al frente es un envejecimiento natural o constituye ya una patología. Por lo tanto es preciso conocer y enteder los cambios que se producen durante e envejecimiento cerebral.

Con el envejecimiento se producen cambios biológicos, psicológicos, cognitivos, conductuales. Cambios que también pueden atribuirse a estadios iniciales de las demencias, dando lugar a diferentes interpretaciones y modelos. El modelo de enfermedad plantea que las demencias son enfermedades diferentes al envejecimiento cerebral y se está enfatizando la búsqueda de marcadores funcionales o patológicos. De otro lado se plantea que el envejecimiento y la demencia forman parte de un continuum donde los cambios más bien difieren en la intensidad y sugieren que el ser humano tendría que vivir lo suficiente para que en algún momento se exprese la demencia.

El cerebro alcanza su madurez entre la segunda y tercera década de vida observándose después de los 40 años cambios relacionados al envejecimiento y evidenciados en hallazgos neuropatológicos. Las teorías relacionadas al envejecimiento que explican este proceso como producto del desgaste de los órganos; o por el cúmulo de tóxicos y daño de los radicales libres; o siguiendo las teorías genómicas, por mutaciones somáticas, errores genéticos o muerte celular programada, también se aplican al sistema nervioso central. Al final, lo que es evidente es que los cambios relacionado al envejecimiento cerebral son variables, particulares y se dan como resultado de la interacción de factores biológicos, incluyendo los genéticos; ambientales y comportamentales.

Así mismo es importante enfatizar que el estrés oxidativo juega un rol importante en el envejecimiento y en la emergencia de enfermedades neurodegenerativas. La mayor sensibilidad al daño de los radicales libres; la disminución de los mecanismos protectores antioxidantes; la alteración de la homeostasis del calcio; y, la dificultad para repara las injurias parecen contribuir a la emergencias de enfermedades neurodegenerativas.

 

Cambios en el sistema nervioso central

· Neuroanatómicos

Diversos estudios dan cuenta de los cambios que se producen en las meninges y cerebro.
Las meninges sufriran un proceso de engrosamiento fibroso siendo más notable a partir de los 60 años. La atrofia cortical asociadad al envejecimiento expandirá el espacio aracnoideo extendiendo el complejo vascular del hemisferio cerebral al sinus sagital, cambio que constituye un riesgo para los hematomas subdurales de los viejos.
El cerebro disminuye de peso y volumen. Si el peso máximo se adquiere alrededor de la tercera década, época en la que el cerebro pesa entre 1350 a 1400 gramos en el varón y 100 gramos menos en la mujer, con el paso del tiempo la pérdida es del 7 a 10% aproximadamente.

Las evaluaciones por imagenología incluyendo las radiológicas y las autopsias señalan que, el volumen cerebral también disminuye progresivamente un 0, 4% por año, haciéndose evidente después de los 60 años. La disminución no sólo es global sino regional. Los lóbulos frontales disminuyen aproximadamente 10%. Con el paso de los años la sustancia gris y blanca disminuyen. Entre los 20 y 50 años la pérdida volumétrica es mayor en la sustancia gris, y en años posteriores en la sustancia blanca. Esta última en la vejez disminuye un 11% en comparación a edades más tempranas. La interpretación de esta disminución está dada por la disminución del 27% de fibras con mielina; disminución que supone alteración en la neurotransmisión. Otros cambios evidenciados en la sustancia blanca son las hiperintensidades subcorticales, llamadas leukoaraiosis y vistas con frecuencia en exámenes con imágenes.

La inspección del cerebro mostrará atrofia cerebral traducida como ensanchamiento de los surcos y estrechamiento de los gyrus. A este nivel es necesario señalar que la atrofia frontal, parasagital y temporal se evidencia en el envejecimiento normal como en la enfermedad de Alzheimer. Los ventrículos más bien aumentan de tamaño, redondeándose los ángulos de los ventrículos laterales y ensanchándose el tercer ventrículo. Así mismo se reducirán los volúmenes de los ganglios basales y del tálamo.

· Celulares y moleculares

No es claro si la atrofia cerebral, incluyendo la disminución del peso y la reducción del volumen, es consecuencia de pérdida neuronal. Las investigaciones dan resultados diversos según las técnicas utilizadas para cuantificar las poblaciones neuronales. Parece ser que las alteraciones son diversas según las áreas cerebrales. Métodos estereológicos demuestran una disminución del 10% del número de neuronas, siendo más afectadas la región subcortical e hipocampal, también las regiones frontal y temporal superior y precentral. Otros autores señalan que con la edad el número de neuronas corticales es constante mostrando más bien atrofia de las mismas, hecho que empieza alrededor de los 60 años. En el cerebelo también se describe que el número de células de Purkinje disminuye con la edad.

Por otra parte diversas técnicas han demostrado disminución en las sinapsis con el envejecimiento produciéndose una disminución del 20% de los terminales pre sinápticos después de los 60 años de edad. Sin embargo, la plasticidad neuronal se sigue dando a pesar del avance de los años y puede ser estimulada a través del factor ambiental, con la estimulación cognitiva.

A nivel histológico y molecular, la neurona sufrirá una serie de cambios. Se producirán depósitos de lipofucsina, mezcla heterogénea de lípidos, proteínas y carbohidratos y que es signo de degeneración neuronal. Se producirá degeneración gránulo vacuolar, alteración que se identifica en ancianos y también en portadores de diversos trastornos como la enfermedad de Alzheimer, Down, Parkinson, dic, entre otros. Asimismo la neuromelanina, proveniente de la peroxidación no enzimática de aminas biógenas, en gránulos de lipofucsina, tenderá a acumularse con los años. Aparecerán las inclusiones neuronales, los cuerpos de Hirano y de Lewy.

El citoeskeleto neuronal que da la estructura y organiza el transporte, y que es constituyente mayor de histopatologías de diversas enfemedades relacionadas a la vejez, tendrá cambios importantes. Se enlentecerá el transporte y alrededor de la quinta y sexta década de la vida se producirán depósitos anormales de constituyentes del citoeskeleto en neuronas de la neo y halo corteza, todo ello previo al desarrollo de ovillos neurofibrilares. Métodos inmunocitoquímicos demuestran acumulación de neurofilamentos fosforilados en el cuerpo de las neuronas durante el envejecimiento. Con el envejecimiento normal aumentará el número de ovillos neurofibrilares, constituídos principalmente por una forma fosforilada de tau. En los ancianos estos ovillos son más numerosos en los hipocampos, circunvolución hipocámpica, corteza entorrinal y las amígdalas. También en los ancianos con funciones intelectuales intactas se encontrarán madejas de neurópilos muy grandes y ubicadas preferentemente en el hipocampo, corteza entorrinal y amígdala.

En cuanto a las placas seniles estas están presentes en los ancianos sin alteración cognitiva y también en los portadores de la enfermedad de Alzheimer. Según diversos autores, a diferencia del envejecimiento normal, característicamente en los pacientes con demencia, las placas seniles incluyen neuritas que tienen pares de filamentos helicoidales y muestran inmunorreactividad a tau.

 

· Vasculares

Estudios poblacionales informan que un tercio de las personas mayores de 65 años son portadoras de algún tipo de alteración cerebro vascular. patología responsable de muchos desórdenes neuropsiquiátricos incluyendo la depresión y demencia. En el envejecimiento se describen 4 tipos de alteraciones: ateroesclerosis; arterioesclerosis; angiopatía congofílica y hipoperfusión. De otro lado se describe que aproximadamente 30% de ancianos cognitivamente adecuados poseen depósitos de beta amiloide en sus vasos; encontrándose la angiopatía amiloide más bien en los lóbulos occipitales.

· Barrera Hematoencefalica

Esta barrera, de función relevante en la nutrición, transporte y protección, empieza a sufrir cambios alrededor de los 45 años. Se altera la composición bioquímica de lo vasos sanguíneos, peor aún si se asocian enfermedades sistémicas como la hipertensió y la diabetes, y su mecanismo de filtración disminuye permitiendo el pasaje de macroglobulinas y otros elementos poco favorables a la neurona.

· Neurotransmisores

Se postula que la disminución de los mensaje neuronales asociados con los cambios en la cantidad y actividad o alteración de la sensibilidad de los neurotransmisores se asocian a los trastonos emocionales, comportamentales y cognitivos en los viejos. A continuación presentamos los cambios de los neurotransmisores más conocidos, asociados al envejecimiento.

- norepinefrina (NE). Regulador del humor, nivel de conciencia y memoria, en el envjecimiento parece existir una relación entre el sistema catecolaminérgico y los desórdenes neuropsiquátricos como la depresión, incluyendo la vascular y la que se observa en la enfermedad de Alzheimer. Con la edad este sistema presenta cambios de diferente tipo. El número de neuronas en el locus ceruleus está disminuído y la producción de NE también parece estar disminuída al encontrarse disminución de la actividad de la tyrosina hidroxilasa y dopa decarboxylasa.

Adicionalmente con la edad se incrmenta la MAO-B, responsable de la disrupción metabólica de la NE. A nivel del líquido céfalo raquídeo, el cerebrales selectas. En cuanto a los receptores, su sensibilidad disminuye y parece ser que la densidad de los mismos es menor por áreas; el número de receptores B permanece constante en la corteza frontal y más bien hay una pérdida asociada a la edad en el cíngulo, región precentral, temporal y occipito temporal.

- Serotonina. Involucrada en diversos desórdenes psiquiátricos y también en la enfermedad de Alzheimer, regula el humor, apetito, sueño y agresividad. Estudios en autopsias revelan que con la edad tanto la 5-HT como el número de receptores 5-HT2 están disminuídos en la corteza permaneciendo más bien estables en el hipocampo y estriatum. Hay depleción de las neuronas del núcleo del raphe y la actividad de la tryptofano hidroxilasa está disminuída.

- Acetilcolina. Importante para el desempeño adecuado de la memoria presenta algunas desregulaciones asociadas a la edad. El núcleo basal de Meynert, donde se originan la mayoría de fibras colinérgicas corticales disminuye de volumen producto de la atrofia y pérdida neuronal. Por otra parte, la colino acetil transferasa estará disminuída, responsabilizándosele por el declive de memoria y la predisposición que presenta el viejo a estados confusionales y desorientación, al igual que el paciente con Alzheimer; y, más bien los niveles de la acetilcolinesterasa están aumentados en el líquido céfalo raquídeo de los viejos. Los receptores también se alteran con la vejez. Parece ser que la disponibilidad de acetilcolina es menor como consecuencia de la disminución de la sensibilidad de los receptores.

Así mismo los receptores muscarínicos y nicotínicos están alterados en su respuesta . Los cerebros de los viejos muestra una disminución del 10%-30% de los receptores muscarínicos en corteza, hipocampo, striatumm y de los receptores nicotínicos en el hipocampo. Sin embargo en el tálamo, la densidad de los receptores nicotínicos disminuye y aumenta la de los muscarínicos. Después de los 40 años, la ligazón de los receptores nicotínicos se reduce en la neocorteza, particularmente en la corteza entorinal. Aún cuando no se conoce con precisión lo que sucede en el sistema colinérgico con el envejecimiento, se sabe que existe una relación entre el déficit colinérgico y el deterioro cognitivo.

- Dopamina. Asociada con los trastornos del movimiento y esquizofrenia, presenta cambios con la edad. Hay disminución del número de células en la sustancia negra. Entre los 40 y 50 años, empiezan a perderse las neuronas pigmetadas encontrándose una pérdida del 30% después de los 65 años de edad. El volumen de las neuronas de la sustancia negra disminuye después de los 65 años y aparecen los ovillos neurofibrilares y los cuerpos de lewy. Se altera la expresión del ARN mensajero para los receptores D2 y se produce desregulación en la neurotransmisión.

- glutamato y GABA. El primero inhibitorio y el segundo considerado como uno de los aminoácidos más excitatorios, tienen un rol importante en la modulación de la transmisión neuronal.

Por la inestabilidad que tiene GABA en los tejidos post mortem, es difícil precisar lo que sucede con el envejecimiento. Al respecto se describe que la actividad enzimatica relacionada a la síntesis de GABA disminuye , sin embargo no se ha confirmado que los niveles totales de GABA estén disminuídos en la vejez. Con respecto a la relación entre el envejecimiento y el complejo benzodiazepina-GABA, la mayoría de información proviene de estudios realizados en animales. En ratas la unión de receptores – benzodiazepina aumenta con la edad en el gyrus dentado y disminuye en la corteza pero sólo cuando las mediciones se hacen en las mañanas. Parece evidente la existencia de variaciones circadianas en la unión de los receptores GABA.

 

De otro lado, estudios realizados con PET y GABA ligandos no han demostrado disminución de los receptores GABA asociada a la edad. Hallazgos que contrastan las observaciones clínicas en las que se ve la mayor sensibilidad que tienen los viejos a las benzodiazepinas.

En cuanto al glutamato, que desempeña un papel relevante en la regulación y plasticidad neuronal, parece ser que el número de sus receptores disminuye con el envejecimiento en el cerebelo y otras áreas selectas del cerebro. En la actualidad ya se ha determinado que un exceso de este neurotransmisor tiene efecto neurotóxico sugiriendo que junto con otros aminoácidos están involucrados en la neurodegeneración, a su vez relacionada con la pérdida de memoria en el envejecimiento normal y en las alteraciones cognitivas como en la enfermedad de Alzheimer.

 

Cambios cognitivos

Existen cambios en la performance cognitiva cuando la persona envejece y los mismos se aprecian mayormente en las áreas de atención, memoria, lenguaje habilidad visuo-espacial y en la inteligencia. En el estudio de Powell realizado sobre una muestra de 1002 médicos, se halló aproximadamente un 20% de descenso en los scores cognitivos totales entre las edades de 40 y 75 años. Resalta que de todas maneras existe una importante variación interindividual que aumenta exponencialmente con la edad.

El conocimiento pormenorizado de los cambios cognitivos del sujeto añoso nos llega a través del abordaje neuropsicológico. Sin embargo, a medida que la persona envejece, se dificulta la investigación referente al deterioro cognitivo, siendo necesario confrontar variables que muchas veces dificultan la interpretación de los resultados: deterioro de los sistemas sensorio-motor; motivacional; efecto de medicación psicotropa a la hora del testado.

 

· Atención

La habilidad de focalizar la atención y realizar una tarea simple (atención sostenida) se mantiene con una buena performance en la población envejecida y tendrá influencia de la intensidad del estímulo. La repetición de dígitos hacia delante es la prueba que muestra la menor variabilidad con la edad que la que muestran otras. En los ancianos el cambio del foco de atención es más lento y se beneficia de instrucciones. Por otra parte, la atención divida, que nos permite por breve tiempo hacer más de una tarea simultáneamente, se compromete en la vejez si las tareas son muy complejas o si se demanda de la memoria.
La atención selectiva que involucra la selección de información relevante y la inhibición de la que no lo es, está alterada en los adultos mayores. La habilidad para la selectividad está disminuida y se postula que el problema está en la inhibición. Incluso se sugiere que el problema de la inhibición relacionada a la edad influye en otros aspectos cognitivos especialmente en la memoria de trabajo.

De otro lado, en las personas se dan procesos automáticos que no requieren de la atención y que se ejecutan cuando se presenta un estímulo específico. Con el envejecimiento se mantienen los procesos automáticos adquiridos en la juventud; sin embargo, la adquisición de nuevos automatismos dependerá del tipo de habilidad que se pretende incorporar. Puede tomar mucho tiempo adquirir la habilidad a través del aprendizaje asociativo y con el aprendizaje perceptivo siempre se requerirá de la atención.

 

· Velocidad

El rendimiento de los adultos mayores se equipara al de los jóvenes si se elimina el factor tiempo, esto porque el proceso de las funciones intelectuales es menos rápido en las edades avanzadas. Es necesario destacar que el factor velocidad influye en el comportamiento de la persona mayor, por ejemplo en la solución de problemas, el proceso de aprendizaje, actualización en la información entre otros.

 

· Lenguaje

Con la edad los cambios son mínimos en la fonología, nivel lexical y morfosintactismo. El darle significado a las palabras (conocimiento semántico) así como la fluencia verbal muestran un declinio relacionado con la edad.
También, la sintaxis puede sufrir el impacto de la vejez.
Los individuos añosos tienden a producir definiciones más largas utilizando explicaciones y descripiones de muchas palabras.

La denominación en respuesta a una definición verbal también declina.
Los años tienen mayor dificultad en procesar las estructuras sintácticas complejas como poder hacer inferencias en la comprensión tanto de una frase individual como en un discurso narrativo.
Son menos eficientes en el proceso de esfuerzo cognitivo para introducir información dentro de su discurso.
El priming semánticono declina con la edad
Los procesos automáticos están preservados mientras que los procesamientos con esfuerzo declinan con la edad.

 

· Inteligencia

Kauffmann encontró un aproximado de 25% en el declinio total en el Wechsler Intelligence Test, entre las edades de 23 y 75 años a causa del mayor descenso en la escala ejecutiva con respecto a la verbal. En el envejecimiento se producen desplazamientos y reorganizaciones, observándose que en la edad tardía la inteligencia fuída disminuye mientras que aquellas facultades comprendidas en el concepto de inteligencia cristalizada aumentan.

 

· Habilidades visuo – espaciales

Referida a la capacidad de manejo tanto en el espacio corporal como extracorporal desciende en el viejo, y ello es probable que se relacione con los cambios en la función de las zonas parieto-frontales.
En el test de Wechsler, se evidencia un decremento en la performance de diferentes subtest como el ordenamiento de figuras, símbolos – dígitos y la construcción con cubos.

En cuanto a las tareas de dibujo, en el viejo se evidencia:

a) más segmentación y perseveración
b) dibujan peor las figuras tridimensionales y no pueden discriminar si lo hicieron bien o no
c) mejoran con las ayudas referente a los límites (disfunción ejecutiva)
d) fallan en los tests de reconocimiento facial y en juicios de orientación de líneas
e) existe un descenso en el test de aprendizaje espacial
f) desciende la efectividad para identificar figuras incompletas
g) disminuye la codificación y recuerdo de la localización espacial
h) existe un descenso de la cognición espacial

 

· Función ejecutiva

Constelación de habilidades multicompartimentadas que se vinculan a la planificación y organización, la solución de problemas nuevos, el desarrollo de la planificación discursiva tanto gestual como verbal, la organización de conductas, las posibilidades de cambio y el monitoreo de errores. Las redes neurobiológicas que las sustentan y que se encuentran ampliamente distribuídas , siendo el secotr prefrontal del lóbulo frontal el área de mayor importancia, tendrán también el impacto del envejecimiento en cuanto a su organización y funcionalidad.

 

· Memoria

Existen cambios en la memoria relacionados con la edad y las evaluaciones arrojan elementos interesantes a considerar. Los viejos, en general:

a) rinden pero que los jóvenes
b) los tests que exploran la retención visual, muestran un decremento con la edad
c) el recuerdo libre es peor y se beneficia de la ayuda
d) el recuerdo del aprendizaje incidental disminuye
e) en las tareas de reconocimiento, los añosos con bajo IQ verbal, realizan peor que los jóvenes con bajo IQ verbal
f) no existen diferencias entre viejos y jóvenes con buena educación y alto IQ verbal en dichas tareas
g) no hay diferencias en la performance cuando ambos tienen un IQ alto, sugiriendo que la baja educación, el pobre estado de salud y la baja inteligencia, producen un efecto aditivo en lo puntajes de memoria.

Los tests ecológicos arrojan elementos de interés en el rendimiento de la persona mayor como son:

- cuando se envejece, disminuye el recuerdo de prosas y discursos
- a menor IQ verbal disminuyen en mayor forma los recuerdos de la idea principal y de los detalles del discurso
- a mayor IQ verbal, disminuyen los recuerdos para los detalles
- con la edad disminuye la capacidad de recordar un mensaje
En cuanto a las etapas del procesamiento de la información, los efectos de la edad se resumen como sigue:
- se afecta más la memoria a largo plazo que la memoria a corto plazo (a excepción de la working memory
- la episódica se afecta más que la semántica
- la explícita se afecta más que la implícita
- se esboza el efecto de amnesia de la fuente
- los fallos mayores aparecen cuando existe una alta demanda de procesamiento:

o atención dividida
o actividad autogenerada (sin ayudas externas)


Finalmente en lo referente a la performance de la memoria remota durante el proceso de envejecimiento, se observa que típicamente con la vejez hay una pobre performance para los eventos recientes, siendo los remotos mejor recordados. En los sexagenarios la mayor parte de las memorias se afectaron para los eventos recientes y un cluster de memorias correspondientes al periodo a un periodo entre 35 y 40 años atrás también se olvidaron ( cuando tenía 20-25 años). El recuerdo desde la memoria remota depende del grado de familiaridad con el sujeto así como de la edad del sujeto, para eventos públicos se recuerda mejor lo reciente que lo remoto salvo que el individuo halla vivido “aquel momento”. Para eventos personales, los recuerdos preferenciales son del período entre los 15 – 20 años.


Consideraciones sociales

Con la influencia de los resultados de las evaluaciones psicológicas realizadas por Yerkes y col por el año 1921, donde resalta el déficit en el rendimiento intelectual asociado a la edad, surge el modelo deficitario general del envejecimiento. modelo que ha dado lugar a actitudes negativas y generalizaciones que persisten hasta la actualidad. Dicho modelo propició, a lo largo de años, la revisión y reformulación de conceptos y variables asociadas, integrando además las circunstancias sociales, biográficas y de motivación. Factores, estos últimos de gran importancia por su influencia en el envejecimiento cerebral normal.

 

- Capacidad Inicial

Salvo la asociación de alguna patología, aquellos que desde el principio tuvieron un rendimiento intelectual elevado, lo mantendrán en la vejez y eventualmente su descenso relacionado a la edad será más tarde con un declive muy paulatino. Lo contrario sucede en aquellas personas que de partida tuvieron un coeficiente intelectual bajo. Debe resaltarse que el rendimiento intelectual no sólo debe ser visto desde la perspectiva de la edad sino considerar que está injerto en circunstancias sociales, biográficas y de motivación.

 

- Nivel educativo

Muchos estudios dan cuenta de la relación entre analfabetismo y/o bajo nivel educativo y rendimiento intelectual.
No sólo la cantidad de años estudiados es importante sino la calidad, habiéndose reconocido correlaciones significativas entre una mejor formación escolar y el mayor interés por la propia formación con un mejor rendimiento posteriormente. En la actualidad, el bajo nivel educativo asociado a la pobre estimulación intelectual son considerados factores de riesgo para demencia.

 

- Motivación

De un lado el interés por la tarea a resolver y del otro, el stress y un entorno poco estimulante pueden dar resultados negativos en el rendimiento intelectual.

 

- Salud

Ya se ha determinado que una serie de patologías físicas –hipertensión arterial, diabetes, hipoxia, accidente cerebrovascular, entre otras condiciones médicas - influyen negativamente en el rendimiento cognitivo. Actualmente se considera a los problemas cerebrovasculares como factores de riesgo para la “depresión vascular” y para un grupo de demencias.

 

- Aspectos biográficos

Desde la década del 60, autores como (Owens 1966), comprueban la correlación entre la conservación o incremento de la capacidad intelectual y la vida personal , incluyendo aspectos relacionados a la personalidad, vida laboral, experiencias, estilos y calidad de vida.

Por otra parte, se resalta que el envejecimiento satisfactorio dependerá de las diferencias individuales que se relacionan con la calidad de vida y el sentimiento de bienestar. Aquí es necesario resaltar que la vejez no afecta la intensidad de las emociones ni tampoco produce un incremento de las emociones negativas y decremento de las positivas. Más bien parece ser que en la edad provecta emociones como la cólera son más tenues que en la juventud. Así mismo, se describe que en el envejecimiento la personalidad tiende a mantenerse estable sin dejar de presentar, por ello, algunos cambios necesarios para la adaptación.

En cuanto a otros factores, aún cuando el rendimiento de memoria y otras funciones cognitivas, en la persona de edad avanzada es menos efectivo que en los más jóvenes, entre los propios adultos mayores hay diferencias. Así por ejemplo, la educación, edad y sexo se relacionan con el rendimiento de la memoria episódica en edades tardías.

Al respecto se ha descrito la relación correlativa que hay entre memoria y educación; ventajas de la mujer sobre el varón en el rendimiento de la memoria episódica, no así en otro tipo de memorias; relación positiva entre actividad social y física y memoria; tendencias hereditarias en relación a la memoria episódica.

De los aspectos relacionados a la salud resaltan la enfermedad mental, especialmente la depresión que puede cursar con problemas en el rendimiento cognitivo generando lo que conocemos como “pseudodemencia depresiva”. También es necesario evaluar enfermedades físicas como diabetes, deficiencia de vitamina b12 , ácido fólico, disfunción tiroidea, del sistema circulatorio, todas importantes para el tema cognitivo. Y, actualmente, se enfatiza considerar los problemas vasculares, desde la hipertensión hasta aquellos infartos cerebrales silentes que diversos estudios han demostrado afectan de manera negativa el rendimiento de la memoria.

 

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